Negociaciones

Díaz y Puigdemont acuerdan "explorar todas las soluciones democráticas para desbloquear el conflicto político"

Es el primer encuentro con un miembro del Gobierno y el PSOE intenta desvincularse de la polémica reunión

De forma inesperada, Yolanda Díaz y Carles Puigdemont se han reunido este lunes a lo largo de tres horas en Bruselas con la mirada puesta en alcanzar un pacto de investidura. La cita tiene, como mínimo, dos lecturas políticas: por un lado, el Gobierno legitima a Puigdemont como interlocutor válido tras seis años huido de la Justicia en Bélgica (hasta hoy, no se había visto con ningún miembro del Ejecutivo); y, por otro lado, Díaz logra protagonismo tras mucho tiempo fuera de foco por los malos resultados electorales que cosechó. El encuentro ha concluido con un comunicado conjunto entre Junts y Sumar que defiende la búsqueda de "todas las soluciones democráticas para desbloquear del conflicto político".

El encuentro se ha producido justo 24 horas antes de que Puigdemont desgrane este martes todas sus exigencias al Gobierno en una conferencia. El guiño de Díaz desplazándose a Bélgica sin duda puede contribuir a que el expresident rebaje el tono y evite situar exigencias de máximos que bloqueen la investidura: el objetivo es encontrar un camino transitable para PSOE y Junts, ya que los primeros se niegan rotundamente a ceder a un referéndum y los segundos lo van a pedir hasta el final porque son conscientes de que es un compromiso férreo que han adquirido con sus votantes (sobre todo, Puigdemont, que es el rostro más visible del ala dura del espacio posconvergente).

En este sentido, el comunicado entre ambos dirigentes políticos deja ese camino transitable, que puede acabar en una solución fuera de los márgenes de la Constitución o dentro. Además, el comunicado sienta las bases para "establecer una relación normalizada y estable entre ambas formaciones políticas". "Compartimos la profunda convicción de que los problemas políticos deben volver a los cauces políticos, para encontrar soluciones basadas en el diálogo. La democracia consiste en el diálogo entre posiciones diferentes", zanja el comunicado, que resalta que la reunión ha sido "fructífera" y ha discurrido en un "torno cordial".

Mientras Díaz y Puigdemont se fotografían, el PSOE ha tratado de desvincularse de los pasos de su vicepresidenta, tratando de proyectar que no existe una concertación de cara a desatascar la investidura. Fuentes gubernamentales aseguran que se enteraron de la cita en la noche del domingo, a modo de "hechos consumados", y que, en esta encomienda, la también titular de Trabajo en funciones "no representa al PSOE". "Va en nombre de Sumar", anticiparon.

Hicieron hincapié en que "no había nada acordado" ni en la cita ni en el contenido de la misma y que ellos "no tienen nada que ver" con la reunión de Díaz y Puigdemont. Pese a que el objetivo sea común y confluya en el éxito de la investidura de Sánchez, los socialistas reivindican que ellos tienen su propia hoja de ruta en la interlocución con los independentistas y que el liderazgo de las negociaciones para la investidura corresponde al PSOE. “Nosotros llevamos la batuta”, aclaran.No obstante, el reparto de papeles es evidente. Mientras que desde Sumar se defiende abiertamente la idoneidad y el encaje constitucional de la amnistía, los socialistas se muestran más reticentes e incluso rehúyen esta retórica, prefiriendo referirse a giros discursivos más edulcorados como "alivio penal" para valorar las pretensiones independentistas.

Pero lo cierto, es que se reedita así la estrategia que ya siguieron en 2018 en la moción de censura a Mariano Rajoy, cuando el PSOE delegó en Podemos y su líder Pablo Iglesias la negociación de los apoyos que resultaban, entonces, más controvertidos para los socialistas -los de ERC y EH Bildu- y que ahora están plenamente integrados en la mayoría de la coalición. Actualmente, estas reticencias se muestran hacia lo que representa Carles Puigdemont, un fugado de la Justicia, al que Sánchez incluso se comprometió a traer a España para que fuera juzgado en 2019 y para el que ahora se negocia ese "alivio penal" en forma de amnistía.

En todo caso, se desconoce aún algunos detalles del encuentro. Y es que el entorno de Puigdemont evita confirmar de quién ha partido la iniciativa de esta reunión, tan sólo aseguran que es un encuentro "muy importante" y tampoco quieren dar datos sobre cuándo se decidió esta cita. Según las mismas fuentes, la dos partes estuvieron de acuerdo en que el escenario elegido fuera la Eurocámara y no barajaron que Díaz se desplazara hasta el domicilio de Puigdemont en Waterloo.

Este mismo martes, el político independentista hará pública en una comparecencia del Parlamento Europeo su postura de cara a las negociaciones de investidura. Junts es determinante para la investidura de Sánchez: sin su apoyo, el Gobierno del PSOE y Sumar no podrá sobrevivir. Por tanto, el giro de los socialistas hacia los posconvergentes responde a la necesidad política.

Si bien, conscientes de la necesidad, en Junts se frotan las manos y aspiran a presionar al Gobierno para que ceda tanto con la amnistía como con el referéndum de autodeterminación. La amnistía parece allanada, pero el referéndum sí es una línea roja para el PSOE por lo que eso amenaza el bloqueo.