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Torra llama a «sublevarse» en 2019

El presidente de la Generalitat asegura que el año que viene será el de la libertad l Anuncia que activará las leyes suspendidas por el Tribunal Constitucional y pide oficialmente una mediación internacional

  • El presidente catalán, Quim Torra, pronuncia el tradicional mensaje institucional de Fin de Año/Foto: Efe
    El presidente catalán, Quim Torra, pronuncia el tradicional mensaje institucional de Fin de Año/Foto: Efe
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

31 de diciembre de 2018. 04:50h

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Javier Gallego.  Barcelona. 30/12/2018

Tras superar un mes marcado por diversas salidas de tono, Quim Torra cerró ayer 2018 con el tradicional discurso institucional de Fin de Año, donde exhibió un perfil ligeramente más contenido en las formas aunque insistió en llamar a los catalanes a «sublevarse». En el horizonte más inmediato del independentismo se sitúa el juicio a los dirigentes del «procés», algo que copó parte del mensaje del president, aunque en paralelo también se pondrá a prueba el recorrido que tiene el nuevo intento de abrir vías de diálogo al que se comprometieron el Govern y el Gobierno en la «minicumbre» del pasado 20 de diciembre. En este sentido, Torra reiteró la mano tendida a Pedro Sánchez para la negociación, aunque persistió en la «mediación internacional», uno de los 21 puntos que incluyó en el documento que le entregó y sobre el que ha insistido en múltiples ocasiones desde que asumiera la presidencia. «Hace falta que el Estado tenga la voluntad de encarar un diálogo creíble, sincero y valiente para una solución democrática y política», afirmó en su discurso pronunciado desde el salón Mare de Déu de Montserrat del Palau de la Generalitat.

Lo cierto es que tanto el inicio del juicio como la segunda vuelta de la «minicumbre» están previstos para enero. Según pactaron en el último encuentro, durante las primeras semanas del 2019 se celebrara un nuevo encuentro que cuente con la presencia de Sánchez y Torra y ministros y consellers del mismo ramo, como el celebrado en el Palau de Pedralbes, con el objetivo de activar un diálogo fructífero. Si bien, el proceso judicial contra los dirigentes independentistas podría hacer descarrilar cualquier acercamiento entre ambas administraciones, algo que tiene un precedente inmediato, cuando el presidente del Gobierno y el president tenían fijado para octubre una reunión en el Palau de la Generalitat, pero finalmente se acabó retrasando ante el clima de presión de la calle durante el mes en que se conmemoraban las principales efemérides del «procés» –el referéndum ilegal del 1 de octubre y la Declaración Unilateral de Independencia–, de ingrato recuerdo para Torra, que fue objeto de diversos episodios de abucheos tras animar a los CDR a «apretar».

En esta línea, el president, lejos de recificar, alentó a las bases independentistas para que el año sirva «para realizar el mandato democrático de libertad, para rebelarse ante la injusticia y hacer caer los muros de opresión». Es decir, autodeterminación y libertad para los presos. «Es así porque es lo que pide la mayoría de la sociedad catalana», afirmó, aludiendo a un supuesto consenso que, sostiene, en base a encuestas, concitaría al 80 por ciento de los catalanes en torno al derecho a decidir, la exención de los delitos para los líderes separatistas procesados y la abolición de la Monarquía. Asimismo, apeló a las diferentes fuerzas independentistas, más divididas que nunca, a «dejar atrás las desconfianzas» y también se dirigió, veladamente, a PSC y «comunes» para unir fuerzas en el rechazo a la extrema derecha.

También durante las próximas semanas, el Govern afrontará uno de sus principales retos legislativos como es la aprobación de los presupuestos de la Generalitat para 2019. En este sentido, repartió guiños a «comunes» y la CUP, principales potenciales respaldos para dar luz verde a las cuentas. Así, anunció que en el primer Consell Executiu de 2019 se pondrá en marcha la tramitación legislativa para revalidar las leyes sociales suspendidas por el Tribunal Constitucional, un aspecto al que la Moncloa siempre se ha mostrado predispuesta a colaborar. «Propongámonos construir un país mejor, que no excluya a ninguno, que haga del derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, al trabajo, a la igualdad de oportunidades, a la sostenibilidad y al medio ambiente, la razón de ser de cada decisión política», zanjó, poniendo así acento social a su discurso de Fin de Año.

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