«Nos querían arrodillados y estamos de pie»

Artur Mas se dará hoy un nuevo baño de masas antes de acudir al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), adonde llegará a las 9:00 horas en olor de multitudes para ser juzgado. Será una escena parecida a la del 15 de octubre de 2015, cuando fue al TSJC a declarar por la misma causa, la de su responsabilidad en la organización de la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014. Mas ofreció ayer una rueda de prensa previa en el Museo de Historia de Cataluña, donde pronunció una serie de frases para archivar en las videotecas. «Nos querían arrodillados y nos encontrarán de pie», «nos querían con la espalda doblada y nos encontrarán con la espalda erguida» y «el día que pierdes el miedo eres más libre», entre otras. Tras cumplir con su adicción a la épica, el ex presidente de la Generalitat también habló de política y, en concreto, de las repercusiones que puede tener el juicio de hoy –que puede cerrarse con su inhabilitación para un cargo público– dentro del movimiento independentista. Mas expresó su confianza en que su trance ante los tribunales sirva como «acelerador» para ampliar «la base social del soberanismo». «No se nos juzga por declarar la independencia sino por poner las urnas para defender la base de la democracia. El juicio puede ser un acelerador para que más gentes se suban al tren para decidir. Y luego ya veremos en qué sentido», afirmó el ex president. Los soberanistas se disponen hoy a poner toda la carne sobre el asador. Están decididos a sacar el mayor provecho de un juicio que consideran un «disparate» y que adjudican a un Estado «demofóbico». Lo cierto es que, en los últimos tiempos, el movimiento independentista ha experimentado cierto estancamiento (así lo sugieren las encuestas de la Generalitat) y, por eso, la cita de hoy ante los tribunales se observa como un posible punto de inflexión para revitalizar el «procés» antes de la hora de la verdad.