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Iceta rechazó ser ministro para presidir el Senado del 155

Sánchez elige a Iceta como presidente tras declinar una cartera. Su nombramiento dependerá del voto de los independentistas en el Parlament. «Si tumban a Miquel, nos hacen la campaña», reconocen en el PSOE.

  • Iceta rechazó ser ministro para presidir el Senado del 155

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09 de mayo de 2019. 03:31h

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Toni BolañoAinhoa Martínez Madrid. 8/5/2019

Pedro Sánchez hace valer la mayoría absoluta que consiguió en el Senado el pasado 28 de abril, colocando al frente de la institución y como cuarta autoridad del Estado a un hombre de su máxima confianza: Miquel Iceta. La elección del primer secretario del PSC para tamaña empresa no es baladí, supone un gesto hacia los partidos soberanistas, especialmente hacia ERC. El movimiento cumple, además, un doble objetivo: por un lado dar entidad a la Cámara Baja, ubicada en la doctrina socialista como el «mecanismo de representación territorial de las comunidades autónomas, propiciando así su participación en la toma de decisiones en el ámbito estatal». Por otro, lanza un mensaje a Cataluña y a su singularidad, no en vano, al Senado le corresponde la aprobación del artículo 155, un procedimiento que cuenta con el rechazo frontal de su ahora presidente. Aunque todos miraban para este puesto a Cristina Narbona, cabeza de cartel en las listas, Sánchez ha perpetrado una de esas jugadas inesperadas que caracterizan su estrategia política.

Iceta siempre ha estado en las quinielas del presidente del Gobierno. Lo estuvo en la primera configuración de su Gabinete y lo estaba también para el actual. Es más, antes de para el Senado, Sánchez tanteó al primer secretario para ser ministro. Sin embargo, Iceta rechazó esta responsabilidad porque suponía dejar la Primera Secretaría del PSC, un cargo que pretende compatibilizar con la Cámara Alta. «Desde el Senado podrá hacer política en el sentido más amplio de la palabra, mientras que el rol de ministro está más vinculado a la gestión», señalan fuentes conocedoras de su decisión.

Iceta aceptó el martes la oferta de Sánchez y ayer habló con José Montilla, a quien sustituirá como senador por designación autonómica. Este nombramiento, además de provenir del propio presidente del Gobierno, tiene que venir avalado por el Parlament de Cataluña, donde necesitará más votos a favor que en contra. Esto es, necesitará la connivencia de los partidos independentistas. Iceta estuvo ayer en contacto con todos los grupos parlamentarios para que no frustren su salto a Madrid. Un salto que se vio por momentos amenazado, ya que de salida solo contaba con el apoyo de socialistas (17) y En Comú Podem (8). Con el eventual voto en contra de Ciudadanos (36), del PP (4) y la CUP (4), Iceta necesitaría a Junts per Catalunya (34) y a ERC, pero el portavoz parlamentario republicano, Sergi Sabrià, amagó ayer con que su grupo votará en contra. Al cierre de esta edición, el PSC seguía negociando con los grupos que todavía no habían fijado definitivamente su posición.

Fuentes socialistas catalanas se frotan las manos ante el escenario de que bloqueen el nombramiento de Iceta. «Si le tumban, lo vamos a estar proponiendo hasta el día 21 –en que se constituyen las Cortes–. Nos hacen la campaña», resuelven. La apuesta por Cataluña es clave en esta contienda, no en vano, Sánchez abrirá en Barcelona junto al propio Iceta y Jaume Collboni, aspirante a la alcaldía de la Ciudad Condal.

En el PSOE no prevén que los soberanistas se acaben oponiendo al nombramiento de Iceta. «Sería inconcebible que los independentistas se nieguen a que por primera vez el Senado tenga un presidente catalán», señalan. En este sentido, también ponen en valor que la elección de los senadores por designación autonómica se acordaron en un pacto tras las elecciones y que solo supone sustituir a un hombre (Montilla) por otro (Iceta). «No se trata de votar una ley, se trata de cumplir lo pactado y votar a un socialista», destacan.

A priori, Iceta no piensa en renuncias inmediatas. Además del liderazgo en el PSC tiene pensado compatibilizar la presidencia del Senado con su escaño en el Parlament, dada la «incertidumbre» política en Cataluña. Aunque por ahora no está previsto que el líder del PSC abandone la Cámara catalana, fuentes socialistas coinciden en señalar que si dentro de un tiempo renunciara, se perfilaría como un relevo natural al frente del grupo parlamentario su número dos en la Cámara catalana, la portavoz Eva Granados.

Otro escenario distinto se produciría en caso de que se convocaran comicios autonómicos, ya que se tendría que abrir el debate sucesorio para elegir al candidato. En el PSC no existe consenso sobre la figura que debe recoger el testigo de Iceta y, formalmente, el congreso del partido no se espera hasta final de este año. El mejor posicionado para hacerse cargo de las riendas del partido es el actual secretario de Organización, Salvador Illa. También se podría encontrar un sucesor en el ámbito municipal, aunque en plena pugna electoral del 26-M este movimiento es descartable a corto plazo. En esta esfera, Núria Marín, número dos del PSC, es una de las figuras más valoradas por Sánchez, aunque ahora está solo centrada en revalidar la alcaldía de L’Hospitalet,

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