Londres, «preocupado» por las medidas que estudia el Gobierno

Control policial británico en la frontera de Gibraltar
Control policial británico en la frontera de Gibraltar

En un comunicado hecho público ayer por el Foreing Office, el gobierno del Reino Unido se muestra confiado en que la creciente tensión en Gibraltar se resolverá por medios políticos y ha insistido en el «fuerte vínculo» que une a ambos países. Al conocer el plan de medidas que el Ejecutivo español estudia para responder al vertido de aproximadamente setenta bloques de hormigón en un caladero faenado por pescadores españoles, Londres se ha mostrado «preocupado y ha afirmado que «aún están analizando» la información.

El comunicado de Asuntos exteriores, sin embargo, hace mención a las amistosas relaciones entre ambas naciones: «Tenemos muchos intereses comunes con España y deseamos mantener nuestro fuerte vínculo a todos los niveles con su Gobierno».

Las autoridades británicas se muestran confiadas en que «nuestras diferencias con España sobre Gibraltar se resolverán por la vía política a través de nuestras relaciones como socios de la Unión Europea, no a través de medidas desproporcionadas como los retrasos en la frontera que hemos visto la semana pasada».

Sin embargo, fiel al guión tradicional en sus comunicados sobre la colonia británica, el Foreing Office no olvidó insertar la pertinente reiteración de su apoyo a Gibraltar: «El primer ministro ha dejado claro que el gobierno del Reino Unido mantendrá sus compromisos constitucionales con el pueblo del Gibraltar y no hará concesiones sobre la soberanía».

La reacción británica tiene lugar después de que la prensa inglesa se hiciera eco de las medidas que, coordinadas desde el ministerio de Asuntos Exteriores español, implementarán diversos departamentos del Gobierno en respuesta al vertido de bloques de hormigón que, con la tácita anuencia del gobernador de Gibraltar, ha llevado a cabo la administración de Fabian Picardo, ministro principal de la Roca.

El arrecife de hormigón que, bajo el pretexto de atraer y proteger la fauna marina del lugar, ha arruinado un caladero que faenaban pescadores españoles ha provocado una reacción en cadena que ha llevado al Gobierno a plantearse, como ayer adelantaba LA RAZÓN, que la Armada retome las patrullas y fondeos en las inmediaciones del Peñón, pero siempre fuera de las 0,75 millas náuticas de la costa.

El plan del Gobierno de España supone en la práctica recuperar algunas de las concesiones que nuestro país realizó en el marco del Foro Tripartito siendo ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos. El actual titular de Exteriores ha hecho patente con firmeza en numerosas ocasiones que el actual Gobierno de España rechazará volver a participar en un ámbito de negociación que conceda al gobierno de Gibraltar el estatus de Estado en pie de igualdad con el Reino Unido y el Reino de España.

«Tácticas de la época de Franco en los 50 y 60»

El Gobierno de Gibraltar denunció ayer las «amenazas» del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, sobre las posibles medidas contra el Peñón y ha comparado esta actitud con al política hacia Gibraltar desarrollada en las décadas de los cincuenta y los sesenta por el régimen de Francisco Franco. En un comunicado oficial, el Gobierno gibraltareño considera que las declaraciones de Margallo son «las más retrógradas y amenazadoras» desde antes del cierre de la verja, «claramente reminiscentes de las políticas y tácticas sobre Gibraltar desarrolladas por el régimen fascista de Franco en los 50 y 60». Por su parte, La Asociación Sociocultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar expresó ayer su «malestar e indignación» ante las repercusiones que puedan acarrear las medidas adoptadas por el Gobierno.