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Marchena ataja el "juicio" de la defensas a la actuación policial: "Nos están haciendo perder el tiempo"

"El objeto del proceso está delimitado", recuerda ante su insistencia en "juzgar" a los agentes por el 1-O

  • El presidente del tribunal del 'procés', Manuel Marchena
    El presidente del tribunal del 'procés', Manuel Marchena /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

17 de abril de 2019. 12:38h

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Ricardo Coarasa Madrid. 17/4/2019

El pertinaz empeño de las defensas de los acusados en el juicio del "procés" en voltear el objeto del procedimiento para convertirlo en un juicio a la actuación de la Policía y Guardia Civil el 1-O ha obligado a intervenir al presidente del tribunal apenas 24 horas después de que lo hiciera, en el mismo sentido, la fiscal Consuelo Madrigal. La gota que ha colmado la paciencia de Manuel Marchena ha sido el interrogatorio del letrado Benet Salellas a un agente que intervino en el centro de salud Cappont (Lérida), al que el abogado de Jordi Cuixart ha preguntado si se preocupó por el estado de los ciudadanos lesionados por su intervención. Pocas veces se había visto al magistrado tan contundente. "El objeto del proceso está claramente delimitado", le recordó a Salellas para zanjar el enésimo intento de las defensas de sentar en el banquillo a los policías. "Lo que interesa al tribunal son los hechos de indudable trascendencia jurídica", ha insistido ante las quejas del letrado, que insistía en que se limitaba a poner sobre la mesa hechos recogidos en su escrito de defensa. Pero Marchena estaba decidido a zanjar la cuestión y enfatizó al abogado del presidente de Òmnium Cultural que "el sentido piadoso o no piadoso" del agente se encuentra extramuros del objeto del proceso. "No haga preguntas que no estén dirigidas al interés del tribunal, porque entonces no está haciendo perder el tiempo", le reprendió por una estrategia más preocupada de buscar el aplauso del independentismo que de obtener réditos procesales.

Minutos antes, el propio Salellas ya había coqueteado con el rapapolvo que después se llevaría al preguntar a otro policía por el alcance de las lesiones de los agentes heridos en el el centro Cappont. "¿Y esos heridos de qué estaban heridos?", le inquirió antes de que Marchena le interrumpiese por una pregunta que calificó de "manifiestamente improcedente".

Precisamente el centro Cappont ha acaparado buena parte de los testimonios de los testigos. Un agente ha incidido en el "comportamiento violento" de la gente y en sus caras "de odio y de desprecio". "No estamos acostumbrados a que nos llamen "asesinos"". A otro de sus compañeros, que también resultó lesionado, se le quedó grabada la imagen de "un chaval de doce o 14 años que se me acercó y me dijo que cuando llegase a mi casa le contase a mi familia lo hijo de puta que había sido".

En otro colegio de Lérida, el centro de formación de adultos Juan Carlos I, un testigo se ha referido a la presencia de "ancianos oponiendo resistencia muy proactiva", así como de menores adolescentes, "sobre todo chicas".

La salida de ese centro "fue muy violenta", según el testimonio de otro policía. "Había venido más gente y se convirtió en una turba violenta. Los insultos fueron mayúsculos, hubo escupitajos y creo que tiraron piedras, aunque yo no vi ninguna. A mi vehículo, además, le dieron una patada en la parte trasera".

En todos esos centros, han relatado, los Mossos se mantuvieron al margen. "A todos se les entregaba el auto y se les preguntaba si iban a participar de forma positiva", ha rememorado. Algunos se negaban y otros se remitían a lo que decidieran sus superiores, pero cuando llegaba el caporal "dijeron que no iban a participar". "Se echaron a un lado".
El relato de los agentes en la última sesión del juicio en Semana Santa ha incidido en la iniciativa de situar a ancianos y menores de edad en los centros de votación, de forma "claramente organizada". En la Escuela Oficial de Idiomas de Lérida, por ejemplo, un policía ha explicado que al intentar entrar al centro los congregados "se pusieron agresivos". "Había gente mayor y recuerdo incluso a una persona en silla de ruedas sujetando la valla en primera fila", ha recordado. Cuando por fin consiguieron hacer un pasillo, el testigo ha explicado que le sorprendió ver a varios adultos saliendo con niños pequeños. "Yo si fueran mis hijos nunca los pondría en peligro", dijo. Según ha contado, en otro de los centros donde intervino, el instituto Caparrella, un hombre le espetó a la cara "os tenemos que matar, os tenemos que matar" y cuando sus compañeros "intentaban contestar a las agresiones, levantaban los brazos y gritaban que eran gente de paz".

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