Los partidos limitan la reforma electoral a recortar la campaña sin hablar de gasto

Plantean un cambio de la Loreg para el tiempo de campaña pero no para las subvenciones que reciben por ella.

Antonio Hernando y Rafael Hernando se saludan ayer en los pasillos del Congreso
Antonio Hernando y Rafael Hernando se saludan ayer en los pasillos del Congreso

Plantean un cambio de la Loreg para el tiempo de campaña pero no para las subvenciones que reciben por ella.

Los partidos han empezado ya a enredarse en el debate sobre la reducción de la campaña electoral. Todos pendientes de los comicios autonómicos del domingo, y convencidos cada vez más de que sólo una debacle socialista en Galicia y en el País Vasco abre una mínima puerta al camino que evite unas terceras elecciones generales. El PP confirmó ayer, a través de su portavoz parlamentario, Rafael Hernando, que Moncloa y el partido están preparando su propia proposición de ley para reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg) con el objetivo de que, en caso de que haya que convocar esas nuevas elecciones, éstas no tengan lugar el 25 de diciembre, sino el domingo anterior, día 18.

Esta iniciativa debería aprobarse en el Pleno del Congreso como muy tarde a mediados de octubre para que dé tiempo a que sea validada por el Senado antes de que se disuelvan las Cortes Generales. Si no hay acuerdo para investir un presidente del Gobierno, la disolución se producirá el 31 de octubre. Deberá ir por la vía de urgencia, y sin paso por comisión, sino directamente al Pleno.

Ni desde el Gobierno ni desde ningún otro partido han planteado, de momento, la hipótesis de que afrontar esta reforma legal debería abarcar más aspectos que la simple modificación del calendario para evitar el sinsentido de que unas terceras elecciones generales coincidan con el día de Navidad, dado que la primera votación del debate de investidura al que se presentó Mariano Rajoy, con el apoyo de Ciudadanos (C’s), se celebró el 31 de agosto. Recortar la campaña debería incluir también un recorte del dinero, y esa modificación exige también tocar la Loreg para que no sea una «chapuza» o quede en manos del libre albedrío de los partidos, como ocurrió tras los comicios de diciembre.

El PSOE anunció tras la investidura fallida de Rajoy que presentaría un texto para revisar el calendario, pero hasta ahora no lo ha hecho. Sólo ha movido ficha Unión del Pueblo Navarro (UPN), socio electoral del PP en esa comunidad autónoma, y que ha registrado en el Congreso su propuesta para cambiar la ley y reducir a una semana la campaña electoral, lo que permitiría votar el 18. Desde C’s la respuesta que han dado hasta ahora es que la prioridad es evitar esas elecciones, y no discutir sobre el calendario. El PP, por su parte, presentará su propio texto, en el que están trabajando, según precisan. Pero al menos hasta el día de hoy no tienen previsto que esa reforma abarque más puntos que el de evitar que las elecciones sean el día de Navidad.

La Loreg regula las cuantías por las que el Estado subvenciona los gastos de las actividades electorales de los partidos. Rige, por ejemplo, las subvenciones por resultados electorales, y todas las que afectan al «mailing» y a los envíos de propaganda electoral. Después de dos elecciones, y ante la amenaza de unas terceras, el gasto de esos comicios volverá a ser objeto del debate público, como ocurrió cuando se convocaron los del 26 de junio. En los prolegómenos de aquella campaña, los partidos se rasgaron las vestiduras en público y pugnaron por ver quién llevaba la iniciativa en el recorte de los gastos de una nueva campaña. Pero después de varias reuniones, y sometidos a intereses enfrentados, el pacto se limitó a la reducción de los gastos en vallas y cartelería exterior. Entonces fracasaron a la hora de alcanzar un acuerdo global para reducir una inversión de al menos 130 millones de euros, porque las diferencias entre los partidos tradicionales y los emergentes resultaron insalvables, y la rebaja se quedó en la decisión individual de cada formación. Las medidas que anunciaron rondaron los 15 millones de ahorro, respecto a los más de 160 millones de los gastos del Estado y de las formaciones políticas.

Desde el PP han anticipado que la reforma de la Loreg en la que ellos trabajan afecta a los supuestos del 99.5 de la Constitución. De las conversaciones que han mantenido con el PSOE han concluido que no hay acuerdo para presentar un texto conjunto, y los socialistas alegan que «el problema lo generó Rajoy con la fecha de la investidura y que es él quien tiene que resolverlo». Pero en este fuego cruzado político de momento nadie ha hablado de la conveniencia de que si se recorta la campaña se recorte también el dinero. Sólo se quedan en esa modificación puntual para evitar una fecha delicada, y que en un contexto político como el actual, por el cansancio de la ciudadanía, podría concretarse en una participación muy baja.

La Mesa del Congreso calificó a principios de septiembre la iniciativa de UPN, partido que defiende desde hace varias legislaturas que la campaña electoral dure una semana y no dos. Su propuesta es cambiar la Loreg para reducir los periodos de campaña electoral a la mitad en los casos de disolución automática de las Cortes Generales por aplicación del artículo 99.5 de la Constitución Española, es decir, si ningún candidato obtiene la investidura.