Libros

Erandio

«¿Por qué mi hijo? ¿Qué daño hacía un niño de dos años?»

ANTONIO MORENO, PADRE DE FABIO

El padre de Fabio, el ex guardia civil Antonio Moreno
El padre de Fabio, el ex guardia civil Antonio Morenolarazon

En noviembre de 1991, los etarras Juan Carlos Iglesias Chouzas, «Gadafi», y Francisco Javier Martínez Izaguirre, «Javi de Usánsolo», localizaron el coche del guardia civil Antonio Moreno en el municipio de Erandio (Vizcaya) y, tras forzar una puerta, colocaron un artefacto explosivo bajo el asiento del copiloto. Los terroristas habían estudiado los hábitos del agente y sabían que iba a trabajar en tren, por lo que sólo usaba el vehículo con su familia. Así, tres días después de que colocaran la bomba, Moreno cogió el coche para llevar a sus mellizos de dos años a natación. Tras comprobar que no había ningún explosivo adosado a los bajos,los subió al cohe y emprendieron la marcha. Poco después, el artefacto explotó y, en el acto, acabó con la vida de Fabio, uno de los niños. Moreno y su otro hijo, Alexander, resultaron heridos. Con la excarcelación de «Javi de Usánsolo» el ex agente reconoce que no puede olvidar lo ocurrido y «en estos días, menos todavía».

Tras el atentado, el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, aseguró que los etarras le generaban «repulsión moral» y mostró su voluntad de «acabar con ellos» pero Moreno cree que «en realidad, no se hizo nada». «Al final, lo que todos han pretendido es colgarse la medalla de ser ellos lo que han terminado con el terrorismo pero no se ha hecho absolutamente nada», lamenta en declaraciones a LA RAZÓN.

Con la reciente excarcelación de Martínez Izaguirre siente «una repugnancia total». «Pensar que este señor, esta fiera, este animal, está en la calle con su familia, su mujer y sus hijos, y que yo no voy a volver a ver a mi hijo, es indignante», asevera, no sin reconocer que el homenaje que se le rindió en su localidad natal le parece «el remate». Ante estos hechos, en su casa lo están pasando «mal». Según reconoce, al ver «cómo estaba el panorama, que estaban empezando a soltarlos», se habían ido haciendo a la idea de que «tarde o temprano» iba a salir. «Pero siempre tienes la pequeña esperanza de que no va a pasar. Cuando lo sueltan, se te viene todo abajo. Toda la familia se sienten fatal», añade.

Moreno también incide en que «desde pequeño» han inculcado a Alexander que «no tiene que andar con odio, que no puede tener rencor». «No queremos crear otra bestia como esta gente, que no tiene ni sentimientos ni moralidad. Hemos intentado apartar al crío de este tema. Él ha seguido haciendo su vida y es un chico normal», explica. En esta línea, afirma que si se encontrara a «Javi de Usánsolo» por la calle evitaría tirarse a su cuello. «Solamente le haría una pregunta: "¿Por qué mi hijo? ¿Qué daño podía hacer un niño de dos años a la supuesta liberación vasca?". Si tan valientes y tan libertarios se consideraban, pues bienvenido el cara a cara. El guardia civil, el represor según ellos, era yo, no un niño de dos años. ¡Qué cobardía!», zanja.