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Pacto para un Congreso «sin líos»

Se ha constatado que en el partido hay «sensibilidades distintas» y que Feijóo reúne muchos apoyos.

  • Una silla con el nombre de Mariano Rajoy en un mitin del partido en Barcelona en 2010
    Una silla con el nombre de Mariano Rajoy en un mitin del partido en Barcelona en 2010
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de junio de 2018. 03:23h

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C. Morodo.  Madrid. 10/6/2018

La maquinaria para forzar un acuerdo precongresual en el que se sienta representado todo el PP con la sucesión de Mariano Rajoy trabaja a marchas forzadas con un hermetismo casi absoluto. El ex presidente del Gobierno interviene personalmente, y los contactos informales con dirigentes territoriales y provinciales están ya en marcha aunque el Congreso extraordinario no se convocará hasta el lunes, en la reunión de la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos. En principio se espera que sea para mediados de julio y en cuanto se cumpla este trámite, el objetivo es que todo avance rápido y «sin líos».

En estos primeros tanteos en la dirección nacional han constatado que en el partido hay sensibilidades distintas y que hay muchos apoyos para la candidatura de Alberto Núñez Feijóo. La consulta en las organizaciones regionales concluye con que hay una mayoría que ve a Feijóo como el sucesor natural, y el dirigente gallego tiene a su favor, además, el factor que más puede jugar en contra de la ex vicepresidenta, que no mueve el rechazo total de la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Pero es en Génova donde a finales de semana sostenían que el partido estaba dividido, y que por lo tanto no había que dar nada por hecho ni descartar tampoco una «tercera vía». «Hay más nombres. El PP tiene banquillo de sobra», aseguraban, de manera preventiva, aunque entre los cuadros territoriales den por hecho que la partida se juega, si acaso, a dos.

Es verdad que todos los movimientos tienen intereses cruzados y por eso hasta que se descubran las cartas las filtraciones conviene ponerlas en cuarentena. De momento, en el partido sí dan por seguro que Feijóo dará el paso adelante. Más dudas hay sobre lo que pueda hacer Sáenz de Santamaría. En la primera votación, la de las bases, tiene margen a su favor, pero en la segunda, la de los compromisarios, el control del «aparato» podría condicionar el resultado si no se asegura la neutralidad necesaria. Y queda la incógnita de cuál puede ser la respuesta de Cospedal ante una candidatura de Sáenz de Santamaría, si incluso daría el paso de presentarse también ella para bloquearla si previamente no hay movimientos con éxito bajo la sombra que limiten esa reacción.

El PP tiene que resolver el problema interno de gestionar una sucesión del partido en un momento muy delicado y tiene que hacerlo con garantías de evitar que al problema de haber perdido el poder de una manera tan traumática se añada el de una fractura interna que aumente el desgaste. Necesitan un nuevo liderazgo pero con fuerza para rebajar la presión de Ciudadanos (Cs).

La sucesión de Rajoy desde el Gobierno habría sido muy distinta al proceso que ahora tiene que tutelar en la sombra, de manera precipitada y con su imagen tocada por la gestión de la moción de censura y de la sentencia del «caso Gürtel». El PP no es sólo Génova y Madrid. Y aunque a Rajoy no le han faltado los gestos de apoyo en los últimos días por parte de la plana mayor, a nivel territorial el partido está en estado de alerta y hay críticas a la falta de capacidad de reacción de Génova ante los hechos que se estaban produciendo.

El PP es mucho más que su Comité Ejecutivo y el reto que tiene Rajoy por delante es conseguir que al menos el partido pueda afrontar unido la inesperada travesía en el desierto que se le ha venido encima, libre de las hipotecas de los casos de corrupción que les han afectado en el pasado. Dentro del PP creen que necesitan que el nuevo liderazgo esté representado por alguien que no haya participado en la gestión de estos años para contestar a los casos judicializados, porque requieren un discurso y un líder libre de cargas que le permitan responder con cierta holgura a momentos difíciles que todavía tendrán que afrontar en el camino a las elecciones autonómicas y municipales, como el juicio y la posible sentencia de los «papeles de Bárcenas».

En todo este proceso hay referentes de peso como la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que guardan silencio, dentro de su habitual discreción. La presidenta de la Cámara Baja está en las quinielas mediáticas por su influencia interna, sostenida en su sólida trayectoria política. Al Congreso llegará en todo caso una sola lista y una sola candidatura. En esto sí que no hay dudas dentro de la organización popular. Como tampoco sobre que el que llegue a Génova tendrá que formar su equipo, pero no puede hacer «tabla rasa» sobre lo que hay.

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