PSOE

Díaz apela ante los suyos «al voto de la unidad y de la moral de victoria»

Advierte a Iglesias de que si alcanza la Secretaría General tendrá que “respetar” al PSOE

La presidenta andaluza y candidata a las primarias socialistas, Susana Díaz, y Alfonso Guerra, durante el acto de campaña
La presidenta andaluza y candidata a las primarias socialistas, Susana Díaz, y Alfonso Guerra, durante el acto de campañalarazon

La candidata a la Secretaría General del PSOE y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha garantizado este viernes que si gana las primarias, la unidad llegará a su partido

El duelo al sol cayente entre los candidatos a liderar el PSOE Susana Díaz y Pedro Sánchez era en muelles de Sevilla. Pero sólo uno de ellos, el elegido por la primera, el de las Delicias, no forma parte de la intrahistoria de Podemos por momentos como el mitin inaugural de la formación morada en las últimas elecciones autonómicas, las que los catapultó al Parlamento andaluz. Había que macar diferencias con el rival y todo importa, incluidas las formas.

Díaz buscó el calor de su feudo para celebrar el “precierre” de campaña, tras un intenso periplo nacional a la búsqueda de avales y de una imagen de mujer-secretaria general. Un acto con el que marcar el músculo orgánico de la federación que lidera y que será clave en la elección de mañana. La hora fijada para el arranque eran las 19:30 horas, pero los leales, banderas en mano, comenzaron antes a rellenar el espacio comprendido entre el puente de los Remedios y el Puente de las Delicias de la capital hispalense, a orillas del Guadalquivir. Ante ellos, más de 5.000 según la organización, Díaz soltó un discurso a modo de credo-mitinero y con un mensaje esencial: su candidatura será la ganadora gracias “al voto de la unidad y de la moral de victoria”.

“Vamos a levantar el PSOE para volver a levantar este país”, arrancó entre aplausos, para explicar luego a los suyos que quiere ser la secretaria general de “un PSOE 100% PSOE”, el que tiene “138 años de historia” y que no intenta parecerse a nadie, en alusión a Podemos. La formación que lidera Pablo Iglesias ocupó espacio de su discurso. La acusó de “llevar semanas intentando intimidar” a su partido y le dejó claro que si ella es la secretaria general de los socialistas, los va a “respetar”. “Sé que lo que le falta es querer votar aquí y hacerlo para que yo no sea secretaria general, pero, que se vaya preparando”, llegó a advertir. Tampoco faltaron las alusiones al presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, ocupado “en los líos” de su partido.

Llamó a los suyos a dejar de mirarse el ombligo porque España “necesita” al PSOE para, entre otras cuestiones, defender la sanidad pública, la educación, la ley de dependencia y combatir la desigualdad, incluida la que provoca la violencia de género. De hecho, anunció que si gana, el lunes exigirá a Rajoy el pacto para combatirla y “proteger a las mujeres”. Ser socialista es “poner a las personas”, la de toda Europa, “por encima de los territorios”, condensó. Y les hizo una promesa: trabajará “por la unidad, el respeto y la convivencia” para "reforzar la fraternidad"en un partido herido.

Estuvo acompañada por el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, un referente indiscutible del PSOE sevillano, por varios miembros de su Ejecutivo y por dirigentes del PSOE andaluz. Antes se enviaban suspiros en las rosas, ahora se ha dado voz, en forma de voto, a los 187.949 militantes que podrán ejercerlo el domingo. El trabajo grueso ya está hecho y la suerte casi echada.