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Puigdemont coloca a sus peones y deja Interior a un hombre de Mas

Los soberanistas buscan llegar a un acuerdo esta semana aunque la lucha por el Govern sigue abierta

  • La Asamblea Nacional Catalana celebró ayer su comité general en Barcelona
    La Asamblea Nacional Catalana celebró ayer su comité general en Barcelona

Tiempo de lectura 4 min.

26 de febrero de 2018. 02:47h

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Toni Bolaño 26/2/2018

Las fuerzas soberanistas reiniciarán esta semana una nueva ronda de contactos. Las pugnas, desconfianzas y recelos presiden una negociación que llegará a buen término. No por la voluntad de las partes, sino por la necesidad de formar gobierno. De momento, los avances son escasos. Jordi Sánchez se perfila como candidato, aunque rodeado de incógnitas. Debe dar una respuesta a la petición formal que le han realizado y solicitar permiso al juez Llarena para acudir a la investidura. Y el independentismo ha de tener un plan porque su estancia al frente de la Generalitat se prevé efímera por la causa judicial y difícil de ejercer si se mantiene en prisión.

El recambio que está preparado es Jordi Turull. Mientras se dilucida el candidato a presidente, Turull se sitúa en la Conselleria de Presidencia, con Eduard Pujol como número dos en la Secretaria General y portavoz del Gobierno. Calentando en la banda, Elsa Artadi asumiría la Conselleria de Empresa, esperando su momento, cuando Turull conozca la sentencia del TS. Es el modelo de JxCat, que no descarta a Artadi en Economía. ERC espera que se confirme el tercer hombre, o mujer, para dar continuidad a la legislatura y no da la batalla por cerrada. Los republicanos quieren Economía, con Pere Aragonés, y rechazan que sea dirigida por los convergentes; discuten las competencias de Presidencia; quieren Economía Vivienda y Universidades, y siguen apostando por una vicepresidencia, sin olvidar la batalla por los medios de comunicación.

El reparto del poder pivota en el centro del debate. Se concretó en siete consejerías para cada partido, pero poco más. El pulso sigue en alto, aunque Puigdemont parece asumir su retirada con un estatus simbólico, que se empeñan en bautizar como «poder político» que será amparado por un acto en Bruselas con los diputados de la mayoría y unos centenares de alcaldes. Según diferentes informaciones, ha renunciado a un control político activo, pero aprovecha las negociaciones para colocar a su núcleo duro en puestos clave.

Laura Borras en Cultura, o Jordi Puigneró –secretario de Telecomunicaciones y Ciberseguridad, muy activo el 1-O y en el boicot a la visita del rey al Mobile, que en un congreso de CDC presentó una enmienda contra la Constitución Europea– en Gobernación, son dos de los nombres que se están barajando, dejando en la cuneta a los ex consellers huidos en Bruselas. A pesar de los esfuerzos de Toni Comín para continuar en Salud, todo indica que los republicanos apuestan más por el que fuera su número dos, David Elvira. Y la gran sorpresa, la vuelta del «masismo». Brauli Duart, convergente de «pura cepa y de toda la vida», tiene muchos números para Interior. Puigdemont ha ofrecido la conselleria a los republicanos, que no tienen demasiado interés. Se han barajado varios nombres, pero Duart se sitúa en el «top ten». No será el único, ya que la Secretaría de Deportes puede ser ocupada por un conocido del deporte catalán en la época dorada de la Convergencia de Pujol y Mas: Josep Maldonado.

El núcleo duro de Puigdemont también busca su acomodo. Joan María Pique aspira a la Delegación de la Generalitat en Bruselas, y Josep Rius, su jefe de Oficina en el Palau, como jefe de gabinete de la Oficina del President, ente que quiere recuperar y ubicar su sede en Bruselas. También Jaume Clotet, uno de sus fieles, surge en las quinielas como Director de Catalunya Ràdio, entendiendo que la dirección de TV3 y de la Corporación de Medios sería coto de ERC.

La negociación y el acuerdo final no auguran una legislatura tranquila. No sólo por la inestabilidad de la presidencia, sino porque el relato de las dos fuerzas independentistas es diferente y por la desconfianza en sus relaciones. Si al final Jordi Sánchez es el candidato será interesante conocer el contenido de su discurso, en atención a sus declaraciones ante el juez dónde afirmó que fue partidario de convocar elecciones, una posición que desmintió vehementemente a LA RAZÓN cuando fue publicada por el diario.

Se inicia el que se presume como último round de las negociaciones. Si bien la estructura del gobierno es el centro del debate, los negociadores han cosido ya acuerdos que llegan incluso a las delegaciones territoriales o el Patronato de Montserrat. De los antiguos consellers, sólo parece que accederán a una cartera, Josep Rull, que podría repetir en infraestructuras, o Raül Romeva. Aquí también el PDeCAT está moviendo pieza. Marta Pascal podría ser senadora autonómica y presiona para que el portavoz de JxCat en el Parlament sea Lluís Font, ex presidente del Consell Escolar de Catalunya.

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