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Cospedal recibe «premio» en el Congreso y aviva su futuro político

Casado integra a Méndez de Vigo y Maíllo, y mantiene a Arenas en la dirección del Senado.

  • Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría en el hemicíclo del Congreso de los Diputados. EFE/Juan Carlos Hidalgo
    Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría en el hemicíclo del Congreso de los Diputados. EFE/Juan Carlos Hidalgo
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

28 de julio de 2018. 03:14h

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C. Morodo.  Madrid. 27/7/2018

Pablo Casado sigue haciendo guiños a la unidad. Ayer por la tarde reunió a diputados y senadores en Génova, un encuentro al que asistió la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, como diputada rasa del Grupo Popular. El nuevo presidente del PP continúa insistiendo en que está convencido de que ella acabará aceptando el puesto en el Comité Ejecutivo que le ha ofrecido, y que mantiene vacante, pero Sáenz de Santamaría, al menos hasta ayer por la mañana, no confirmó las palabras de Casado. Ayer se ausentó en seguida de la reunión parlamentaria.

Heridas abiertas aún quedan, pero el «sorayismo» no tiene la fuerza de corriente interna y, de hecho, ayer algunos de los colaboradores de la ex vicepresidenta cerraron filas con el nuevo equipo, como el ex secretario de Estado de Relaciones con las Cortes José Luis Ayllón o el dirigente vasco Iñaki Oyarzábal.

Las direcciones parlamentarias en el Congreso y en el Senado han saltado por los aires en la renovación impulsada con Casado y para dejar paso a Dolors Montserrat en la Cámara Baja y a Ignacio Cosidó en la Cámara Alta. Pero el nuevo «número uno» también ha decidido introducir savia nueva en las estructuras de sus grupos parlamentarios con jóvenes diputados y senadores de su círculo de confianza. Mezcla de renovación e integración.

Así, a la dirección del Grupo Popular en el Congreso se incorpora la valenciana Belén Hoyo y el canario Guillermo Mariscal. Y también se recupera a Fernando Martínez Maíllo, hasta ahora coordinador general del partido. En el Senado, la secretaría general del grupo, cargo que ocupaba Javier Arenas, pasa al gaditano José Ortiz. Arenas se queda como portavoz adjunto.

La ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal consigue otro «premio» después de haber colocado a la mayoría de sus «notables» en respuesta al apoyo que ofreció a la candidatura que se impuso en el Congreso popular. Recibe la presidencia de la Comisión de Asuntos Exteriores, sustituyendo así a la diputada gallega Pilar Rojo. El mismo cargo, pero en la Comisión de Educación, lo ocupará el ex portavoz del Ejecutivo y ex ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, quien sustituirá a la ex alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. Méndez de Vigo apoyó a la ex vicepresidenta. Y otro de sus fieles, Cristóbal Montoro, se queda con la Presidencia de la Comisión de Economía y Empresa. En esta estrategia para coser el partido el nuevo jefe de la oposición participa hoy en un acto del PP andaluz. Su dirección, con Juan Manuel Moreno al frente, apoyó a Sáenz de Santamaría. Pero al líder saliente y al presidente regional les conviene hacer frente común ante la proximidad de las elecciones andaluzas, que podrían adelantarse a otoño.

Por otra parte, Madrid ha sido pieza capital para el triunfo de Casado, pero en esta organización regional tienen un agujero negro, heredado de la crisis de Cristina Cifuentes, que demanda medidas como la designación cuanto antes de las candidaturas autonómicas y municipales. En el PP regional empieza a moverse una corriente que exige que se convoque ya el congreso extraordinario que elija a una nueva dirección madrileña. La caída de Cifuentes se saldó con un golpe de mano de Génova y con la imposición de una estructura que preside Pío García Escudero. El presidente del Senado fue otro de los «notables» que respaldaron a Casado.

Génova intenta ganar tiempo y aguantar con este organigrama hasta las elecciones de la próxima primavera, pese a las presiones internas.

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