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Los ataques de De Quinto, el fichaje estrella de Cs, a los pensionistas: “Nunca pagaron la pensión a nadie”

El fichaje de Albert Rivera también arremetió contra los funcionarios y los sindicatos

  • Marcos de Quinto será candidato de Cs en las elecciones generales que se celebrarán el 28 de abril / Efe
    Marcos de Quinto será candidato de Cs en las elecciones generales que se celebrarán el 28 de abril / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

20 de marzo de 2019. 10:44h

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Toni Bolaño 20/3/2019

Marcos de Quinto no parece sintonizar con los pensionistas como lo hace Albert Rivera. Hace apenas cinco meses, el flamante número dos de Ciudadanos se dirigía así al colectivo de pensionistas que, en esos días, se manifestaba exigiendo la continuidad de las pensiones: «Gente que nunca pagó la pensión a nadie exigiendo ahora que se la paguen a ellos». Además, el candidato apuntaba su posición contraria a la subida de impuestos: «Si el dinero sale de subir los impuestos al trabajo, bajarán las contrataciones y será peor», para acabar arremetiendo contra los trabajadores con empleo: «Todo el mundo exige, los políticos otorgan y los que hoy trabajan –generación paga-fantas– pagan».

La mano izquierda, o ausencia de ella, del candidato de Ciudadanos con los pensionistas también llega a los trabajadores, y a los funcionarios, en general. En septiembre de 2018, defendió a los empresarios con este argumento: «Poco futuro tiene un país en el que ser empresario conlleva un estigma de maldad, en tanto que ser trabajador –o funcionario– se reviste de santidad. Como no maduremos nos vamos a la M», quedando claro el concepto M. Su malestar con los trabajadores y las organizaciones sindicales es virulento. Marcos de Quinto era responsable de la multinacional cuando se aplicó un expediente de regulación de empleo. Dos sentencias judiciales declararon nulos los despidos de los trabajadores de la planta de Fuenlabrada. Coca-Cola los readmitió tras las sentencias y de nuevo un juzgado tuvo que decir a la multinacional que los cambios en sus condiciones de trabajo no se ajustaban a derecho.

Quizás estos hechos le hicieron lanzar tuits contra los representantes de los trabajadores a los que acusaba de cobrar y no trabajar, pero también a los sindicatos: «Qué patéticos los sindicatos patrios. Se han quedado sin parroquia por incompetentes y retrógrados.... y ahora tratan de rascar fieles podemizando su discurso. Por más que berreen, la sociedad cada día les da más la espalda por sectarios, parasitarios e inútiles». Los trabajadores de Coca-Cola, ante estos ataques, defendieron su lucha afirmando que habían sido «la lápida de este mascachapas».

La gran cruzada de Marcos de Quinto es, sin duda, Podemos. Con Pablo Echenique se las ha tenido tiesas en Twitter, pero su gran enseña fue comparar a Irene Montero y a Yoko Ono: «Creo que Irene Montero esta siendo a Ahora Podemos, lo que Yoko Ono fue a los Beatles». Sus arremetidas contra los partidos de izquierda son constantes. Se ensaña con Podemos, pero también con el PSOE: «Sinceramente me gustaría que todos los medios de comunicación dieran más tiempo a Iglesias y Sánchez. Cuánto más hablan, más gente de la izquierda abandona ese nuevo estalinismo, sin proyecto, que ellos representan». Eso no es óbice para que defendiera la postura del presidente Sánchez durante octubre de 2017, cuando elogió su valentía frente a la irracionalidad de Podemos ante la aplicación del artículo 155. Sin embargo, también elogió hace un mes al PP pidiendo la marcha de Sánchez: «Este hilo es para guardarlo y jamás olvidarlo. España es un gran país que no merece ser gobernado por gente con semejante escasez de principios e integridad. Que se vaya ya, por favor».

De Quinto es un liberal a ultranza. Mucho más que Luis Garicano, el cabeza de lista de Ciudadanos para las europeas y gurú económico del partido. Su línea es tan clara que se puede explicar en un tuit: «Subir impuestos no necesariamente implica mayor recaudación, al igual que bajarlos tampoco implica que esta vaya a ser menor. Lo que sí es inapelable es que aumentar gasto siempre lleva a un mayor gasto. No hay de qué». Una lección que ahora podrá dar en el Congreso, que para la sombra de Rivera debe funcionar como un Consejo de Administración: «Los contribuyentes deben actuar como accionistas de esta empresa que llamamos España y exigir a través de los consejeros que nombramos en el «Consejo de Administración-Parlamento» que vigilen la eficacia e integridad de los gestores». Esperemos que no pida un «bonus».

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