Marruecos construye un foso en la frontera de Melilla para evitar saltos

Estará complementado por una verja de dos metros de altura coronada de concertinas

Las máquinas excavadoras comienzan los trabajos para la realización del foso fronterizo en el lado marroquí. Se prevé que las obras finalicen antes del verano.
Las máquinas excavadoras comienzan los trabajos para la realización del foso fronterizo en el lado marroquí. Se prevé que las obras finalicen antes del verano.

Las Fuerzas de Seguridad marroquíes detuvieron ayer a unos 30 subsaharianos de los 1.500 que, a lo largo de la madrugada, habían intentado sin éxito un nuevo salto al vallado de Melilla. Los arrestos coinciden con el inicio de la construcción, en territorio alahuí, a unos 50 metros de territorio español, de un foso de tres metros de profundidad por dos de ancho. Irá acompañado, en las zonas en que la orografía lo permita, de una valla de entre un metro y medio y dos metros, coronada por concertinas a lo largo de todo el perímetro fronterizo, unos 10,5 kilómetros. El foso estará concluido antes de que finalice el verano, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto.

Desde la zona melillense se pueden apreciar, desde hace días, máquinas excavadoras que trabajan en la construcción del foso, que hará, junto con la malla antitrepa que se instala en el vallado español, muy difícil cualquier intento de salto.

Cámaras térmicas

Entre las 5:30 y 6:00 de la mañana de ayer, las cámaras térmicas instaladas en el coche «Centinela» de la Guardia Civil detectaron grandes movimientos de inmigrantes al otro lado de la frontera. La Benemérita advirtió de lo que ocurría a sus colegas marroquíes. La cifra de los que intentaban acercarse al vallado se estimó entre los 1.000 y los 1.500.

Inmediatamente, se puso en marcha el dispositivo anti intrusión para evitar el salto, que esta vez funcionó a la perfección gracias a la participación de las Fuerzas de Seguridad y militares marroquíes y de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía de parte española.

Pasadas dos horas, tan sólo quedaban cerca del vallado unos 60 subsaharianos (los demás se habían retirado), que se habían escondido en unos pinares cerca de la zona denominada Villa Rosa. Treinta de ellos fueron detenidos por los marroquíes y el resto logró escapar hacia sus escondites en el Monte Gurugú.

Las citadas fuentes señalaron que, antes de concentrarse en una numerosa columna, los inmigrantes formaron pequeños grupos (probablemente con el fin de tratar de despistar a las Fuerzas de Seguridad sobre sus intenciones reales). Sin embargo, al detectarse que se podría tratar de un nuevo salto masivo, fueron puestos en alerta todos los dispositivos, incluido el helicóptero de la Guardia Civil, con el fin de evitar el intento, lo que, al final, se consiguió.

Por su parte, la delegación del Gobierno de Melilla subrayó ayer que la presión migratoria es extrema y sigue sin cesar. Al detectarse el citado nuevo intento de salto, la Guardia Civil intensificó el dispositivo antiintrusión, con las unidades de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), el helicóptero asignado a la vigilancia fronteriza y el apoyo de la Jefatura Superior de Policía de Melilla con Unidades de Intervención Policial (UIP). Además, se puso en marcha el protocolo de cooperación con Marruecos, que realizó un «sólido despliegue policial» en la parte marroquí cercana con el vallado, que impidió que los subsaharianos pudieran aproximarse a las lindes fronterizas de Melilla.

«La voluminosa columna de inmigrantes en dirección a Melilla desde el monte marroquí del Gurugú –donde los subsaharianos tienen asentado su campamento– pone de relieve la extrema presión migratoria que viene sufriendo la ciudad por su condición de frontera sur de Europa en el continente africano», agregó la Delegación.

Ante esta presión extrema, el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, ha analizado distintas opciones de albergue provisional de inmigrantes para el caso de que se produjeran nuevas avalanchas masivas, como la sucedida el pasado día 18. De esta manera, se están barajando distintos lugares, aunque ninguno de ellos, como un antiguo cuartel militar, el de Pajares, sería con «carácter definitivo».

Por otra parte, otros 60 inmigrantes, la mayoría subsaharianos, salieron ayer desde Melilla, vía aérea, con destino a centros de la Península, tanto públicos como de acogida gestionados por ONG. Los inmigrantes viajan «custodiados» por agentes de la Policía Nacional que se encargan de ellos hasta su ingreso en dichos centros. Se trata del segundo traslado de inmigrantes desde Melilla esta semana, después de que el pasado martes otras 60 personas alojadas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) fueran remitidas a la Península. Con estos traslados se quiere aliviar la situación del CETI, muy saturado.