Política

Elecciones andaluzas

«Supermarzo»: doble vuelta en Andalucía y generales

Los socialistas descartan la salida de Díaz como moneda de cambio en la negociación con Podemos o Ciudadanos y ya contemplan una segunda vuelta en marzo y la posibilidad de que coincidieran con un adelanto electoral de Sánchez.

El incierto resultado que puede arrojar el domingo el paso por las urnas podría llevar a una nueva cita electoral andaluza que coincidiría con el adelanto de las generales de Sánchez
El incierto resultado que puede arrojar el domingo el paso por las urnas podría llevar a una nueva cita electoral andaluza que coincidiría con el adelanto de las generales de Sánchezlarazon

Los socialistas descartan la salida de Díaz como moneda de cambio en la negociación con Podemos o Ciudadanos y ya contemplan una segunda vuelta en marzo y la posibilidad de que coincidieran con un adelanto electoral de Sánchez.

Todavía no se ha acabado la campaña con sus trucos discursivos que desembocará en las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre y ya ha asomado un fantasma: el de la repetición de los comicios autonómicos. Todas las encuestas apuntan al PSOE-A de Susana Díaz como el vencedor, pese al desgaste acumulado de más de tres décadas en el poder, mientras no dejan atisbar el despegue claro de ninguno de sus rivales. Con todo, si Díaz gana, pero no tiene en quien apoyarse, podría perder.

Fuentes consultadas por LA RAZÓN creen que la campaña «de perfil bajo» con la que la presidenta de la Junta y aspirante a la reelección socialista intenta inocular la idea de que las urnas no perturbarán el impertérrito «statuto quo» de la comunidad sin embestir a los adversarios «está funcionando» en el sentido de que «no está removiendo el rechazo que genera su figura», más elevado, apuntan, que el de «la marca PSOE». Con la política devaluada y un escenario regional en el que no se transpira ilusión, Díaz repite estos días de manera machacona una petición a la oposición: que no la «bloqueen» si pierden.

Los resultados que ha puesto sobre la mesa la demoscopia dejan varios escenarios posibles: que Díaz mire a la izquierda para pactar con Adelante Andalucía, la confluencia formada por Podemos, IULV-CA, y formaciones menores derivadas del Partido Andalucista (PA); que logre reeditar su alianza con Ciudadanos (Cs); o que éstos y el PP consigan los 55 diputados que suponen la mayoría absoluta en un Parlamento autonómico conformado por 109 escaños y expulsen a los socialistas del palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta. Ninguna de esas opciones es fácil. La candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha reiterado que «ni muerta» gobernará con Díaz, aunque también ha aseverado que la respaldaría para taponar a las derechas. En cualquier caso, esas negociaciones no se prevén un paseo, si se tiene en cuenta que durante la legislatura los puentes de comunicación entre PSOE y Podemos han sido nulos y que IU asistió a como la socialista daba por zanjado en 2015 el Ejecutivo de coalición que compartieron cuando le interesó. Por lo que respecta a los aliados de esta legislatura, Cs, su cabeza de cartel en la región, Juan Marín, se ha comprometido a que los votos que vayan a parar a su formación no servirán para «que la señora Susana Díaz sea presidenta y el PSOE gobierne Andalucía el 2 de diciembre». Si bien es cierto que el líder nacional del partido, Albert Rivera, ha deslizado en las últimas horas en un acto en Málaga que peor que «cuarenta años» de socialismo, eran «cuatro de Podemos», lo que algunos han interpretado como que ha dejado la puerta abierta a reeditar el acuerdo con la presidenta andaluza. Con todo, fuentes de los naranjas negaron ayer esa alternativa a este periódico. Hacia ellos miran los populares. Se agarran con fiereza a la posibilidad de que juntos sumen para intentar arrebatar el sillón a la máxima dirigente del Gobierno autonómico. De hecho, el propio Marín ha mantenido que los andaluces «no perdonarían» a ambos partidos que «no hubiera cambio» si les dan los números para materializarlo.

Los movimientos que sucedan al veredicto de las urnas el 2-D tendrán en el horizonte un mes: mayo de 2019, cuando los partidos se disputarán otras trece autonomías, los comicios municipales y los europeos. «Eso lo condicionará todo», admiten desde distintas fuerzas políticas. Hay quien parte de esa realidad para anotar la opción de que «pueda haber quien esté dispuesto a hablar con los socialistas pero ponga como condición que Díaz de un paso atrás y deje paso a otra persona con la que sea más cómodo entenderse o menos traumático desdecirse». Vía que fuentes socialistas descartan «por completo», sobre todo si se tiene cuenta que «las listas electorales ligadas al 2 de diciembre se han elaborado con los fieles y están muy pensadas por lo que pudiera venir», hacen notar. «No hay ni un crítico, nadie procedente de lo que se denominó “sanchismo” –los afines al actual presidente del Gobierno central y líder del PSOE , Pedro Sánchez, en las primarias internas en las que se enfrentó a Díaz y que ésta acabó perdiendo incontestablemente –, con lo que quién se va a mostrar a favor de eso», se preguntan. Es más, fuentes de ese sector próximo a Sánchez ponen el foco en otro marco. Señalan que al final «podemos encontrarnos» con que se ha dibujado un círculo para llegar a un punto de partida que trasladaron a este periódico hace meses. No descartan ya que «se repitan las elecciones» y que éstas «vuelvan a celebrarse en torno a mediados de marzo del año que viene», si no se puede garantizar la estabilidad institucional. Dicho de otro modo, que haya una segunda vuelta del 2-D. De llegar a ese punto, se abriría de nuevo una oportunidad que bajaron y que a fuentes del entorno del presidente no le parecía descabellada, aunque sí a Díaz: la de hacer coincidir las andaluzas con las generales. Tal vez los socialistas andaluces se muestren más receptivos a esa convergencia, una vez que se ha demostrado que es imposible que las elecciones andaluzas no se «contaminen» de la convulsa actualidad nacional, como pretendía evitar la presidenta, y que cada vez parezca menos probable que Sánchez pueda sacar adelante los Presupuestos estatales para el siguiente ejercicio, hasta ahora su gran baza para no llamar a los españoles a las urnas.

Con todo, aún quedan unos días por delante de campaña y hay politólogos que señalan que los mensajes que se lancen en la recta final pueden ser decisivos para marcar el sufragio que elijan los indecisos. Según el CIS, son casi un tercio en estas elecciones. De ellos puede depender que haya o no segunda vuelta.