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Los retos a los que Irene Montero se enfrenta para rearmar el partido para el 2019 electoral

El hiperliderazgo de Iglesias pondrá a prueba a la formación

El líder de Podemos se ausenta en unos meses clave: autonómicas, municipales y europeas

  • Irene Montero, portavoz parlamentario de Podemos / Foto. Cristina Bejarano
    Irene Montero, portavoz parlamentario de Podemos / Foto. Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 4 min.

08 de enero de 2019. 22:01h

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Rocío Esteban 8/1/2019

Comienza un nuevo ciclo en Podemos, el más importante de cara al año electoral que se presenta, y si para todos los partidos es crucial el rearme interno, para la formación morada aún lo es más, puesto que se enfrenta a la ausencia temporal de Pablo Iglesias, que se encuentra de baja temporal por paternidad hasta el mes de abril.

Un partido de corte presidencialista, en el que en sus casi seis años de vida no ha conocido otro líder y que ahora deberá reordenar sus filas para dar la batalla en el mes de mayo, de cara a las elecciones autonómicas, municipales y europeas y siempre en alarma bajo la sombra de un posible adelanto electoral. Todo un reto en menos de cuatro meses y con las encuestas demoscópicas en contra.

Será Irene Montero, portavoz parlamentario de Podemos la que asuma ahora la máxima cuota de poder dentro de la formación, que se reincorpora hoy de su baja maternal y que junto al secretario de Organización, Pablo Echenique -mano derecha de Iglesias sobre el cual han delegado todo el peso de las negociaciones con el Gobierno para los Presupuestos- los que deberán redirigir la estrategia interna de Podemos para volver a marcar la agenda social y política a la par que tratar de reorganizar el partido a nivel autonómico, donde proliferan múltiples crisis territoriales. Montero se reincorporará hoy a su agenda política y como pistoletazo de salida ha organizado un acto con mujeres: pensionistas, militantes, activistas, cuidadoras... Con el fin de decirle a "los odiadiores profesionales" -en referencia a Vox- "que ya no nos pueden parar. La portavoz parlamentaria lleva varios días desde sus redes sociales haciendo una defensa férrea en contra de la violencia de género por los desoladores casos conocidos entre finales y principios de año. Este es uno de los ejes que el partido se marca como bandera, también para recuperar la calle.

Antes de su marcha, Pablo Iglesias ha dejado atado su liderazgo, gracias a los 50.000 inscritos que le reeligieron como candidato a La Moncloa por su formación, un proceso de primarias que estuvo marcado por las críticas de distintas familias de Podemos -sobretodo por Anticapitalistas- por su inmediatez y poca capacidad de respuesta para conseguir avales para enfrentarse a Iglesias como candidatos, a causa de unos reglamentos endurecidos. Aún revalidada su secretaía general y constatado su hiperliderazgo, el partido no pasa por su mejor momento interno. Y es ahí donde Irene Montero deberá medirse, al pasar a ser la voz del partido y tratar de contrarrestar con política la falta de un líder. Las encuestas demoscópicas reflejan a la perfección el desencanto de los militantes de Iglesias con algunas de sus últimas decisiones sobre como dirigir Podemos, que ya fue duramente castigado en las urnas autonómicas de Cataluña, donde llegaron a perder hasta ocho escaños en el Parlament. En el terreno nacional, tras la irrupción e Vox, el partido que parece más perjudicado según la última encuesta del CIS sería precisamente Podemos, que perdería hasta 3,1 puntos respecto al barómetro de noviembre, lo que le situaría con un 14,9 por ciento de los votos, a 14 puntos del PSOE. En la última encuesta electoral de NC Report para LA RAZÓN del mes de diciembre, el partido morado obtendría el 17,2% de los votos, entre 50 y 53 escaños, cediendo entre 18 y 21 escaños. En la última encuesta real -la de las urnas en Andalucía, su marca Adelante Andalucía, liderada por Teresa Rodríguez le hizo caer en picado en 300.000 votos.

A nivel territorial, el camino que ahora deberá recorrer Podemos es también delicado. Tanto en La Rioja como en Navarra y Cantabria capitanean el partido secretarios autonómicos con tesis distintas a las avaladas por Pablo Iglesias y que han abierto varios procesos judiciales contra la dirección estatal por su forma de actuar en los procesos de primarias. En Andalucía, Teresa Rodríguez versa direcciones distintas a las planteadas por la dirección nacional y en Cataluña, además de contar con un líder distinto al propuesto por la dirección estatal, Xavier Domènech, mano derecha de Iglesias decidió retirarse de la política el pasado año. A pesar de ello Echenique rebaja el tono y aseguraba en una entrevista a Ep que “la situación ha mejorado mucho en el último año”. “Estamos muy fuertes en muchos territorios y en algunos hay problemas evidentes que se van a solucionar”.

De vuelta a la panorámica nacional, hasta ahora Podemos se encontraba en una posición cómoda con el Gobierno, en una relación cordial con el Gobierno en la que apoyaban buena parte de sus iniciativas en el Congreso tras su llegada a La Moncloa, una especie de aval para Podemos que les situaba como sostén y socio prioritario del Gobierno, y que en un primer momento beneficiaba a la formación. Buena prueba de ello es el pacto al que llegaron con Pedro Sánchez para sacar adelante los PGE, del cual depende también gran parte del discurso y programa electoral que defiende Podemos y de ahí la clave de centrar todos los esfuerzos para que vea la luz. Por ello, Montero y en especial Echenique vigilan su cumplimiento.

A pesar de estas circunstancias que podrían desestabilizar a Podemos en un momento clave, en el partido cierran filas en cuanto a su fortaleza. Iglesias “lo ha dejado todo muy bien preparado”, aseguraba Pablo Echenique esta semana. Confían también en la vuelta de Irene Montero para remontar para el 2019 electoral. “Vuelve Irene que también nos va a proporcionar mucha potencia”.

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