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Sánchez encarga encuestas para valorar el adelanto electoral

Tres meses después de llegar a Moncloa, el equipo del presidente empieza acusar el desgaste. Reconocen que «hay cosas que no están funcionando» y temen dilapidar el tirón que le dan todos los sondeos

  • Pedro Sánchez, en un vídeo en el que repasó los 100 primeros días de la legislatura socialista
    Pedro Sánchez, en un vídeo en el que repasó los 100 primeros días de la legislatura socialista

Tiempo de lectura 4 min.

09 de septiembre de 2018. 02:46h

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Ainhoa Martínez 9/9/2018

Todo gobernante que accede al poder merece al menos 100 días de gracia. Los que transcurrieron desde que Napoleón huyó de la isla de Elba, donde estaba exiliado, hasta su derrota definitiva en Waterloo en 1815. Los mismos en los que el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt puso en marcha su legado de leyes intervencionistas –posteriormente conocidas como «New Deal»– para reflotar un país sumido en la Gran Depresión. Se considera, desde entonces, que algo más de tres meses son suficientes para trazar las prioridades de un mandato e intentar que tu proyecto genere confianza en la ciudadanía. Hoy el Gobierno de Pedro Sánchez cumple 100 días y los celebra activando la maquinaria electoral, con la incertidumbre de tener que testar antes de que se agote la legislatura si esa confianza ha acabado por cristalizar en el votante.

Fuentes gubernamentales confirman a LA RAZÓN que el Ejecutivo ya ha encargado estudios demoscópicos para comenzar a estudiar los posibles escenarios de un adelanto electoral. La maquinaria empezó a engrasarse el pasado lunes con la constitución del comité de campaña del PSOE, en principio para los comicios municipales, autonómicos y europeos de 2019, sobre cuyos programas se lleva trabajando desde hace meses en Ferraz, pero ya no se niega que sobre estas citas se pueda priorizar en el futuro otra a nivel nacional. En concreto, con las encuestas encargadas se busca analizar la tendencia del partido y el momento –si lo hubiera– más adecuado para propiciar el adelanto. Las sospechas sobre una posible cita anticipada con las urnas partieron del propio presidente del Gobierno que, en una entrevista en la Cadena Ser, ligó la aprobación de los Presupuestos a la continuidad de su mandato. Otras fuentes del Gobierno aseguraron también que no se mantendrán «en el poder por el poder, si no pueden llevar a cabo sus políticas».

Dónde y cómo celebrará Sánchez sus 100 días como jefe del Ejecutivo también hace saltar las alarmas. El presidente inaugura hoy en Oviedo la campaña «Razones para confiar», una gira que llevará a los rostros más notables del PSOE por toda España para explicar lo que ha hecho el Gobierno en estos primeros tres meses de gestión y los principales compromisos que esperan acometer si siguen en La Moncloa. El objetivo es recuperar la confianza perdida y mantener la ola de movilización que se generó con su llegada al poder. Una precampaña encubierta en la que trasladar los primeros éxitos y trabajar también el argumento del victimismo, de aquellos retos pendientes ante la imposibilidad de sacarlos adelante por la debilidad parlamentaria que sufren en las Cortes. Si cuando llegó al Gobierno Pedro Sánchez priorizó no incurrir en equivocaciones, ahora se estima que lo primordial es sostener el «efecto Moncloa» y evitar el desgaste. Y es que el Gabinete que se diseñó para revalidar el poder comienza a acusar el esfuerzo de llevar apenas tres meses gobernando. El Ejecutivo reconoce que les está «faltando control en los filtros». La «falta de coordinación» ha quedado patente en el «gol por la escuadra» a la ministra de Trabajo con la aprobación del sindicato de trabajadoras sexuales (OTRAS), la rectificación a la titular de Justicia con la defensa del juez Llarena o la desinformación de la de Industria con el impuesto al diésel. En Moncloa confiesan que «hay cosas que no están funcionando» y lamentan que se trate de «errores que podrían subsanarse con mayor coordinación».

Esta es una de las variables que hace que en la actualidad y por primera vez esté sobre la mesa la eventualidad de un adelanto electoral. Se trabaja con esta perspectiva así como con la posibilidad de hacerlo coincidir con las elecciones andaluzas que, tras la ruptura de Ciudadanos, se estiman para antes de final de año. Existen diferentes escenarios, reconocen, pero el de la coincidencia «gana enteros» siempre que se acredite el interés mutuo. Ahí es donde operan las encuestas encargadas, dado que Susana Díaz no es partidaria de explorar este escenario que ya se produjo en 2008 con buenos resultados. A priori el contexto no es adverso para el PSOE. «Somos el partido más preparado para las elecciones», reivindica el secretario de Organización socialista y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. El Partido Popular comienza a reflotar de la mano de Pablo Casado, Ciudadanos no acaba de encontrar su sitio y pugna por las esencias de la derecha con el PP y Unidos Podemos todavía acusa la ausencia de liderazgo durante estos meses. A esto hay que añadir el futuro incierto que se dibuja en Cataluña ante un otoño que ya auguran «caliente» los líderes independentistas.

Ante este panorama no es extraño que aquellos a los que las elecciones no les interesan en absoluto, como es el caso de Pablo Iglesias, se afanen en alcanzar acuerdos renunciando a sus exigencias para alejar al fantasma del adelanto electoral. Las demandas que los morados imponían para aprobar las cuentas se van difuminando a medida que avanza la negociación con el Ejecutivo, conscientes de que podrían darles la coartada para –ante la falta de apoyo y estabilidad– llamar a las urnas. También la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, intentó el viernes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros eliminar cualquier indicio de sospecha, asegurando que queda «absolutamente descartado» un adelanto electoral y su posible coincidencia con los comicios andaluces. El río ya suena, está por ver si el Gobierno lo llena de agua de acuerdo a sus intereses.

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