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El PSOE pidió en 2012 sustituir las pelotas de goma que ahora usa la Policía en Ferraz

Los antidisturbios las han empleado en las manifestaciones ante la sede socialista en Madrid

Protesta en los alrededores de Ferraz el pasado día 12. Las concentraciones llevan repitiéndose desde el viernes 3
Protesta en los alrededores de Ferraz el pasado día 12. Las concentraciones llevan repitiéndose desde el viernes 3Gonzalo PérezLa Razón

El PSOE presentó en 2012 una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados para regular el uso de las pelotas de goma por las fuerzas antidisturbios de la Policía, munición disuasoria que se ha usado de manera continuada en las protestas ante la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, donde el orden público compete a la Delegación del Gobierno, al frente del socialista Francisco Martín.

Según consta en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 18 de enero de 2013, los diputados Eduardo Madina y Juan Carlos Corcuera, presentaron, «en nombre del Grupo Parlamentario Socialista», al amparo de lo establecido en el artículo 193 del Reglamento del Congreso, una proposición no de ley «sobre regulación de manera adecuada del uso de material antidisturbios y sustitución de las pelotas de goma, para su debate en Comisión de Interior». Recordaban los parlamentarios que el uso de «medios de disuasión, entre los que se encuentran las bolas de goma, debe adoptarse siempre sobre la base de los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad», según lo dispuesto en el artículo 5.2.c) de la Ley Orgánica 2/1986, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Alertaban de que las pelotas de goma tienen la consideración de armas «menos letales», aunque «la literatura científica no es unívoca sobre los traumas que pueden llegar a provocar los impactos de esta munición sobre el cuerpo humano», pero «diversos testimonios y documentación científica afirman que estos proyectiles pueden provocar daños irreversibles en órganos vitales e incluso pueden llegar a causar la muerte».

El uso de estos pelotas –con 90 gramos de caucho macizo, algo más de cinco centímetros de diámetro y lanzados a una velocidad de salida de 720 kilómetros hora– por los diferentes Fuerzas y Cuerpos de Seguridad «está cuestionado desde hace tiempo, debido al efecto descontrolado de su trayectoria y los daños que podrían producir», exponían los miembros del PSOE. «En las últimas décadas», recordaban, «las balas o pelotas de goma se han cobrado varios heridos en los disturbios, la mayoría con pérdidas de ojos».

Por todo ello, los socialistas, entonces en la oposición, instaban al Gobierno a «regular, de manera exhaustiva, no solo en manuales de actuación de las Unidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado especializadas en el control de masas, sino también el uso de material antidisturbios, las circunstancias en que puede ser usado, el adiestramiento necesario en el uso del material, el cumplimiento de la estricta normativa de uso de dicho medio y las consecuencias de su incumplimiento por parte de funcionarios policiales en intervenciones de orden público y todo ello a la vez que se les facilita la protección individual adecuada a los miembros de esas unidades».

Asimismo, «evaluar el distinto material y sustituir el uso de pelotas de goma por otros dispositivos disuasorios menos lesivos, que su uso tenga un potencial menos dañino y que no pueda en ninguna circunstancia causar graves lesiones e incluso la muerte de personas».

A la proposición no de ley, fechada el 17 de diciembre de 2012, le precede en el mismo BOE del 18 de enero de 2013 otra del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA: la Izquierda Plural, así como del Grupo Parlamentario Mixto, que instaban a prohibir por completo su uso.

La petición del PSOE contrasta con el modus operandi seguido en la madrileña calle Ferraz desde el inicio de las concentraciones, el pasado 3 de noviembre. Las pelotas de goma han sido disparadas reiteradamente por cada Unidad de Intervención Policial (UIP), que además ha lanzado botes de humo y gases lacrimógenos. Precisamente hay una demanda contra el delegado del Gobierno y mandos policiales por este motivo. Hace referencia a «fumígenos ATF de ocultación y gases ATL lacrimógenos» que «pueden provocar problemas de salud en personas con antecedentes respiratorios».

En marzo de 2013, el PP rechazó en el Congreso la «sustitución inmediata» de las pelotas de goma al considerar que no existe otro elemento disuasorio «más eficaz», y convencido de que cuando los agentes las usan lo hacen siempre bajo el principio de «proporcionalidad».

El Gobierno vasco limitó en abril de 2012 su uso a determinadas unidades, en casos excepcionales y con autorización previa, tras la muerte de un joven en un partido de fútbol. En Cataluña están prohibidas desde el 30 de abril de 2014, pero solo para los Mossos d’Esquadra. No es el caso de Policía Nacional y Guardia Civil.

Las órdenes «antes eran aguantar»

A los pocos días de comenzar las protestas en Ferraz, la Unión Federal de Policía (UFP) exigió el cese del delegado del Gobierno en Madrid al considerar que utilizó a la Policía Nacional de «una forma partidista» para «reprimir a los ciudadanos que se manifiestan legítimamente». «En nuestro país hemos vivido situaciones bastante más graves en materia de orden público que la vivida en el entorno de la sede del PSOE. Las órdenes entonces fueron aguantar, aunque nos estuvieran literalmente masacrando, mientras que se ordenó la utilización de material antidisturbios que hacía muchos años que no se utilizaba», lamentaban. A pesar de algunas denuncias, la Policía negó que usara pelotas de goma en esa protesta.