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Rajoy no exigió lista unitaria a Soraya Sáenz de Santamaría

Habló con Cospedal y Casado, pero no les reclamó que se sumaran a la candidatura de su vicepresidenta.

  • Santamaría y Casado, ayer en el Congreso antes de reunirse para tratar asuntos de sus respectivas candidaturas
    Santamaría y Casado, ayer en el Congreso antes de reunirse para tratar asuntos de sus respectivas candidaturas
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de julio de 2018. 11:30h

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Carmen Morodo.  Madrid. 18/7/2018

La campaña de las primarias del PP ha entrado sin pudor en la guerra de la propaganda. Los equipos de las dos candidaturas en liza se atribuyen la victoria y dan cifras de compromisarios que están de su lado y que contradicen radicalmente a las del contrario, aunque en los dos casos se asegura que sus números están calculados casi con exactitud científica porque han hablado personalmente con los «votantes», la mayoría de ellos cargos del partido de distinto nivel.

Justo cuando la candidatura de Pablo Casado ha optado por meter presión con la lista de nombres que se suman a la alianza alternativa a la propuesta de Soraya Sáenz de Santamaría en la escena ha entrado a rodar el nombre de Mariano Rajoy. El ex presidente se hizo a un lado ante este proceso de relevo sin más pronunciamiento público que el de exigir unidad al partido.

Pero durante toda la campaña han corrido rumores dentro de su organización sobre la posibilidad de que estuviera mediando en la sombra y entre dirigentes de su máxima confianza a favor de la candidatura de la ex vicepresidenta del Gobierno. Sáenz de Santamaría ha sido su «mano derecha» tanto en el partido, estando en la oposición, como en el Ejecutivo, cuando en 2011 Rajoy llegó a La Moncloa.

Esta mediación es lo que han estado demandado también en una parte del «aparato» del PP, próximo a la ex vicepresidenta, desde que se abrió la batalla por su sucesión, y aún con más fuerza después de que Sáenz de Santamaría se impusiese por 1.500 votos a la lista de Casado en la votación de los afiliados. La razón esgrimida ha sido siempre que Rajoy estaba obligado a actuar para evitar un Congreso de confrontación y de fractura, aunque los Estatutos hayan establecido unas reglas que avalan esta doble vuelta y esta doble votación. Primero, las bases; luego, los compromisarios.

Al entrar en campaña el nombre de Rajoy, un día después de que Cospedal oficializase su apoyo a Casado, la ex secretaria general remitió ayer una carta a todos los diputados del PP en la que niega expresamente que Rajoy le haya pedido que se posicione del lado de Sáenz de Santamaría.

Rajoy ha mantenido conversaciones con Cospedal, como también con los otros principales candidatos. Con Casado ha hablado dos veces. Una, cuando tomó la decisión de presentarse; y otra, cuando pasó a la segunda vuelta. «Siempre con una posición impecable, de neutralidad absoluta», afirman fuentes de la candidatura del ex portavoz del partido. Niegan, por tanto, que el ex presidente del Gobierno haya tomado posición a favor de una lista unitaria antes de que hable el Congreso, aunque siempre haya defendido que el partido sea capaz de salir unido del mismo.

Por su parte, en la misiva que remitió a los diputados Cospedal aclaró ayer que conversó con Rajoy tras la primera vuelta del proceso interno para elegir a su sucesor, pero también niega que hablara con él de una candidatura de integración.

Cospedal sigue, en teoría, siendo la secretaria general del partido pero sin ejercer sus funciones desde que se presentó como precandidata para liderar el PP. En su carta explica que el objetivo es «desmentir» ante todos los diputados del grupo la información que apunta que Rajoy le pidió que se uniera a la ex vicepresidenta. «No niega» la conversación mantenida con Rajoy, aunque sí que el contenido de la misma haya sido sobre una candidatura de unidad con Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría.

En una entrevista en RNE Casado salió también al paso de esa información. Ratificó que Rajoy está manteniendo una «neutralidad impecable» en el proceso de elección del nuevo presidente del partido, sin «tutelar» la sucesión, como prometió. Por eso, exigió que «nadie instrumentalice su nombre para intentar decantar» la elección del presidente del partido. Por fin ayer por la mañana se celebró la reunión entre Sáenz de Santamaría y Casado, que estaba pendiente desde que el ex portavoz del partido reclamó formalmente la celebración de un debate a dos antes de que se pronunciaran los compromisarios. Desde la candidatura de la ex vicepresidenta condicionaron ese debate a que antes se produjera una conversación para hablar de la integración. Ha tenido lugar ya fuera de plazo para que la Comisión Organizadora del Congreso (COC) pueda convocar el debate, y el resultado fue el previsto. Casado no se movió de su decisión de mantener su candidatura hasta el Congreso y someterla a votación el sábado.

En cuanto a la estrategia de campaña, la candidatura de Sáenz de Santamaría volvió ayer a hacer valer la singularidad de que por primera vez una mujer pueda liderar el partido y llegar a convertirse, también por primera vez en la historia, en presidenta del Gobierno. Para ello difundieron un vídeo con más de una veintena de mujeres que le dan su aval, entre ellas, ex ministras como Celia Villalobos, Isabel Tocino y Fátima Báñez; la ex alcaldesa de Cádiz Teófila Martínez; o la secretaria general del PP valenciano, Eva Ortiz.


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