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Torra: «Si hay condena del Supremo, abriré las cárceles»

El president no aceptará en su discurso de mañana una sentencia dura contra los líderes del «procés».

  • Celebración en Tarrasa del 50 cumpleaños del ex consejero encarcelado Josep Rull
    Celebración en Tarrasa del 50 cumpleaños del ex consejero encarcelado Josep Rull
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

03 de septiembre de 2018. 14:48h

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Toni Bolaño.  Barcelona. 3/9/2018

«En una mano llevamos la bandera del diálogo, pero en la otra la de la desobediencia». Esta frase de Joan Tardà, presidente del Grupo Parlamentario de ERC en el Congreso de los Diputados, es la que mejor resume la filosofía del independentismo en el inicio del curso político al que se llega con la tensión suscitada alrededor de los lazos amarillos. El presidente Joaquim Torra pondrá letra a esta música en el discurso que tiene previsto realizar mañana en el Teatro Nacional de Cataluña.

¿Hasta dónde llegará la desobediencia del independentismo? ¿Cuáles serán sus pasos a partir de ahora, más allá de la algarada callejera? ¿Se atreverá Torra a volver a transitar por el camino de la unilateralidad? ¿Volverá a pedir el diálogo en base a un referéndum de independencia que el Estado no acepta?

Torra lleva días preparando su intervención que ha consultado con los presos y que ha supeditado al visto bueno de Carles Puigdemont. Poco se sabe de su contenido más allá de las filtraciones, más o menos interesadas a los medios de comunicación. Según fuentes consultadas por LA RAZÓN, «las filtraciones forman parte de una versión adulterada por los más hiperventilados». Lo conocido hasta ahora es que Torra se negará a aceptar una sentencia condenatoria de los encausados; lanzará un duro mensaje al presidente Pedro Sánchez en el que le pondrá en la tesitura de elegir entre «referéndum o República» en su nueva versión de «libertad o libertad»; duras críticas al Rey; y llamará a una gran movilización a través de la creación de «asambleas republicanas» en el territorio para generar una tormenta política que «lleve a Cataluña a la ruptura y la independencia».

«Esto no tiene nada que ver con la versión que se ha facilitado al partido», afirman en el PDeCAT. Según diferentes fuentes consultadas de este partido «el discurso era más contemporizador. Evidentemente que se hablaba de hacer República, pero con constantes llamadas al diálogo en incluso se abría una página de generosidad en el Parlament», con el objetivo de negociar, por ejemplo, los presupuestos. Esta versión es suscrita desde ERC. «En el Consell Executiu del martes, el presidente Torra compartió las líneas maestras, sin muchas concreciones, pero sin llegar a estos extremos. La filtración no cuadra con lo que se nos trasladó en el Gobierno ni lo hablado con el vicepresidente Pere Aragonés», afirman desde las filas republicanas. O sea, tampoco con la versión que el propio Torra trasladó a los presos preventivos de Lladoners. Desde ERC recuerdan que «el acto de mañana es una conferencia del presidente de la Generalitat, no es un acto de partido, y su discurso debe ser consensuado».

¿Qué ha sucedido para este cambio de ritmo de Torra? En el mundo independentista se plantean dos opciones «o Puigdemont le ha obligado a subir el listón, o Elsa Artadi, la portavoz del Govern, ha lanzado una versión adulterada para después arrogarse la paternidad de rebajar el planteamiento de Torra». Este último punto, que corroboran desde PDeCAT y ERC, se sugiere como un «remake» de lo sucedido hace unos meses en Tarragona, cuando Torra anunció que no acudiría a la inauguración de los Juegos del Mediterráneo para luego acudir ante las críticas recibidas. «Artadi quiere dar la sensación de que es ella quién corta el bacalao», apostillan.

«Dimitiré y elecciones»

Lo único que parece claro es la voluntad de Torra de afirmar «que no aceptará una sentencia condenatoria» del Tribunal Supremo cuando se juzguen los hechos de hace un año. ERC también respalda esta opción y, de hecho, Joan Tardà, reclamó la pasada semana de nuevo un cambio de actitud de la Fiscalía General del Estado sobre el delito de rebelión. Un cambio que para el dirigente republicano podría ser no asumido por los fiscales del caso. Es decir, ERC se conforma con un gesto que puede propiciar el gobierno.

En el «club de Puigdemont y Torra», esta opción no tiene cabida. Torra ha manifestado en multitud de reuniones que «si hay una sentencia condenatoria dimitiré o abriré la cárcel». Esta afirmación, corroborada en varias fuentes incluso de partidos no independentistas, tiene un añadido «dimitiré y convocaré elecciones», aunque en el mundo independentista dudan de su efectividad porque «es el presidente, pero el que dirá si se convocan o no es Puigdemont».

La complejidad de la situación y las tensiones entre las diferentes facciones del independentismo han obligado a Torra a realizar esta mañana una entrevista en TV-3, algo fuera de toda lógica para expertos en comunicación «porque la entrevista siempre se debería realizar después de la conferencia, no antes. Qué dirá en la conferencia que no diga en la entrevista», se preguntan. De momento, el contenido del discurso es una incógnita y, a estas alturas, todavía no ha sido consensuado.

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