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Podemos e IU escenificarán su alianza el 15-M en un primer acto de campaña

Ambos partidos trabajan desde ayer en un programa conjunto «de mínimos» para el 26-J

  • El secretario de organización de IU Federal, Adolfo Barrena (d), y su homólogo de Podemos, Pablo Echenique, se reunieron hoy en Zaragoza.
    El secretario de organización de IU Federal, Adolfo Barrena (d), y su homólogo de Podemos, Pablo Echenique, se reunieron hoy en Zaragoza.

Tiempo de lectura 4 min.

04 de mayo de 2016. 02:02h

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3/5/2016

Podemos e Izquierda Unida continúan trabajando contra reloj para cerrar un pacto que les permita presentar una candidatura conjunta el próximo 26 de junio y desbancar al PSOE como fuerza de referencia en la izquierda. Ayer se conoció que las negociaciones han alcanzado un nuevo nivel: los dos partidos crearán un grupo de trabajo mixto para redactar un documento programático de mínimos que recoja «las principales prioridades que defienden ambas formaciones».

IU, de hecho, lleva desde el lunes consultando a sus bases sobre un pacto con el partido morado al que, hasta ahora, le falta la letra pequeña. Hoy finaliza la consulta, pero fuentes de ambos partidos dan ya el acuerdo por hecho debido a la voluntad sin ambages que tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón comparten en este punto. La puesta de largo de la alianza nacional de las dos fuerzas de referencia de la extrema izquierda tendrá lugar en una fecha emblemática: el 15-M. Previsiblemente será en esta fecha cuando ambos partidos escenifiquen su pacto con un gran mitin que, seis semanas antes deldomingo electoral, supondrá el inicio de campaña de Iglesias y Garzón.

Ello no obstante, existen importantes impedimentos que los secretarios de Organización de Podemos e IU –Pablo Echenique y Adolfo Barrena, respectivamente– trabajan por sortear. Uno de ellos, el que más suspicacias provoca en los sectores críticos de Izquierda Unida cercanos a Cayo Lara, es el espinoso tema de las siglas. Alberto Garzón ha dejado claro en numerosas declaraciones a los medios que «habra siglas de Izquierda Unida en toda España» pero su mensaje parece estar dirigido más a acallar a los críticos dentro de su propio partido que a intimidar a Podemos en el proceso de negociación. Sobre este tema se trabaja para dar una fórmula que contente a todos y, en este sentido, son muy significativos dos hechos. En primer lugar, que IU esté llevando a cabo la consulta a sus bases sin especificar la marca electoral que será utilizada, método de asegurarse el visto bueno si se pretende ceder ante el fenómeno Podemos y permitir que desaparezcan las siglas de IU. En segundo lugar está el encuentro que mantuvieron el pasado 16 de abril en Córdoba Juan Carlos Monedero, Alberto Garzón y Julio Anguita. Durante aquella cita fue Monedero el encargado de sugerir la marca «Podemos-En Común» para la alianza entre las dos formaciones de extrema izquierda. Anguita y Garzón, significativamente, no contradijeron al cofundador de Podemos en aquella ocasión.

Otro de los escollos que se tendrán que superar es el de las listas electorales. Podemos se negó a confluir con IU cuando éstos tenían 11 escaños y los morados ninguno. Ahora que Podemos tiene 65 (69 contando con los cuatro de Compromís) y los de Garzón sólo dos el pacto esta a la vuelta de la esquina: cualquier solución es buena para IU, que sabe que no puede aspirar a demasiado y que sólo busca sortear, uniéndose a Podemos, la penalización que sufren los partidos pequeños en las circunscripciones menos pobladas. No hay que olvidar que IU logró 930.000 votos el 20-D que sólo se tradujeron en dos escaños por Madrid. Íntimamente unido al tema de los sillones en el nuevo Congreso está el problemas de las subvenciones. La parte que recibe cada escaño es la más sencilla de repartir: la afiliación de cada diputado determinará que partido cobra la subvención. El problema está con la más abultada de las subvenciones, la que se cobra al constituir grupo parlamentario, que asciende a más de 25.000 euros al mes. Todo parece indicar que IU no podrá formar grupo propio, como tampoco pudieron las otras confluencias de Podemos la pasada legislatura.

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