Congreso

El Pacto de Estado contra incendios muere antes de arrancar

Ni el Gobierno ni el PP parecen dispuestos a rebajar la crispación, mientras socios como Podemos ponen condiciones imposibles.

FOTODELDÍA - VILLABLINO (LEÓN), 17/08/2025.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (2d), visita este domingo la zona afectada por el incendio en Villablino (León). EFE/ Pool Moncloa / Fernando Calvo SÓLO USO EDITORIAL / SÓLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Pedro Sánchez visita las zonas afectadas por los incendios de Ourense y León.Pool Moncloa / Fernando CalvoAgencia EFE

El Gobierno quiere un Pacto de Estado contra el cambio climático. Lo ha pedido Pedro Sánchez en sus visitas a los lugares afectados por la intensa oleada de incendios que está viviendo el país; lo repitió la ministra portavoz, Pilar Alegría, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del pasado martes; y lo dijeron también Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, Sara Aagesen y Luis Planas en sus pasos por el Senado para rendir cuentas sobre la acción del Gobierno ante los incendios.

Sin embargo, a lo largo de esta semana se ha visto como el Pacto de Estado amenaza con quedarse en un mero deseo sin cumplir del Gobierno. Otro más, habría que decir. Es una sensación compartida entre distintas fuerzas políticas que ese entendimiento ya ha muerto, a pesar de que todavía ni siquiera ha echado a andar.

Sin recorrido, por un lado, porque ni el propio Ejecutivo ha mostrado intención de rebajar el tono de la crispación política que se ha generado en las últimas semanas a causa de los incendios. Por otro, porque el PP tampoco parece tener ningún tipo de interés en alcanzar un acuerdo y ha llegado a tachar de "cortina de humo" la petición del Pacto de Estado. Además, los dos partidos ya tienen la mente puesta en las elecciones autonómicas de Andalucía y Castilla y León, que serán el año que viene y que podrían coincidir con la elaboración del acuerdo, por lo que el entendimiento parece imposible.

Ni siquiera parecen creer que sea posible, ni lo ven prioritario, los socios parlamentarios del Ejecutivo. Eso a pesar de que son los que, ideológicamente, más interpelados se deberían sentir a la hora de impulsar medidas que sirvan para luchar contra el cambio climático.

El Consejo de Ministros se reunió el pasado martes por primera vez tras el parón veraniego y ahí se constituyó una comisión interministerial liderada por Transición Ecológica e Interior para comenzar a trabajar en las posibles medidas que incluir en el Pacto de Estado, que además está previsto que tenga un papel destacado en la próxima Conferencia de Presidentes.

Según fuentes de Moncloa, el Pacto de Estado es ahora mismo "una hoja en blanco" que el Ejecutivo plantea llenar con las aportaciones de los expertos y los distintos grupos parlamentarios. Sin embargo, no se atreven a dar fechas sobre cuándo se irá llenando. Principalmente, porque hace falta contar con el criterio de los técnicos de actores como Protección Civil o la UME, gente que ahora mismo está apagando incendios y cuya prioridad no es la de realizar informes para el Gobierno.

De manera paralela y también esta semana, Alberto Núñez Feijóo se intentó adelantar al Ejecutivo y presentó el pasado lunes, justo un día antes de la reunión del Consejo de Ministros, una batería de 50 medidas frente a los incendios forestales. Con ese movimiento, el líder del PP intentó mostrar más capacidad de reacción que la de esperar a un Pacto de Estado lento.

En privado, fuentes de Moncloa reconocen que algunas de las medidas propuestas por Feijóo pueden ser atractivas y que se pueden incorporar en el Pacto. En público, en cambio, ridiculizan al líder de la oposición. Marlaska le pidió "más seriedad" porque confundía pirómanos con incendiarios (gente que provoca incendios por una patología, frente los que los provocan por otros motivos) y acusó al PP de estar "utilizando" los incendios para desgastar al Gobierno. Esta es una tónica que se ha mantenido en prácticamente todas las comparecencias que se han realizado en el Senado y que previsiblemente se mantendrá la semana que viene con el regreso de la actividad al Congreso de los Diputados.

En febrero, todos los grupos parlamentarios menos Vox se pusieron de acuerdo para renovar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, y ahí fue clave la concordancia del PP con el Gobierno. Pero fue algo que ya suscitó una enorme crispación entre ambas partes, a pesar de que era un debate más sosegado. Con una parte importante del país todavía caliente por los incendios, es difícil de imaginar para muchos que PP y Gobierno vayan a enfriar los ánimos para llegar a un acuerdo.

Y el Gobierno tampoco parece contar con sus socios habituales. Dos ejemplos. En la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, la diputada de ERC Teresa Jordá alejó la posibilidad del Pacto de Estado y pidió apostar por un Fondo Forestal Nacional, algo que Feijóo había incluido en su plan de 50 medidas. Es decir, la diputada de ERC se alineó más con el PP que con el Ejecutivo.

El segundo ejemplo, más gráfico todavía, lo protagonizó Ione Belarra. En una entrevista, la líder de Podemos calificó el Pacto de ser "una ocurrencia" y dijo que, con ideas así, el Gobierno demuestra que "está por estar y que no hace las políticas que se esperan de un Gobierno autodeterminado progresista". Belarra fue muy explícita en sus condiciones: "Si el Pacto de Estado incluye la retirada del plan de rearme y destinar todos los recursos a lo que tendrían que estar, pues entonces se podría empezar a hablar". Esto, sin embargo, es inasumible para el Gobierno. Y sin el apoyo del PP ni de Podemos, y por supuesto sin el apoyo de Vox, no hay Pacto de Estado que se tenga en pie.