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Puigdemont apuesta por Rahola para la alcaldía de Barcelona

La periodista está valorando la propuesta porque «le encantaría un cuerpo a cuerpo con Colau»

  • En agosto de 2016, Pilar Rahola celebró una fiesta en su casa a la que acudieron Carles Puigdemont, Joan Laporta y Rafael Yuste, entre otros
    En agosto de 2016, Pilar Rahola celebró una fiesta en su casa a la que acudieron Carles Puigdemont, Joan Laporta y Rafael Yuste, entre otros

Tiempo de lectura 4 min.

10 de agosto de 2018. 10:29h

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Toni Bolaño 10/8/2018

Las elecciones municipales de Barcelona del próximo año prometen ser de infarto. Ada Colau, a un año de la cita, no se las promete tan felices como le parecía hace unos meses. Cada día que pasa sus expectativas van menguando, tal y como reflejan todas las encuestas publicadas, y su gestión muy criticada. El PP sigue sin candidato inmerso en la crisis del partido a nivel de nacional, con el añadido de que en Cataluña, tras la debacle electoral, el partido «está hecho unos zorros», como apunta un destacado dirigente. De hecho, el PP baraja diluirse en la candidatura de Manuel Valls para evitar quedarse fuera del consistorio. La CUP tiene unas expectativas electorales similares a los populares, pudiéndose quedar sin representación. Se presentará, con toda probabilidad, con Eulalia Reguant, ex diputada en el Parlament de los anticapitalistas, como cabeza de lista.

Los socialistas, con Jaume Collboni, y los de ERC, con Alfred Bosch, tienen candidato consolidado y elegido en unas primarias. Ambos dirigentes son regidores, tienen experiencia, conocimiento público y para horror de sus contrarios, las encuestas les benefician. Ambos suben en número de regidores, aunque no son los más mediáticos. Ciudadanos espera la decisión de Manuel Valls para integrarse, y diluirse, en su candidatura, porque Valls quiere una candidatura transversal a pesar del no de los socialistas, que pretende arreglar con algún fichaje de esta formación.

Por último, el nacionalismo independentista a la sombra de Puigdemont sigue ajetreado buscando un candidato. El PDeCAT hizo primarias ungiendo a Neus Munté, exvicepresidenta con Artur Mas y también con Puigdemont como cabeza de lista, pero tiene todos los números para ser sacrificada. Los de Puigdemont quieren una candidatura bajo el prisma de Crida Nacional, que el delegado del Govern de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, ya teorizó durante una conferencia. Mascarell aspira a liderar esta candidatura y se postula sin demasiados prejuicios con el apoyo de la vieja guardia de Convergència y algunos acólitos de Puigdemont, pero no lo tiene garantizado porque es un candidato poco conocido.

Puigdemont, y su mesianismo independentista, quiere ganar Barcelona porque no puede permitirse no gobernar la capital de Cataluña, pero su propuesta de candidatura única hace aguas. ERC y la CUP le han dado con la puerta en las narices. Por tanto, su candidatura de amplio espectro no funciona y Mascarell como candidato provoca recelos. Tampoco los independentistas independientes de Jordi Graupera han recibido con los brazos abiertos la idea de Puigdemont, aunque son los únicos que podrían integrarse.

En este escenario, Puigdemont busca un candidato, «un mirlo blanco», y todas las miradas se dirigen a la tertuliana diaria de TV3 –de lunes a sábado sale en la televisión pública catalana– Pilar Rahola. La ex dirigente de ERC que conservó sus cargos –diputada y concejal por Barcelona– cuando abandonó este partido para fundar el Partit per la Independència –claro ejemplo de transfuguismo– ha sido sondeada por Puigdemont, al que le une una relación personal.

De hecho, todavía retumban las imágenes de la fiesta de Rahola en su casa a la que asistió el ex president, dónde tocó la guitarra para los presentes. Según ha podido saber LA RAZÓN, Rahola «se deja querer, pero todavía no ha despejado las dudas. No ha dado su “sí quiero”». Cuentan que Rahola está valorando la propuesta porque le encantaría entrar «en un cuerpo a cuerpo con Colau y Valls». Los socialistas y los republicanos miran de reojo estos movimientos, aunque apuntan que «candidatos que sepan de lo que hablan cuando hablan de Barcelona, no hay tantos», clara crítica dirigida a la posible candidata nacionalista, pero también a Manuel Valls.

En el PDeCAT se ve con resignación este movimiento y esperan que Neus Munté, su candidata elegida en primarias, «tenga un papel importante», ocupando un puesto destacado en la lista. También se apunta a Gerard Esteve –dirigente de la Unión de Federaciones Deportivas Catalanas–, patrocinado por la dirigente local del partido y holligan de Puigdemont, Mercè Homs, hermana del ex todopoderoso Francesc Homs. Sin embargo, las fuentes consultadas son claras: «Si Rahola dice que no, Puigdemont tiene un problema, porque Mascarell no es una buena cabeza de cartel».

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