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Podemos e IU se quedan a dos escaños del «sorpasso» al PSOE

«Tracking» electoral NC Report

La convergencia de Iglesias y Garzón (24,1%) supera al peor PSOE en votos, pero no en escaños. El PP sube y ganaría las elecciones con el 30,2% y C’s se estanca en el 15,5%

  • Podemos e IU se quedan a dos escaños del «sorpasso» al PSOE
Madrid.

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24 de abril de 2016. 19:30h

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Madrid. 24/4/2016

El tiempo se agota. Los partidos políticos tienen hasta el martes –día en que el Rey se reúne con los líderes de las formaciones con mayor representación parlamentaria– para articular una alianza que les permita evitar las urnas. Sin embargo, lejos de afanarse en buscar el entendimiento, desde todas las sedes generales se trabaja ya con el escenario de la repetición electoral y se miden, en clave de estrategia, las fortalezas y debilidades con las que cada cual concurrirá al nuevo proceso. En un principio se apuntaba a que la correlación de fuerzas sería la misma, un contexto que supondría el fracaso añadido de unos resultados prácticamente idénticos a los de diciembre, pero la obstinación de Podemos por superar al PSOE y evitar así exhibir el desgaste electoral que les ha supuesto su bloqueo en las negociaciones ha abierto la puerta a la convergencia con Izquierda Unida para lograr el ansiado «sorpasso». No obstante, según indica el «tracking» de intención de voto realizado semanalmente por NC Report para LA RAZÓN, el objetivo que persigue Pablo Iglesias –con la confluencia de los dos partidos de izquierda– no llegaría a materializarse en número de escaños, aunque en porcentaje de votos superarían a los socialistas en más de tres puntos. Si hoy se celebrasen elecciones, el PP volvería a ganar, mejorando considerablemente los resultados que obtuvo el 20-D y superando la barrera psicológica del 30% de los apoyos. El PSOE mantendría por la mínima su hegemonía al frente de la izquierda, con entre 80 y 83 escaños, seguido de Podemos y sus confluencias (donde se incluiría a IU) con entre 74 y 81. Ciudadanos volvería a ser cuarta fuerza y sumando sus hasta 45 escaños con los del PP acariciarían la mayoría absoluta para gobernar.

A pesar de que con la calculadora en la mano parece un movimiento maestro, la realidad constata que la política no son matemáticas. El factor de la ley electoral impide a un Podemos escorado a la izquierda dar la puntilla al peor PSOE de la democracia, que volvería a romper su suelo histórico. La suma de los votos de IU a los de las confluencias de Iglesias eleva a la formación morada tres puntos y medio, desde los 20,6% que cosechó en solitario en diciembre hasta los 24,1% que lograría si hoy se celebrasen los comicios. La unión con IU, que le supone a Podemos abandonar la transversalidad que abanderó en la pasada campaña, le permite –sin embargo– granjearse entre 5 y 12 escaños más de los que posee en la actualidad y esconder así la pérdida de votos que le auguran todas las encuestas.

Por su parte, los socialistas siguen en negativo y ven amenazada su hegemonía al frente de la izquierda. El partido de Pedro Sánchez no es capaz de rentabilizar sus esfuerzos para formar Gobierno y se coloca ya por debajo del 21% de los sufragios. Con el 20,9%, marca el peor dato en las encuestas realizadas desde las elecciones y, si hoy se celebrasen de nuevo, volvería a romper su suelo histórico con un punto menos que el 20-D. Este resultado se encuadra en su quinta semana de caída consecutiva y representaría la pérdida de dos escaños respecto al barómetro anterior y entre diez y siete menos de los que posee en la actualidad. Con el porcentaje de votos que obtendría, Sánchez dilapida su ventaja sobre Podemos –que ya le saca más de tres puntos–, aunque todavía atesora la segunda fuerza, si atendemos al número de diputados.

En la semana transcurrida desde el último «tracking», el PP mantiene su ascenso a un ritmo lento pero constante que le permitiría seguir al frente de La Moncloa. El partido de Mariano Rajoy logra arañar una décima más de subida y encara su tercera semana al alza. Con un 30,2% de los votos, los populares conseguirían hoy casi un punto y medio más con respecto a los resultados del 20 de diciembre –28,7%–. Esta subida, sin embargo, le reportaría al PP entre 125 y 130 escaños, uno menos que hace una semana y hasta siete más de los que posee en la actualidad. La estrategia de Rajoy de dejar hacer al PSOE sigue dando sus frutos y con la franqueza de anunciar que le comunicará al Rey que no posee los apoyos para la investidura se gana el favor de los votantes.

La mejora de Ciudadanos también es acentuada con respecto al 20-D, aunque se aplaca si la traducimos en número de escaños. La formación de Albert Rivera mantiene el 15,5% de los votos, una décima menos que hace una semana, lo que le hace perder dos escaños. No obstante, si hoy se celebrasen elecciones, C’s experimentaría un incremento de hasta cinco diputados en su grupo parlamentario –pasaría de 40 a 45– y de 1,6 puntos porcentuales, respecto al 13,9% que marcó en diciembre. La estrategia de Rivera de ligar su futuro político al de Sánchez le ha reportado importantes beneficios hasta ahora, aunque –una vez frustrado el acuerdo– parece que comienzan a disiparse. Si volvieran a repetirse los comicios, y como ya sucediera la semana pasada, la formación naranja podría replantearse su pacto a la izquierda teniendo en cuenta que la suma de PP y Ciudadanos sería capaz de desbloquear la situación de ingobernabilidad, ya que conseguirían acariciar la mayoría absoluta con hasta 175 escaños. El resto de fuerzas políticas apenas sufren cambios en la semana: los nacionalistas ERC mantienen 8 escaños, mientras que DyL y PNV empatan con seis diputados.

Mención específica merece el dato de la abstención, que crece un 0,6% en la última semana y un punto en el último mes. La incapacidad para alcanzar un acuerdo por los principales partidos políticos y la convocatoria de una nueva cita con las urnas generan un amplio sentimiento de apatía entre los votantes, que se quedarán en casa un 5,5% más en junio que en diciembre. El aumento de la abstención perjudica, sobre todo, a los nuevos partidos –Podemos y Ciudadanos– que consiguieron el 20-D movilizar a españoles que no habían votado en anteriores convocatorias.

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