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El «sanchismo» se desinfla en los congresos de Andalucía y Valencia

Los afines al secretario general logran sólo el 7% de los delegados que votarán a Díaz.

  • Imagen del congreso del PSOE de Sevilla
    Imagen del congreso del PSOE de Sevilla
Sevilla.

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23 de julio de 2017. 02:39h

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Sevilla. 22/7/2017

«El “sanchismo” se desinfla en Andalucía», es la idea-fuerza que repitieron ayer a LA RAZÓN fuentes del sector afín a la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Lo hicieron tras conocer que representan a más del 90 por ciento de los delegados elegidos en los congresos provinciales extraordinarios, los llamados «congresillos», celebrados en todas las provincias de la comunidad, salvo en Córdoba, de cara al congreso regional que se celebrará el próximo fin de semana en Sevilla y en el que Díaz volverá a ser aclamada con rotundidad como secretaria general de los socialistas andaluces.

De hecho, fuentes próximas a la presidenta fijaron en «un siete por ciento» la representación lograda en el grueso del mapa autonómico por los leales al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y no dudaron en certificar su «pinchazo». Desde el otro ángulo confirmaron la tensión. Los partidarios de Sánchez vieron un agravio en la negativa de los de enfrente a integrarlos «dignamente» en las listas de delegados que irán al cónclave regional. Lamentaron que «no tendrán voz» en él, pese a que ellos «renunciaron» a presentar candidatura alternativa a la propuesta por la Comisión Ejecutiva Provincial liderada por Díaz para avanzar y amortizar el pasado. Con todo, otras fuentes de ese ala apuntaron que la foto de ayer relativa al reparto de fuerzas entre «sanchistas» y «susanistas» en la región «no es la real». Y se explicaron: «No es lo mismo la elección directa de los militantes en las primarias que en este caso, donde la designación de delegados es doblemente indirecta, local y provincialmente». «Cuando se vote directa y secretamente otra vez a los secretarios provinciales, por ejemplo, igual la situación que se dibuja es distinta», deslizaron a este periódico.

De momento, en el Congreso Provincial Extraordinario del PSOE de Sevilla se aprobó por aclamación a los 101 delegados a través de una lista capitaneada por la secretaria provincial, Verónica Pérez, sin rastro de «sanchistas». En Málaga se dio el visto bueno con un 97,4 por ciento a otro listado único conformado por 62 delegados más 20 suplentes y encabezado por el secretario general en aquel territorio y diputado nacional del PSOE, Miguel Ángel Heredia. Por aclamación fue respaldada también la hilera de 33 nombres de Huelva, con el máximo dirigente de los socialistas onubenses, Ignacio Caraballo, al frente. Y lo mismo sucedió en Granada, donde se avaló a 66 delegados con Teresa Jiménez, la secretaria general del partido allí, como «número uno».

En los «congresillos» de Almería, Jaén y Cádiz, en cambio, sí que se votaron relaciones alternativas armadas por los cercanos a Sánchez, quienes sólo en el último caso obtuvieron el 20 por ciento mínimo necesario de los votos válidos para incluir delegados. Finalmente contarán con 13 de 49 y tras Irene García. La almeriense y la jiennense la iniciarán José Luis Sánchez Teruel y Francisco Reyes, respectivamente.

Mas allá de haberse quedado al margen de las listas, el «problema» para algunos partidarios del secretario general llegará si ese hecho se convierte en «la antesala» de «nuevas disensiones en torno al proyecto de la Comisión Ejecutiva Federal». En relación a ese temor, en el congreso de Cádiz tomó la palabra María Jesús Castro, secretaria de Mayores del PSOE, cuando se votaba la gestión de la Comisión Ejecutiva Regional socialista para pedir «la lealtad desde Andalucía a Madrid, a la Ejecutiva Federal y a los órganos del partido, que es evidente que no se ha tenido durante mucho tiempo», según confirmó ella misma a este diario. Castro abogó por que se fomente «la autocrítica» y «la participación de la militancia defendidas por Sánchez».

Situación similar se ha dado en los congresos de la Comunidad Valenciana, aunque no en lo relativo a la integración. El 42,3% de apoyos que obtuvo el candidato «sanchista», Rafa García, «obligaba» a la entrada en las listas y, en la mayor parte de las agrupaciones se produjeron acuerdos en este sentido, pero surgió una suerte de rebelión y en algunas de estas asambleas se votó en contra de la gestión de Ximo Puig durante su mandato.

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