Rajoy, año II: llegó la hora de la recuperación

El año 2012 fue el del ajuste; 2013, el de las reformas; y 2014, el del inicio de la recuperación. Su «plan» ha evitado el «hundimiento y el rescate» y ha traído la vuelta de la confianza. No está aún satisfecho con lo conseguido y se marca como reto la bajada de impuestos. Su mayor orgullo es el cambio en la percepción de la economía española

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa en el palacio de La Moncloa
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa en el palacio de La Moncloa

El año 2012 fue el del ajuste; 2013, el de las reformas; y 2014, el del inicio de la recuperación. El plan del Gobierno ha evitado el «hundimiento y el rescate» y ha traído la vuelta de la confianza, pese a lo cual, no está aún satisfecho con lo conseguido y se marca como reto la bajada de impuestos.>> Balance por ministerios

>> Artículos de J.R. Pin Arboledas, Abel Hernández y José María Marco

En 2012, por estas fechas, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anticipaba que 2013 sería un año «muy duro», al menos en su primera mitad, y que luego empezaría a haber cierta mejoría. Ayer Rajoy despidió el año con el mensaje de que las decisiones «más duras» ya han sido adoptadas y que por delante espera un año «mucho mejor» que el que está a punto de acabar, en términos de actividad económica, de crecimiento y también de empleo. Optimismo, con tono firme, en una comparecencia que pivotó sobre un eje: si los pronósticos sobre 2013 se cumplieron, ahora Rajoy pide confianza absoluta en la mejoría económica que anuncia para 2014.

Rajoy colocó el foco en datos positivos como las cifras «históricas» de crecimiento de las exportaciones (según las estimaciones de octubre aumentan de media más del 6 por ciento); el crecimiento «extraordinario» de la inversión extranjera en España; el ahorro de 8.700 millones de euros por la rebaja de la prima de riesgo, «que ahora pueden ir a financiar otras partidas sociales»; y la caída de la inflación, «especialmente buena para los pensionistas, que no pierden poder adquisitivo».

«Cuando acabe 2013, el número de parados será inferior al de 2012»

El paro sigue siendo el principal problema de nuestra economía y el que más coste tiene en términos sociales y de desgaste del Gobierno. El presidente evitó comprometerse con cifras concretas, aunque sí certificó que 2013 cerrará con un número de parados inferior al que había cuando terminó 2012. «Esto no ocurría desde 2006», precisó. Y garantizó que en 2014 descenderá de nuevo el paro, «y habrá más personas trabajando y cotizando a la Seguridad Social». «Tenemos un fundado derecho a la esperanza y sin riesgo a faltar a la verdad sostengo que 2014 será mejor que éste y dejaremos atrás miedos e incertidumbres y volveremos a recuperar ese bien tan preciado de la confianza».

«No vamos a desfallecer ahora que empezamos a recoger los frutos»

El mensaje de optimismo sobre la evolución económica –dirigido a mercados, inversores y a animar el consumo ciudadano– discurrió en paralelo a la reivindicación de las reformas emprendidas por el Gobierno, que tendrán continuidad en los próximos años. «No vamos a desfallecer ahora que empezamos a recuperar los frutos de tantos esfuerzos», indicó el presidente. Entre todas las reformas ejecutadas, citó la del sistema financiero, la de la Educación, la reforma laboral, la de la Administración local, la del sistema de pensiones para garantizar el factor de sostenibilidad, la eléctrica, la de Unidad de Mercado, la ley de Emprendedores y, especialmente, la reforma de la Administración Pública. «Ningún Gobierno se ha atrevido a afrontarla y nosotros lo hemos hecho de manera transversal y va a seguir inspirando la acción de mi Gobierno hasta el último día», sentenció sobre esta última. Sostuvo que un ejercicio de memoria confirma que lo peor ha quedado atrás y su balance es que 2012 fue el año del ajuste; 2013, el de las reformas; y 2014 será el del inicio de la recuperación.

«Hicimos lo que era necesario hacer»

El presidente reivindicó con contundencia la gestión de su Gobierno y sacó pecho porque su política ha evitado el rescate de España y ha hecho que nuestro país deje de ser «un motivo de preocupación en el mundo». «Hicimos lo que era necesario hacer. El plan que diseñamos para evitar el hundimiento, el rescate y recuperar la confianza se ha ido cumpliendo a lo largo del año. Pero aún quedan problemas que nos obligan a perseverar en las reformas», indicó.

«Quiero hacer un reconocimiento expreso a la actitud de todos los españoles»

El presidente del Gobierno intentó acortar la distancia con la calle y el malestar con algunas de las decisiones de su Gobierno que no iban en su programa y que más han «tocado» a la clase media. Para ello hizo un «reconocimiento expreso a la actitud de todos los españoles», aludiendo a algunos de los colectivos afectados por los recortes del gasto público de estos dos años, entre ellos, pensionistas y funcionarios. Rajoy agradeció el «sentido común, el coraje y la responsabilidad» con la que los españoles han afrontado esta difícil etapa. E insistió en que lo peor queda atrás, y las decisiones más impopulares, también.

«Aliviar la carga fiscal de las familias»

Rajoy no adelantó nada en relación a la reforma fiscal en la que trabaja el Gobierno; no dio tampoco ningún dato sobre a quiénes afectará la rebaja de impuestos; qué impuestos bajarán; o sobre qué entiende el Gobierno por rentas bajas o cuál es la horquilla de renta que se podría ver beneficiada por una menor presión fiscal. Sólo dijo que el objetivo es «aliviar la carga fiscal de las familias y estimular la actividad económica». En todo lo demás se remitió al ministro competente, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro.

«Ya no se habla de España como un riesgo para la continuidad del euro»

A Rajoy se le preguntó por la decisión de la que se sentía más orgulloso y por aquellas otras que, al contrario, había adoptado con menos ganas. Sobre lo primero, señaló sin dudar al cambio en la percepción internacional, y también en clave doméstica, de la economía española. «El Gobierno y la sociedad española han dado una gran batalla en términos económicos que ha producido un cambio en la percepción de nuestra economía. Ahora ya no se habla de la prima, del rescate o de que vamos a hacer caer el euro junto con otros países europeos», explicó el presidente. No obstante, dijo que no está aún satisfecho con lo conseguido porque es consciente de que los cambios y las mejoras no están todavía llegando a todos los ciudadanos. En cuanto a las decisiones de las que se siente menos orgulloso, Rajoy apuntó, como ya ha hecho en otras ocasiones, a los incumplimientos de su programa electoral en materia de impuestos, y a otros ajustes para cumplir con el déficit que llevaron, por ejemplo, a que los funcionarios se quedaran en 2012 sin paga extraordinaria. Pese a todo, reinvindicó todas sus decisiones porque han servido para corregir los desequilibrios.

«El cambio constitucional más importante en España es Europa»

A Rajoy también se le preguntó por el mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, en el que el Monarca apeló al consenso para renovar los acuerdos de convivencia. Y al hilo de esta idea, al presidente del Gobierno se le interrogó en concreto por la reforma constitucional que plantea el PSOE. La respuesta fue despejar el balón fuera de portería con la afirmación de que el cambio constitucional más importante que está experimentando España es el que viene de «Europa» por todas las reformas económicas que se están promoviendo en ese ámbito, como las que afectan a las entidades financieras.

Rajoy defendió ayer la nueva ley del aborto con los argumentos de que es «equilibrada» y sigue la línea de la ley de supuestos del 85, que, según recordó, estuvo en vigor hasta 2009 y «que luego fue modificada [por el PSOE] sin anunciarse en ningún programa electoral». El presidente no entró en si el PP aceptará cambios en su tramitación parlamentaria. «La ley es ahora del Parlamento y el Parlamento toma las decisiones», se limitó a indicar. Quitó trascendencia a las voces críticas dentro del PP: «Hay asuntos que a veces producen que haya posiciones diferentes en mi partido y también en otras fuerzas». Y no se pronunció sobre si dejará libertad de voto a sus diputados. El portavoz parlamentario sí aclaró que «no».