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Las 3 claves de la ruptura de Errejón e Iglesias

Iñigo Errejón ha anunciado que se presentará a las elecciones autonómicas bajo las siglas creadas por Manuela Carmena, plantando así a Podemos y a Pablo Iglesias

  • Manuela Carmena e Íñigo Errejon (Foto: Twitter)
    Manuela Carmena e Íñigo Errejon (Foto: Twitter)

Tiempo de lectura 4 min.

18 de enero de 2019. 10:02h

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Almudena Negro Madrid. 17/1/2019

Íñigo Errejón ha anunciado por carta que se presentará a las próximas elecciones autonómicas del mes de mayo bajo las siglas de «Más Madrid», la plataforma con la que Carmena anunció su candidatura a la alcaldía de Madrid hace unos meses.

Esta decisión, que según el propio Errejón supone un momento revulsivo “más allá de las siglas”, es consecuencia de tres factores confluyentes.

LAS TRAICIONES PARTIDISTAS

Por un lado, estamos ante la reacción de los errejonistas, ganadores de las primarias en la Comunidad de Madrid con el apoyo del 98% de los votos, después de conocer que Pablo Iglesias habría pactado con Alberto Garzón a sus espaldas que la diputada regional Clara Serra fuera desplazada como número dos de la lista. Ramón Espinar filtró a los medios que el lugar de Serra sería ocupado por Sol Sánchez, de IU.

CENTRALISMO DEMOCRÁTICO O POPULISMO TRANSVERSAL

Por otra parte, el factor ideológico tiene mucho peso en esta decisión. Errejón, enfrentado a Ramón Espinar, no quiere saber nada de pactos con Izquierda Unida. El politólogo y profesor Titular de Historia del Pensamiento de la UCM, Jorge Vilches, señala que la visión de lo que debe ser Podemos de Errejón e Iglesias es claramente contrapuesta. Mientras que el líder de la formación morada “es partidario del centralismo democrático; esto es, de construir el partido de arriba hacia abajo y de acuerdos con los comunistas de Izquierda Unida, Errejón siempre ha defendido un movimiento transversal, de populismo puro, que construya el partido de abajo-arriba”.

Errejón, partidario de una democracia presuntamente participativa, defiende lo que fue la esencia de la formación, otorgando poder de decisión al asociacionismo, a las bases, y creando un partido-movimiento del estilo populista descrito por Herbert Kitshelt para Hispanoamérica y que impulsaron, entre otros, Lula da Silva y Hugo Chávez a partir del Foro de Sao Paulo en 1990.

Podemos nació como propuesta de unidad popular y ciudadana; esto es, la articulación del descontento flotante para una activación popular que recuperase la soberanía y la democracia, secuestradas por la casta oligárquica”, afirmaba Errejón ya en 2015 en un artículo titulado «¿Qué es Podemos?», publicado en ‘Le Monde Diplomatique’. Y sigue pensando lo mismo.

LA CAÍDA ELECTORAL COMO MOTIVO ESTRATÉGICO

Finalmente, el motivo de la ruptura es claramente estratégico. Manuela Carmena, cuyas relaciones con Iglesias jamás han sido buenas, busca separar su imagen personal de la de buena parte de quienes conformaron con ella las listas en 2015. Concejales como Sánchez Mato o Guillermo Zapata, con quienes mantiene una relación distante.

Para el candidato del PP a la alcaldía, José Luis Martínez Almeida, Más Madrid no es más que “un proceso de blanqueamiento de Podemos y una humillación a Pablo Iglesias”. Almeida señala que “Carmena y Errejón podrán esconder las siglas de Podemos, pero no sus políticas fracasadas”, que ha tachado de “populismo comunista”.

Además, la caída electoral de Podemos en las encuestas y el parón que viene sufriendo desde 2006 se han visto ratificados recientemente en las elecciones autonómicas andaluzas, en las que Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía no ha sabido aprovechar la caída del PSOE, perdiendo un tercio de los votos obtenidos en los comicios anteriores, algo que para los «errejonistas» no ha pasado desapercibido.

LAS CONSECUENCIAS

La pelota se encuentra en estos momentos en el tejado de Unidos Podemos. Serán Pablo Iglesias y Alberto Garzón, quienes tendrán que decidir qué camino seguir: la primera alternativa sería formar su propia lista electoral, al margen de Más Madrid, presentando un candidato con fuerza. Y ahí radica el problema. En el banquillo.

La otra opción sería enmascarar las disensiones internas en un movimiento propagandístico y vender la adhesión a Más Madrid como movimiento de unificación, de “unidad popular” o partido único, pero no parece lo más probable, vista la reacción de Pablo Iglesias en su cuenta de Facebook.

En todo caso, si la sangre llega al río, la extrema izquierda en Madrid podría encontrarse con tres candidaturas en mayo: la de Más Madrid, la de Unidos Podemos, y la de los Anticapitalistas, quienes han emplazado ya a Podemos e Izquierda Unida a romper con Errejón y Carmena.

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