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Santiago Cantera, prior del Valle de los Caídos: “No se llevarán a Franco. El templo es inviolable”

Cantera confía en el Supremo pero advierte de que el caso puede llegar a Estrasburgo y que la comunidad benedictina mantendrá su posición: «Nosotros tenemos que actuar conforme a la verdad y no conforme a la presión política».

  • El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, camina por el pasillo que comunica con la hospedería externa de la Abadía que dirige. Foto: Alberto R. Roldán
    El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, camina por el pasillo que comunica con la hospedería externa de la Abadía que dirige. Foto: Alberto R. Roldán
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

18 de febrero de 2019. 11:35h

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A. Rojo Madrid. 17/2/2019

A juzgar por la tranquila sonrisa que luce Santiago Cantera, prior de la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, nadie diría que el monumento que le ha caído en suerte custodiar –y él mismo– estén siendo objeto durante el último año de una campaña de acoso por parte del Gobierno de la nación. «Los avatares de la historia pasan. La Iglesia lleva existiendo desde el siglo I y nuestra orden desde el siglo VI. Eso nos da a los monjes una perspectiva distinta a la que manejan los políticos del mundo», explica.

En su tono de voz sereno y en sus mansos ademanes, Cantera parece extrañamente por encima de todo lo relacionado con la polémica exhumación de los restos de Franco. Ejemplificando esto mismo, su conversación con LA RAZÓN tiene lugar a 41 metros por encima de la tumba , en el angosto pasillo circular de piedra que rodea la majestuosa cúpula que corona el crucero de la Basílica. Abajo deambulan por la nave los visitantes que ayer sábado acudieron al monumento, congregándose junto al sepulcro de la discordia reducidos al tamaño de hormigas. Pero aquí arriba uno está como aislado por el deslumbrante dorado del mosaico de Santiago Padrós que representa escenas de la historia religiosa de España. El prior se detiene junto a un punto en el que ese dorado está curiosamente oscurecido. «Aquí se puede ver cómo estaba el mosaico antes de la restauración con la pátina oscura que provocó los explosivos de la bomba que colocó el Grapo en 1998», explica.

- ¿Le preocupa que el Gobierno ejecute la exhumación en los próximos días?

- Son declaraciones que tratan de justificar su fracaso. Si lo hacen será una torpeza absoluta por su parte. Cometerían una ilegalidad y esto tendría repercusiones penales. No se puede tocar el cuerpo de un difunto que se encuentra en un templo custodiado por una orden religiosa en un espacio que es inviolable. Hacen declaraciones como esa desde el desconocimiento del Derecho y de las relaciones internacionales. Como en el caso de una embajada, ellos no pueden entrar sin el permiso del ordinario del lugar.

- ¿Ha estudiado ya el decreto de exhumación? ¿Presentará la abadía un recurso?

- Está el equipo jurídico estudiándolo. En cuanto la intervención de la ministra... todos los juristas con los que he consultado, propios y ajenos, coinciden en que fue muy sorprendente. Confundió términos y conceptos como Real Decreto con Real Decreto Ley, la confusión de un gobernador civil con un delegado del Gobierno... no saber catalogar los restos de Franco porque es un cadáver embalsamado que tiene un tratamiento jurídico distinto. Podría ser que esté igual que como se le enterró.

- Parece confiado en que el Supremo va a dar la razón a la familia y a la abadía.

- Totalmente. Pienso que el Supremo, atendiendo a todas las razones jurídicas, se va a oponer a la exhumación. Pero incluso si la Justicia española determinase la exhumación se podría recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). El Supremo alegaba la sentencia del TEDH relativa a dos casos en Polonia en la que se condenó al Estado por haber procedido a dos exhumaciones sin el permiso de los familiares.

- ¿Se trata por tanto en su opinión de un brindis al sol final de un Gobierno desbordado?

- La última medida ha sido ya al final una medida para decir a los suyos «hemos hecho todo lo posible». Pero al final han fracasado en una promesa que hicieron como ya inmediata en julio del año pasado. Recordará que el presidente dijo a los periodistas que les pillaría trabajando antes de las vacaciones. Iba a ser cuestión de días... luego de meses. Se han movido desde el desconocimiento, desde la ignorancia con prepotencia y con odio.

Cantera se detiene de pronto junto a una concha que aparece incrustada entre los millones de teselas que componen el monumental mosaico que se extiende sobre nuestras cabezas. «La historia de esta concha es muy divertida y me enteré de ella hace poco. Es una vieira que simboliza el nombre de Santiago, que así se llamaba el artista que hizo el mosaico, Santiago Padrós, resulta que se la regaló Camilo José Cela, que fue censor durante el franquismo», relata con una sonrisa algo pícara. Aprovecho la interrupción para de tocar un tema especialmente espinoso.

- ¿Hubo maniobras del Gobierno en Roma para que el Vaticano le presionara?

- La vicepresidenta fue a visitar al cardenal [secretario de Estado Pietro] Parolin y vino haciendo unas declaraciones muy triunfantes que la Santa Sede a continuación desmintió. Algo histórico porque la Santa Sede no suele hacer nunca declaraciones de ese tipo. Cuando denegué la autorización para la entrada en la Basílica –que estaba comunicada a la Santa Sede a través de la Nunciatura– se trató también de que se nos desautorizase. La Santa Sede entonces nos respaldó diciendo que era una cuestión entre el Gobierno, la familia y la iglesia local que en este caso somos nosotros que tenemos la jurisdicción como ordinario del lugar sobre este templo. Me consta que han hecho más intentos.

- ¿Cómo explica que todo un Gobierno con tantos medios a su alcance caiga en la descalificación personal de alguien que no deja de ser el prior de un monasterio?

- Ese ha sido otro acto de torpeza que deja clara la falta de argumentos morales y jurídicos. Cuando estos faltan se cae en el ataque ad hominem tratando de denigrar e insultar. Trataban de ver si al demonizar mi figura por parte de la Iglesia se me iba a presionar y ver si yo me hundía psicológicamente. Sin embargo estos ataques me han fortalecido más. Cuando más me ataquen más voy a dar la batalla.

El prior se disculpa pues debe regresar a sus labores cotidianas, al «ora et labora» decretado por San Benito hace 1.400 años. Y escuchándole todo hace pensar que puede continuar otros tantos años sonando en el Valle la oración que elevan todos los días sus monjes (con o sin titulares en los periódicos): «Para que los caídos, asociados a la muerte redentora de Cristo descansen eternamente y su recuerdo fomente la paz entre todos los españoles».

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