Los jóvenes, contra la mayoría

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El 20-D ha supuesto la primera fractura generacional en el voto en España. Los menores de 40 años han sido los principales votantes de Podemos y Ciudadanos. Este colectivo de menores de 40 años estrenaba su mayoría de edad con la etapa de Zapatero pero durante su segundo mandato, con la gestión de los recortes impuestos por Bruselas, los más jóvenes rompieron con el PSOE. A continuación probaron la amarga, pero necesaria, medicina de la austeridad con el Gobierno de Rajoy.

Estos jóvenes, que no habían nacido en 1977, han dado injustamente la espalda a los partidos que trajeron la libertad, la democracia y el progreso a España, y han apostado arriesgadamente por nuevas formaciones. Por lo que desconocen el importante salto económico y social experimentado por España en las últimas décadas.

Es indudable el daño que han causado a la democracia durante el último año y medio el acoso sostenido y continuado al PP y PSOE, alentando irresponsablemente el voto antisistema y acrecentado la percepción pública de un problema del ámbito estrictamente judicial como es la corrupción, que nunca ha sido el principal problema de los españoles. Desviando interesadamente la atención del problema más importe que es el desempleo y el más urgente, la ofensiva contra la unidad de España.

Durante la campaña de las elecciones europeas de junio de 2014 y a continuación en las elecciones autonómicas de 2015, tuvo éxito la ofensiva antisistema creando un estado artificial de alarma social contra el PP y PSOE. Digo artificial porque Transparencia Internacional coloca a España entre la treintena de estados menos corruptos del planeta. Fruto de ello es que en la mayoría de conversaciones privadas se ataca a los partidos que construyeron la nueva España.

No hay criterios objetivos que justifiquen el voto a Ciudadanos y Podemos por parte de los menores de 40 años. Pero se ha producido. Ahora corresponde al arco parlamentario constitucional, que suma más de 250 diputados de los 350 del Congreso, encontrar una fórmula que permita la gobernabilidad de España, una de las mayores economías del planeta.

En la encuesta de NC Report para LA RAZÓN encontramos datos preocupantes, como que el 37,7% de los jóvenes considera positivo el resultado del 20-D, frente al 39,0% de los ciudadanos que cree que son negativos o el 20,3% que los califica de regulares. Opinión compartida por los mayores de 30 años. Pero más desolador es comprobar que el 47,5% de los jóvenes afirma que la correlación de fuerzas que ha surgido del 20-D no perjudica a la economía, cuando el 50,1% de los españoles opina todo lo contrario.

En la misma línea, el 39,5% de los jóvenes considera positiva la situación creada con la fragmentación del voto del 20-D, frente al 40,8% de los españoles que la califica de negativa o el 17,3% que cree que es regular. La mayoría de los jóvenes, el 44,4% cree que el país será gobernable a pesar del resultado de las urnas, posición que se contradice con la opinión de la ciudadanía española, que considera mayoritariamente todo lo contrario, concretamente el 43,7%. Entre los jóvenes se impone la opinión de que una repetición de las elecciones sería positiva, con el 43,2%, frente al 52,0% de ciudadanos que creen que sería negativa. El segmento de los jóvenes es el único que quiere cambiar la Ley Electoral, con el 43,2%, mientras que el 53,9% del conjunto de la ciudadanía se manifiesta en contra. Los jóvenes dan su visto bueno a un Gobierno PSOE-Podemos-separatistas, con el 34,6% mientras que el conjunto de la ciudadanía lo rechaza con el 37,6%.

Finalmente, la primera opción de gobierno para los más jóvenes es la de PSOE-Podemos-Nacionalistas con el 29.0%, mientras que para los españoles en general es PP-Ciudadanos-PSOE, con el 28.1%.