Las agendas de Camps y Barberá prueban que no fueron a Zarzuela

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, compareció ayer ante la Prensa para mostrar su agenda y los recortes que prueban que no se reunió con el Duque de Palma
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, compareció ayer ante la Prensa para mostrar su agenda y los recortes que prueban que no se reunió con el Duque de Palma

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, lamentó ayer la ausencia de imparcialidad del juez que instruye el caso Nóos, José Castro, y algunos de sus juicios de valor en la exposición razonada que envió al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. El escrito de Castro recoge que hubo indicios de falsedad documental, prevaricación, malversación de fondos públicos y fraude a la Administración en su actuación en relación a la causa abierta contra Iñaki Urdangarín y su ex socio, Diego Torres.

Entre las «falsedades» que recoge el auto del magistrado, la primera edil destacó la que se refiere a la supuesta reunión que mantuvo en el Palacio de la Zarzuela el 29 de enero de 2004 con Torres y Urdangarín a fin de negociar la Valencia Summit –jornadas sobre deporte que se celebraron en 2004, 2005 y 2006, a millón por edición, y por las que los responsables de Nóos habrían percibido fondos públicos que la Fiscalía Anticorrupción considera injustificados–. Para negar la cita, Barberá echó mano de la agenda oficial de aquellos días, de recortes de prensa y de su memoria. Nada consta en los papeles que mostró ayer.

La alcaldesa estuvo ese día en Fitur, comió en Madrid «con personas del partido» y se reunió con el presidente del ICO y con responsables del banco Santander. El día siguiente continuó con actos en la feria de turismo. «Esto es lo que pasó estos días. Estas reuniones me impidieron estar. No tengo el don de la ubicuidad. Difícilmente puedo estar en dos sitios a la vez».

Según el ex número dos de Nóos, el ex presidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps y la alcaldesa de Valencia sí se vieron ese día aprovechando que estaban en la capital con motivo de Fitur. Según el ex socio del duque, éste ofreció su ayuda a Barberá en la organización de la Copa América que se disputaría en 2007. «Ni olerla. Si he hablado en alguna ocasión con Urdangarín, creo que hablar e, incluso, comer, no es delito», defendía. Es más, recordó que cuando lo hizo éste era vicepresidente del Comité Olímpico Español, medallista olímpico y «una persona de enormes relaciones deportivas».

Es, pues, la palabra de Diego Torres contra la suya. Un hecho que cree que el juez debería haber tomado más en cuenta. «Falta de rigor, escritos razonados con «alguna falsedad determinante» y «juicios de valor» que ve «impropios» en una exposición para pedir que se investigue un posible delito, pues debería fundamentarse en pruebas.

Más allá del supuesto encuentro palaciego, Barberá negó su participación en la firma de los convenios con la Fundación. «Ni he firmado, ni votado, ni decidido nada». Lo hizo, dijo, la Fundación Turismo Valencia Convention Bureau, entidad participada al 38 por ciento por el Consistorio y no «mayoritariamente como afirma el auto del juez, y cuyos estatutos aprobó el Gobierno socialista anterior a su llegada a la Alcaldía valenciana.

Barberá lleva meses respondiendo públicamente a estas acusaciones y, pese a que se evidencia su malestar, asegura de manera reiterada sentirse «tranquila», porque, además, en el escrito «no hay ninguna acusación» contra ella, sino la petición de que se investigue por esos posibles delitos. De hecho, el texto razonado cuenta con 70 folios y sólo cuatro se refieren a ella.

A la alcaldesa la respaldan además las versiones de Camps y del propio Urdangarín, que han negado siempre la cita de aquel 29 de enero.