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Legionarias, artilleras y fusileras

El desfile conmemoró los 30 años de presencia femenina en el Ejército. El mal tiempo impidió volar a las aeronaves.

  • Legionarias, artilleras y fusileras

Tiempo de lectura 4 min.

13 de octubre de 2018. 01:57h

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Fernando CancioPablo Gómez Madrid. 13/10/2018

Hace 30 años que las primeras mujeres ingresaron en una Academia Militar. Era septiembre de 1988 y 25 de ellas se atrevieron a dar el paso hacia una profesión de hombres. Hoy, la presencia femenina en los dos Ejércitos, la Armada o la Guardia Civil es algo normal y, de hecho, en las Fuerzas Armadas hay ya 14.997 uniformadas, el 12,7 por ciento del total. Y por esta efeméride, la presencia de mujeres en el desfile de ayer fue más numerosa que en otras ocasiones, pues el Ministerio de Defensa quiso «potenciar su participación en el desfile a modo de homenaje». El hecho de que los asistentes apenas se percataran de este hecho demuestra la normalidad de la presencia femenina en unidades como la Legión, los paracaidistas, la UME o Infantería de Marina.

Pero no fue el único aniversario que se conmemoraba ayer, ya que la bandera nacional cumple 175 años y también tuvo su homenaje en un desfile que quedó deslucido por el mal tiempo y obligó a suspender el vuelo de 81 aeronaves.

Legionarias, artilleras y fusileras

El cielo gris hacía temer lo peor, aunque no fue excusa para que miles de ciudadanos se amontonaran a ambos lados del Paseo de la Castellana desde primera hora. Bandera –y paraguas– en mano, no querían perder detalle, como cuando los paracaidistas de la BRIPAC descendieron con la bandera. Ese mal tiempo, concretamente el viento, provocó que la enseña se enredase en la pierna de uno de ellos, que logró solventar el problema poco antes de aterrizar ante la tribuna real.

Con la bandera lista, tres militares, un guardia civil y un policía procedieron a su izado, al que siguió el momento más emotivo del acto, el homenaje a los caídos con «La muerte no es el final», que cantó la también primeriza ministra de Defensa, Margarita Robles. Felipe VI, como capitán general de las Fuerzas Armadas y vestido con uniforme del Ejército de Tierra, depositó una corona de laurel ante el monumento a los caídos. El silencio se hizo durante el toque de oración, aunque se rompió enseguida con las salvas de ordenanza y el rugir de los siete aviones de la Patrulla Águila, que pintaron los colores de la bandera en el nublado cielo madrileño.

Legionarias, artilleras y fusileras

Fueron los únicos aviones que sobrevolaron Madrid debido a la lluvia y las numerosas y bajas nubes, que impidieron volar a los cazas «Eurofighter» o «F-18», a los helicópteros «Chinook» y «Tigre» o al avión de transporte «A400-M». Por ello, inmediatamente después comenzó el desfile terrestre, el cual abrió la Brigada de Infantería «Guadarrama XII». Entre las novedades, la presencia de efectivos de Bomberos, Salvamento Marítimo y Servicios de Emergencia. Pero también desfilaron seis réplicas de banderas de época por el aniversario de la enseña nacional.

Como todos los años, los más aclamados fueron los legionarios, aunque también recibieron numerosos aplausos y el calor del público los efectivos de la UME, cuyos compañeros continuaban ayer trabajando en las tareas de rescate después de las inundaciones de Mallorca.

Y aunque estaba prevista una segunda pasada de la Patrulla Águila, la meteorología lo impidió y las unidades a caballo pusieron el punto y final al primer desfile del nuevo Gobierno.

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