Política

Podemos oculta en su web el primer trimestre de sus cuentas

Uno de los candidatos a las primarias del partido en la capital, Luis Alegre, con Pablo Iglesias
Uno de los candidatos a las primarias del partido en la capital, Luis Alegre, con Pablo Iglesias

La primera aportación se produjo el 14 abril, tres meses después de fundarse el partido. Podemos hizo frente a pagos anteriores a esa fecha con fondos de origen desconocido

Uno de los puntales en los que Podemos ha basado su mensaje a la sociedad española es el compromiso con la transparencia. De hecho, en la sección «Cuentas claras» de la página web de la formación política liderada por Pablo Iglesias se consignan minuciosamente las numerosas aportaciones de particulares ingresadas en las cuentas del partido. Sin embargo, llama la atención la «zona de sombra» en la que parece estar sumida la contabilidad del partido en la etapa anterior al éxito electoral en las elecciones al Parlamento Europeo, precisamente cuando el «fenómeno Podemos» se gestó. Al conocerse la noticia de que el secretario de Programa y Proceso Constituyente del partido –Juan Carlos Monedero, fundador además de la formación– recibió más de 425.000 euros por «trabajos de consultoría» procedentes de Venezuela, el interés de las bases del partido y del público en general sobre las cuentas de Podemos creció comprensiblemente. El escrutinio se concentra especialmente en los críticos meses en los que esta formación política llevó a cabo el esfuerzo de comunicación que concluyó con el logro de sentar a cinco de sus miembros en el Parlamento Europeo, es decir, entre el 17 de enero de 2014, cuando se fundó el partido, y el 25 de mayo, cuando tuvieron lugar los comicios. Pues bien, en la página web de Podemos no se consigna ningún ingreso anterior al 14 de abril de 2014, lo que deja «en la sombra» casi tres meses de frenética actividad organizativa durante la que Podemos, al parecer, no disponía de un solo euro.

La sorpresa viene cuando son las propias cuentas publicadas por Podemos en la sección «Cuentas claras» de su página web las que desmienten este extremo, a saber, que Podemos no contaba con fondos previos a ese 14 de abril, cuando el partido recibió 11,86 euros de un donante anónimo que realizó un pago en crowdfunding a través de la plataforma PayPal. En el apartado de gastos aparece un apunte contable fechado el 1 de abril, es decir, 13 días antes de que se recibiera el primer euro del primer simpatizante. El gasto asciende a 233,35 euros. ¿De dónde surgieron los fondos para hacer frente a este pago? Si se tratara de un partido político al uso, la respuesta sería sencilla: un presatamo bancario. Sin embargo esta posibilidad es impensable en Podemos, un partido que ha hecho bandera de su independencia y que ataca al resto de formaciones por contraer deudas con los bancos que luego pagan «con legislación a la medida de la banca» (son palabras de Pablo Echenique en un mitín celebrado en Zaragoza este sábado). ¿De dónde salieron los fondos entonces para hacer frente a los primeros gastos? ¿Aportaciones personales de fundadores del partido como Juan Carlos Monedero?

Estos apuntes contables no son un hecho aislado. Basta echar un vistazo a las cuentas puestas a disposición de todo el mundo en la web de Podemos para darse cuenta de que el flujo de gastos en esas semanas decisivas previas a las elecciones europeas del 25 de mayo es superior a las aportaciones que iban llegando a un partido prácticamente desconocido antes del ingente esfuerzo de comunicación realizado entonces.

Esta circunstancia ha provocado que, una vez regularizada su sitiación tributaria mediante una declaración complementaria, la atención se centre sobre en qué se gastó la importante cantidad de dinero recibida por Monedero de Venezuela en concepto de «trabajos de consultoría» el 23 de octubre de 2013, tan sólo 86 días antes de que se fundara el partido en un acto en el Teatro de Barrio de Lavapiés de Madrid (17 de enero de 2014). Además, hasta que Monedero no haga públicas las facturas que cruzó con el Goberieno de Venzuela no quedará claro si esta cantidad está justificada o no teniendo en cuenta que, como publicó recientemente LA RAZÓN, 425.000 euros están muy por encima de lo que prestigiosos docentes de universidades norteamericanas reciben por trabajos de consultoría análogos de gobiernos, en principio, más saneados que el venezolano como, por ejemplo, el de Estados Unidos. Es pertinente recordar que la «matriz» en la que se gestó podemos –el Centro de Estudios Políticos y Sociales, al que pertenecían Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y otros dirigentes del partido– recibió la nada despreciable cifra de 3,7 millones de euros del Gobierno de Venezuela a lo largo de una década. La Ley de Financiación de Partidos prohíbe expresamente en su artículo séptimo que los partidos políticos reciban aportaciones de «gobiernos extranjeros o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos».