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Sánchez quiere reunirse con Torra en Barcelona el 21-D

El presidente mantiene que agotará la legislatura y está dispuesto a gobernar a golpe de decreto.

  • Sánchez quiere reunirse con Torra en Barcelona el 21-D

Tiempo de lectura 4 min.

08 de noviembre de 2018. 09:42h

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Ainhoa Martínez Madrid. 8/11/2018

La reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra está hoy más cerca de producirse. El encuentro que en un primer momento se preveía para octubre, quedó relegado a la generalidad del «otoño» tras la escalada de tensión que se preveía en Cataluña. Al final, el famoso «otoño caliente» no fue tal, pero la división en el independentismo y los sucesivos ultimátums de la Generalitat al Gobierno central acabaron por relegar «sine die» el encuentro. Ahora, en el primer aniversario de las elecciones del 21 de diciembre –cuando el soberanismo perdió las elecciones pero obtuvo la mayoría suficiente para seguir en el poder– Moncloa trasladará el Consejo de Ministros a Barcelona y este momento parece el más propicio para agendar la cita pendiente en la Generalitat. Se utilizaría un formato similar al de la reunión del Gabinete en Sevilla el pasado 26 de octubre, donde Sánchez también aprovechó su visita a la capital hispalense para citarse con la presidenta Susana Díaz en el Palacio de San Telmo.

Esta escenografía agrada a la Generalitat, que quiere que se dé una pátina de oficialidad a la reunión. Fuentes consultadas por LA RAZÓN expresan su buena disposición para reunirse con el presidente y están a la espera de recibir una propuesta formal, informa J. Gallego. El propio Sánchez explicitó ayer su intención de verse con Torra «si él quiere» en «los prolegómenos» del Consejo de Ministros que previsiblemente se celebre el 21 de diciembre. Esta actitud contrasta con la que se había mantenido desde el Ejecutivo hasta ahora, reticente a cerrar una cita o a mostrar su disposición para agendarla. El cambio se produjo a raíz del primer ultimátum de Torra a Sánchez el 2 de octubre, retirando su apoyo al Ejecutivo si no se avanzaba hacia la autodeterminación. El Gobierno respondió con la mano tendida al diálogo, pero enfrió su relación, señalando que no se daba el ambiente más propicio para verse cara a cara. Ni siquiera hubo respuesta a una carta inmediatamente posterior que el president de la Generalitat remitió a Sánchez con el objetivo de reunirse.

Tampoco hoy el contexto es mucho mejor. Tras la intervención del presidente de la Generalitat ayer en el Parlament, en la que da por rota la relación con el Gobierno, tras el escrito de la Abogacía acusando por sedición a los líderes del «procés», lo que para Moncloa era interpretado como un gesto hacia el independentismo. La decisión de los partidos soberanistas de no sostener al Gobierno en la aprobación de los Presupuestos complica el escenario de Sánchez, aunque el presidente manifieste en público y en privado su vocación de agotar la legislatura. El Ejecutivo tiene un plan B, tal como ya adelantó este diario, que pasaría por extraer sus políticas más atrayentes –la subida del Salario Mínimo, el subsidio para mayores de 52 años o las mejoras en dependencia, entre otras– para tramitarlas a través de decretos ley, desligándolas de los Presupuestos. En esta maniobra sí contarían con el apoyo de los independentistas y para algunas incluso ya hay fecha como la subida del salario mínimo el 1 de enero. Esto le permitiría al Ejecutivo mantener una entente con el soberanismo, aunque se prorroguen las cuentas de Rajoy para poder legislar en los aspectos del Estado del Bienestar que necesitan como cartel electoral para concurrir a las elecciones. Una de esas medidas estrella es también la exhumación de Franco. Tal como avanzó ayer LA RAZÓN, el Gobierno asume que no podrá llevarla a cabo antes de que acabe el año como se había comprometido, por la dilación que supone la aprobación de enmiendas que requiere la Ley de Memoria Histórica para que el dictador no sea inhumado en La Almudena.

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