Rajoy: «Estoy orgulloso de los españoles por sus esfuerzos»

No llevará en el programa reformar la Constitución y avisa de que «sería muy duro dar marcha atrás»

Mariano Rajoy, durante su comparecencia ante la prensa
Mariano Rajoy, durante su comparecencia ante la prensa

Mariano Rajoy abrió esta legislatura con la economía en su punto de mira y ayer la clausuró de la misma manera para utilizar los resultados de su gestión como aval para su reelección como presidente del Gobierno. El balance lo cifró en la máxima «empleo, crecimiento y confianza». Los «tres ejes del cambio», que demuestran, a su juicio, el éxito del «sacrificio» de los españoles en los últimos cuatro años. Rajoy cerró la legislatura, tras firmar el decreto de disolución de las Cortes Generales, presentando su cuenta de resultados económicos, con la que espera consolidar expectativas sobre el futuro que le devuelvan al electorado perdido en estos años. Ya como candidato, reivindica que su partido es el único que garantiza que no haya «marcha atrás»; apela a la «estabilidad» como condición imprescindible para seguir avanzando porque es lo que ha permitido que España haga los deberes necesarios para conseguir recuperar la confianza exterior; y agradece a los españoles «su extraordinario comportamiento» para superar la dura recesión que ha sufrido España.

Ciudadanos

Por delante esperan una elecciones generales muy inciertas, y marcadas, en principio, por la volatilidad del electorado, según coinciden hasta ahora en señalar todos los sondeos. Insistentemente Rajoy se enfrentó a preguntas sobre los pactos postelectorales y sobre Ciudadanos. Y la respuesta fue reivindicar su candidatura, como la opción más segura para garantizar el bienestar de los españoles, y pedirles a éstos que reflexionen sobre el uso que otros, los de Albert Rivera, pueden hacer de su voto. «Pretendo seguir vivo una larga temporada y que usted lo vea. Mi cabeza está bien situada y no voy a dejar que nadie la cambie de sitio», respondió, con ironía, ante la pregunta de si ofrecería su «cabeza» a cambio del pacto del PP con Ciudadanos tras las generales, condición que desde la formación naranja han insinuado que pueden llegar a poner. El presidente relativiza el alcance electoral de este partido emergente: «A mí lo que me preocupa en estos momentos es decirles a los españoles que lo mejor para el futuro de España es que el PP vuelva a gobernar los próximos cuatro años». Y una vez más defendió con insistencia que gobierne la lista más votada. De los pactos, «ya se hablará en su momento».

«Éxito» económico

El presidente centró ayer su balance en las cifras económicas. «España ha cambiado de cara. De la recesión, a ser la que tiene un mayor crecimiento de la zona euro», resumió. Un «éxito» del que corresponsabilizó a todos los españoles, por su «energía y su capacidad de superación para salir adelante de una situación complicadísima». Con las cifras dibujó un panorama de recuperación en empleo, Seguridad Social, crecimiento o financiación de España. E incluso en lo que afecta a la garantía de los servicios públicos y del Estado del Bienestar, «que ha conjurado la amenaza de quiebra que tenía cuando España perdió 70.000 millones de euros en ingresos». «España puede sentirse orgullosa porque ha conseguido superar la peor crisis conocida sin permitir que nadie se quede al borde del camino». Rajoy también destacó que 2015 será el año de mayor reducción del desempleo de toda la serie histórica, y que esto avala su reforma laboral.

Cataluña

A su juicio, el desafío independentista está entre los principales retos a los que se enfrenta el Gobierno que salga de las urnas. Su posición con el nuevo Gobierno de la Generalitat, sea cual sea, seguirá siendo la misma que ha mantenido hasta ahora, disposición a dialogar con todos y de todo, dentro del marco de la Ley, y siempre que no se le pida que negocie o dialogue sobre lo que no le pertenece, que es la soberanía nacional; los derechos de los españoles y la igualdad de todos. «Diálogo siempre; pero respeto a la Ley y a las instituciones, también».

Corrupción

En su balance, y entre los retos de futuro, también situó la corrupción, un elemento de desgaste del PP en esta legislatura por los casos que le han tocado, y por cómo los ha gestionado. «Han sido demasiados los escándalos. Sé el daño y el descrédito en la percepción política y en la confianza entre administraciones y administrados que han causado». Rajoy habló en general, sin aludir expresamente a los casos que han afectado a sus siglas, y puso el acento en que «jamás se ha actuado con mayor autonomía y libertad por parte de la Fiscalía, tribunales y Fuerzas de Seguridad». Y en que «jamás se ha aprobado una batería de medidas» para luchar contra esta lacra como la que ha impulsado su Gobierno. No habló de la corrupción en su partido, ni tampoco de guerras internas, y esquivó el enfrentamiento con José María Aznar, aunque éste sí parece buscarlo.

Debates electorales

Ante la campaña, ratificó su disposición a aceptar debates electorales, aunque ayer no concretó en qué formato y con quién. Como es habitual en lo que toca a esta cuestión, volvió a dejar la responsabilidad en manos de su director de campaña, su jefe de Gabinete, Jorge Moragas. Una manera de ganar tiempo hasta ver cómo se colocan las cartas en el tablero y su margen de actuación. En la dirección popular recelan del «cara a cara» de Rajoy con los líderes emergentes, Rivera y Pablo Iglesias. «Las cosas conviene ordenarlas. Aquí está el director de campaña y como todo el mundo sabe, yo me pongo a sus órdenes incondicionalmente. O no tanto», respondió.

«Errores» e Iglesia

Y a la pregunta sobre sus «errores» respondió citando sus decisiones más dolorosas, como la de suspender la paga extra de los funcionarios en julio de 2012 o la subida de impuestos. Y en cuanto a su relación con la Iglesia, se declaró católico y afirmó que nunca buscará el enfrentamiento con ninguna religión, y mucho menos con la Iglesia católica.