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Los candidatos del 26-M no quieren a Aznar

Casado hará campaña en todas las comunidades pese a la debacle de los resultados del 28-A

  • Pablo Casado y José María Aznar, en una imagen de archivo / Foto: Jesús G. Feria
    Pablo Casado y José María Aznar, en una imagen de archivo / Foto: Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 4 min.

06 de mayo de 2019. 03:06h

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Carmen Morodo 6/5/2019

Génova tiene que ajustar de manera apresurada su campaña de las autonómicas y municipales, que comienza el próximo viernes, a los malos resultados de las generales. La revisión afecta a la organización de la «caravana» de Pablo Casado y de la plana mayor de la actual cúpula popular, y también al mensaje con el que el PP pedirá el voto en estos comicios. Sobre la marcha y bajo la urgencia de la tensión interna en Génova tienen que rediseñar un calendario de actos y un argumentario que responda a las presiones territoriales para hacer campaña con autonomía y sin verse «contaminados» por la debacle del domingo. Casado no puede desaparecer, pero tampoco mantener la hiperpresencia de estos últimos meses.

De hecho, hay candidatos que ya han trasladado a sus direcciones regionales su deseo de marcar distancias con la imagen de Madrid, y en el último Comité Ejecutivo el líder nacional indició que les apoyaría en aquellos lugares donde se lo solicitasen. Se interpretó como que Casado estaba diciendo que solo iría a aquellos sitios donde su presencia fuera bien vista, pero fuentes de la dirección nacional precisan que lo que «dijo» el presidente del PP es que estará en todos aquellos sitios donde especialmente necesiten refuerzos. Génova sostiene que Casado irá de nuevo a todas las comunidades en esta campaña, y que lo que falta por decidir es cuáles son las ciudades que visitará el «número uno» y cómo se repartirá al resto de representantes de la dirección nacional. Cuando el partido atraviesa situaciones difíciles lo habitual es que los líderes nacionales se arremanguen y tiren de las siglas. Casado tiene que buscar un equilibrio que no sea letal para su autoridad y que al mismo tiempo sume a los intereses electorales de su partido.

En la dirección popular ya había división de opiniones sobre la estrategia seguida hasta ahora. Un sector crítico con el papel del ex presidente José María Aznar y, sobre todo, con que el «aznarismo» contaminase la imagen del nuevo equipo que fue elegido en el Congreso de julio. En el PP son mayoría los que ahora piden que Aznar no se deje ver en esta campaña, y en Génova confirman que la intención es que sea así, salvo que Casado imponga el criterio contrario. Aznar pidió el voto en Valencia y en Cataluña el 28-A. Sus partidarios defendían que iba a ser útil entre aquellos votantes que miraban hacia Vox. «Es evidente que los resultados no avalan esta teoría. El futuro no puede pasar por las soluciones de una etapa que ya quedó saldada en el pasado. Ni España ni los españoles son los mismos», sentencian ahora en la dirección nacional. La crisis obliga a Casado a revisar la organización de su caravana electoral, pero también el mensaje. El PP siempre ha hecho seña de su carácter de partido nacional, con un programa marco para la autonómicas y municipales y un discurso nacional que en su esencia es el mismo en todos los territorios. La crisis abierta por las elecciones generales descoloca también los recursos con los que el PP ha estado pidiendo el voto hasta el pasado domingo. Los resultados no los han validado y la presión territorial para que fijen una posición propia, en la moderación, y que marque distancias con Vox, ha provocado una reflexión en la dirección nacional que deja todo abierto.

Cataluña, la economía, el frente de izquierdas con los independentistas..., están sometidos en estos momentos a revisión. Una de las ideas fuerza será esgrimir que el domingo electoral probó que la división del voto ha ayudado a Sánchez a seguir en La Moncloa. La esperanza de Génova es activar por fin parte del voto útil ahora con la prueba del desastre, pero no ven claro cuál es la tecla para conseguirlo. La cercanía de las elecciones ha servido de colchón a Casado para amortiguar la rebelión del partido, pero también le deja sin apenas margen para recomponerse. Desde Génova anticiparon que el líder popular acude a su primera entrevista con Sánchez después de las elecciones con una propuesta de bajada de impuestos para incentivar la economía. Y que también le propondrá la adopción de medidas urgentes para Cataluña, la cohesión territorial y la aplicación de la ley para aquellas formaciones que alienten la violencia. Además, le preguntará si se apoyará en formaciones independentistas para seguir gobernando, y le ofrecerá una acción conjunta con el PP para frenar que éstas sigan avanzando en su objetivo de ruptura constitucional.

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