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Los votantes de Rivera vuelven al PP

Los de Rajoy invierten la tendencia y ya reciben de Ciudadanos más votos de los que trasvasan. Los naranjas compensan la huida a los populares con el «robo» de 241.000 sufragios a Sánchez respecto al 20-D.

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08 de mayo de 2016. 03:49h

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Ainhoa Martínez 8/5/2016

El acuerdo de investidura rubricado por Pedro Sánchez y Albert Rivera se conoce coloquialmente como el Pacto de «El Abrazo», porque sus dos protagonistas eligieron una cuidada escenografía en la que el icónico cuadro de la transición –pintado por Juan Genovés– presidió sus comparecencias públicas posteriores a la firma. Sin embargo, este gesto de hermanamiento podría convertirse en uno de ahogo y mutar en «el abrazo del oso» de cara a los comicios del 26 de junio. El motivo es que, según el último estudio de comportamiento electoral elaborado por NC Report para LA RAZÓN, Ciudadanos ya capta más apoyos de votantes socialistas que de populares, convirtiéndose el PSOE en su principal fuente de votos para las generales. Este flujo no es bidireccional, ya que aquellos que huyen de la formación naranja, desencantados con su giro a la izquierda, prefieren refugiarse en el partido de Mariano Rajoy. A la luz de los datos arrojados por el estudio de opinión, el frustrado acuerdo de investidura que lastró las opciones de Sánchez para llegar a La Moncloa también supondría una rémora para sus posibilidades en la nueva convocatoria electoral.

El partido de Mariano Rajoy es el que mayor porcentaje de voto del 20-D fideliza, ya que conserva al 88,5% de los que apostaron por él en los pasados comicios. Los meses de desgobierno y la renuncia del presidente en funciones a asumir la investidura suponen una pérdida de apoyos para el PP que van a parar, en su mayoría, a la abstención. La falta de movilización es la principal fuga de votos de Rajoy – un 7%–, seguida de aquellos que optarán por la formación de Albert Rivera en junio –un 2,8%–. La salida de apoyos hacia la formación naranja es bidireccional y tiene un saldo positivo para el PP, ya que Ciudadanos se convierte en el principal nicho de votantes de Rajoy. La formación naranja trasvasa al PP más votos que los que recibe de los populares: 223.000 votantes de Rivera se pasan a Rajoy, frente a los 200.000 de Mariano que se unen a Rivera. Otro dato curioso que cabe destacar es el predicamento que las tesis del PP tienen entre los votantes de izquierda, pues Rajoy recibe más votantes de Podemos que del PSOE. Una cuantía que impulsa la tesis de «la pinza» entre las dos formaciones que defiende el PSOE para desgastar a Iglesias, a quien culpan de ver frustradas sus aspiraciones de llegar a La Moncloa.

PSOE, diana de la abstención

Los socialistas, por su parte, fidelizan al 79 por ciento de quienes les votaron en diciembre. La principal rémora de Sánchez es la abstención, se come un 10,4% de los apoyos que obtuvo el 20-D, seguido de Ciudadanos que se convierte en el partido que más votos le araña –un 4,3%– por delante de Podemos, que sólo le «roba» a un 2,5% del electorado de las pasadas generales. Se da la circunstancia que el número de votantes que Sánchez cede a Rivera representa prácticamente el mismo que trasvasa a Iglesias y Garzón juntos. La transversalidad que ha demostrado el líder socialista para pactar a izquierda y derecha también le amplía los frentes de su sangría de votos en ambas direcciones. Ahora debe proteger también su flanco derecho en campaña, aunque se espera que no realice una campaña excesivamente combativa contra su otrora socio Rivera. El principal nicho de votos del PSOE le viene de aquellos que se abstuvieron –149.000– y de Podemos, un 2% de los que confiaron en Iglesias se irían ahora con Sánchez.

Estos «infieles» son una minoría, ya que Podemos mantiene al 82% de sus antiguos electores. La abstención se convierte en su principal fuga de votantes, le arranca 433.000, y cede más votos a Izquierda Unida –217.000– que al PSOE –106.000–. El antagonismo de Podemos con Ciudadanos, que les impidió compartir negociaciones y Gobierno, queda patente en un dato: Iglesias trasvasa más votos al PP –1,5%– que a Rivera –0,4%–. El principal nicho de votantes de la formación morada reside en los abstencionistas, recupera 151.000, y en los socialistas, 136.000. No obstante sigue siendo un porcentaje importante de voto del PSOE el que sigue recalando en Podemos, teniendo en cuenta de que para el partido de Pedro Sánchez, Iglesias es el principal responsable de su infructuoso camino hacia La Moncloa.

Por su parte, Ciudadanos mantiene al 77,7% de quienes les votaron en diciembre. Las dos principales fugas de votos de los de Rivera tienen como destino la abstención y el PP: 406.000 y 223.000 votantes, respectivamente, pierde por estos dos flancos, que suponen el 11,6% y el 6,3% del caudal electoral de C’s del 20-D. Después de rubricar el pacto con el PSOE, la formación naranja es percibida como un partido de centro-izquierda por los 241.000 socialistas que abandonan el PSOE y se pasan al partido de Rivera y los 223.000 votantes de C’s que se marchan al PP. A pesar de la pérdida, el saldo para el partido naranja es positivo, porque recibe más votos socialistas de los que trasvasa a los populares, lo que demuestra que el principal beneficiado de la alianza insuficiente que firmaron PSOE y Ciudadanos ha sido Albert Rivera.

Por su parte, la formación de Alberto Garzón, que también rentabiliza los cuatro meses de desgobierno, mantendría al 78,2% de votantes que obtuvo en diciembre. La principal fuga de votos que experimenta Izquierda Unida recae en Podemos –104.000 apoyos– que, animados por el voto útil, apoyarían a Iglesias en los próximos comicios. En segundo término, un 9% de sus antiguos electores censura su actitud durante los meses de negociaciones y optaría en junio por la abstención. El nicho electoral de IU es esencialmente Podemos, de ellos reciben 217.000 votos, por lo que compensan, con creces, los electores que ceden a la formación morada. El dato curioso es que ningún votante de IU optaría por el PP.

Abstención decisiva

Si existe un factor decisivo en los comicios de junio, ese es la abstención. Si hoy se celebrasen las generales, el dato registraría máximos históricos, ya que sube seis puntos hasta el 36,3% respecto a diciembre, lo que supondría la menor concurrencia a las urnas desde el inicio de la democracia. La falta de acuerdos y el bloqueo escenificado por las distintas fuerzas políticas durante los últimos cuatro meses ha generado un sentimiento de hastío e indiferencia en los españoles que será muy difícil de revocar en campaña. Son 2,4 millones los españoles que votaron en las elecciones del 20-D y que han decidido no hacerlo en las elecciones generales del 26-J.

Los partidos tradicionales acusan en mayor medida la falta de participación, siendo el PSOE el más castigado por ella. Un 24,3% del total de personas que votaron en diciembre y reconocen que se abstendrán el 26-J apoyaron a Pedro Sánchez, mientras que el PP representa el 21,1 por ciento de los mismos. Los partidos emergentes, que enarbolaron la bandera del cambio y han sido incapaces de cambiar nada, también sufren el descontento de los españoles. Podemos aporta un 18,1% y Ciudadanos un 17% del total de electores que no acudirán a votar en junio.

A pesar del desgaste que han generado los meses de negociaciones baldías, la formación de Pablo Iglesias –principal actor del bloqueo a la investidura de Sánchez– mantiene el efecto movilizador que le permitió obtener cinco millones de votos en diciembre. Son 630.000 los españoles que no participaron en las elecciones generales de 2015 y que sí lo harán ahora. Podemos es el partido que más electores arranca de los brazos de la abstención, un 24%, seguido del PSOE –23,7%–, PP –21,4%– y Ciudadanos –17,9%–.

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