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Repetición de elecciones en Cataluña: Los independentistas perderían la mayoría

Puigdemont lastra al eje separatista, que cede tres escaños y sólo logra el 44,3% de los votos. ERC daría el «sorpasso» a JxCat y se colocaría como segunda fuerza del Parlament con 32 escaños

  • Repetición de elecciones en Cataluña: Los independentistas perderían la mayoría

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23 de abril de 2018. 14:47h

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Ainhoa Martínez Madrid. 23/4/2018

Queda menos de un mes para alcanzar un acuerdo en Cataluña que evite la disolución del Parlament y la convocatoria de nuevas elecciones. El bloqueo en el que los líderes independentistas han sumido a las instituciones y la sociedad catalana comienza a tener su efecto en las perspectivas electorales de la entente secesionista. Si hoy hubiera una cita con las urnas, los partidos soberanistas perderían la mayoría absoluta que ostentan en la actualidad. Así lo asegura la última encuesta de NC Report para LA RAZÓN que recoge el malestar ciudadano por la deriva política en la región y el aumento de confianza en los partidos constitucionalistas como alternativa a esta situación. El bloque independentista obtendría el 44,3% del voto y 67 escaños, uno menos que la mayoría absoluta y tres menos de los que tiene a día de hoy. El bloque unionista alcanzaría el 45,7% de los sufragios y 61 parlamentarios, cuatro más que los actuales, y podría llegar a la mayoría absoluta si consigue atraer a los siete diputados de En Comú Podem.

El lastre del eje soberanista es Carles Puigdemont. Al contrario de la opinión instalada entre sus filas, en las que cunde la creencia de que una nueva convocatoria electoral les beneficiaría, lo cierto es que la formación Junts per Cataluña (JxCat) sufriría un retroceso de tres escaños, hasta los 31 diputados. JxCat sería, por tanto, el responsable de invertir el equilibrio de fuerzas en el Parlament y otorgar la hegemonía a los constitucionalistas. Según ha podido saber LA RAZÓN, el núcleo duro del ex president opera con la tesis de estirar los tiempos hasta el punto de abocar a nuevos comicios para convertirse en primera fuerza, una estrategia que choca de lleno con la tendencia que se dibuja desde el 21-D. En estos cinco meses, el partido de Puigdemont ha perdido un 3% del voto de forma progresiva y pasaría a ser tercero por detrás de ERC. Por rangos generacionales, JxCat tiene su arraigo en los sectores de más edad, es la primera opción para los mayores de 65 y la tercera, por detrás de ERC y Ciudadanos, para los más jóvenes.

Tampoco ERC logra sacar rédito del bloqueo. La formación de Oriol Junqueras se afana en las últimas semanas por alumbrar un Govern efectivo que acabe con la interinidad y el 155 en Cataluña, consciente de que una nueva cita con las urnas solo les debilita. No en su propia piel, mantendrían los 32 escaños del 21-D y lograría «sorpassar» a JxCat, pero sí como colectivo soberanista. Aunque calquen los resultados en diputados, los republicanos arañan cuatro décimas en intención de voto respecto a hace cinco meses. Por edades, ERC es la primera opción política para los jóvenes de entre 18 y 29 años, por detrás de la abstención. En la misma situación se encuentra la CUP. Los antisistema que boicotearon la investidura de Jordi Turull mantienen las cuatro actas que obtuvieron en diciembre y, aunque consiguen casi un 3% más de voto, serían el partido minoritario del Parlament. Por sectores generacionales, su nicho de votantes está entre los de 18 y 29 años –son cuarta opción política–, ya que según se avanza en edad adquieren un carácter residual.

La otra cara de la moneda la representa el bloque constitucionalista, que se convierte en mayoritario y estaría en condiciones de gobernar si se granjea el apoyo de los «comunes». El auge de la entente unionista viene de la mano del ascenso de Ciudadanos. La formación de Inés Arrimadas no sufre el desgaste por la falta de Gobierno, a pesar de haber sido el partido más votado y no haber dado un paso al frente para desbloquear la situación. Su gestión de los tiempos le valdría hoy dos escaños más de los que obtuvo en diciembre, por lo que se mantendría como la primera fuerza del Parlament con 38 escaños y el 26% del voto. Este aumento se debe a que los naranjas son la primera opción electoral para los catalanes de entre 30 y 64 años.

El PSC, por su parte, también sube. Aunque el ascenso del partido de Miquel Iceta es más discreto, araña un escaño, los socialistas son el partido constitucionalista que más crece –un 1,3%– y ya superan la barrera del 15% del voto. Con 18 actas, el PSC se consolida como cuarta fuerza y como aliado indispensable para tejer una coalición de gobierno ya sea a izquierda o derecha. El nicho de votantes socialista se encuentra en los sectores más envejecidos y los mayores de 65 años son sus votantes prioritarios. También el PP sube un diputado, hasta las cinco actas, lo que le permitiría formar grupo propio en el Parlament, con la consiguiente visibilidad y beneficio económico que ello comporta.

Sin englobarse en ningún bloque concreto, debido a la ambigüedad de la que han hecho gala en los últimos tiempos. En Comú no acaba de levantar el vuelo y, si hoy hubiera elecciones, perdería un escaño y un 2,1% del voto. Sin embargo, las siete actas de los «comunes» siguen siendo decisivas para decantar la balanza de uno u otro lado. Su voto positivo a una opción constitucionalista, algo harto complicado en la actualidad, podría abrir un nuevo tiempo en Cataluña alejado del independentismo, mientras que su abstención a una opción soberanista mantendría la deriva. Por edades, los «comunes» tienen mayor predicamento entre los jóvenes de entre 18 y 44 años.

Tras registrar una participación histórica del 79% el 21-D, la situación de bloqueo en Cataluña comienza a hacer mella también en el ánimo de los votantes. Si hoy hubiera nuevos comicios la abstención crecería más de dos puntos, hasta el 23,1%. La primera opción electoral de los jóvenes entre 18 y 29 años es no ir a votar (35,1%).

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