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Trapero instó a Puigdemont a desconvocar el 1-O cinco días antes

Un ex mando de los Mossos asegura que hacían falta "entre 30.000 y 40.000 efectivos" para impedir el referéndum

  • El ex mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero
    El ex mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero /

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Tiempo de lectura 4 min.

11 de marzo de 2019. 18:30h

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Ricardo Coarasa Madrid. 11/3/2019

El entonces mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero pidió a Carles Puigdemont el 26 de septiembre de 2017 que desconvocara el referéndum ilegal convocado para cinco días después. Así lo ha corroborado hoy implícitamente el ex responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de los Mossos Emili Quevedo. El mando policial no asistió a esa reunión, pero en su declaración como testigo en el juicio del "procés" ha mantenido que en la misma se trasladó al president la "preocupación" de la cúpula de la Policía autonómica por la "situación de tensión" y su "obligación" de cumplir el mandato judicial de impedir su celebración. "¿Se le pidió que desconvocara el referéndum?", le ha preguntado el fiscal Javier Zaragoza. "No sé si en términos exactos, pero a buen entendedor sobran palabras...", ha respondido Quevedo.

Tras esa cita con Puigdemont, ha recordado, Trapero le comentó resignado: "La cosa no ha ido bien". Y le pidió que para acreditar ante el Govern la "unidad de acción de los Mossos" asistiera, junto con el jefe de la Comisaría General de Información Manuel Castellví, a una nueva reunión en el Palau de la Generalitat, a la que además de Puigdemont asistieron el vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y el conseller de Interior Joaquim Forn.

El ex mando de los Mossos fue quien pidió ese nuevo encuentro, algo que Quevedo, ha admitido, no tenía precedentes porque el mayor del cuerpo con quien se reúne habitualmente es con el consejero de Interior, y no con el president. El 28-S La cúpula de mando trasladó de nuevo a Puigdemont su preocupación por "el clima de tensión y seguridad del país" y su "absoluta disconformidad" con las declaraciones de algunos miembros del Govern, entre ellos Forn, que hacían prevalecer la necesidad de celebrar el referéndum frente a la orden judicial de impedirlo. "Ellos obviamente conocían que una cosa y otra eran incompatibles".

Forn se mantuvo en silencio -ha recordado- mientras que Junqueras mostró su convencimiento de que finalmente no se producirían incidentes porque la gente se comportaría de manera pacífica y permitiría a los agentes hacer su trabajo. Puigdemont fue más explícito, ha añadido, y cerró la reunión reiterando que "tenían un mandato avalado por los resultados electorales y lo iban a cumplir". "Dijo que aunque entendía nuestras razones, iban a llevar adelante sus planes".

Y eso que, según ha recordado, el jefe de Inteligencia de los Mossos puso sobre la mesa que el 1-O habría "una alta movilización de personas y podría haber algún problema de seguridad" y "enfrentamientos entres favorables y contrarios al referéndum". "¿Y con las Fuerzas de Seguridad?", le ha preguntado entonces el fiscal. "Sí, ése era un posible escenario".

Quevedo ha asegurado además que un informe técnico de los Mossos concluyó que harían falta "entre 30.000 y 40.000 efectivos" para cumplir la orden de la Fiscalía de cerrar los colegios y establecer un perímetro de seguridad en cada centro. "Fue un informe de urgencia", ha dicho, "pero se hizo en base a los centros de votación que estaban previstos". El ex responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de los Mossos ha reconocido que los Mossos no cerraron ningún colegio antes del 1-O, pese al mandato judicial, por la "ingente actividad previa" que llevaron a cabo advirtiendo, por dos veces, a más de 2.000 responsables de esos centros. No obstante, ha reconocido, "desafortunadamente el cumplimiento absoluto y completo no se pudo llevar a cabo en su integridad".

Y respecto a que no se destinara al dispositivo para impedir el 1-O las unidades de antidisturbios de la Brimo ha dicho que estaban "ocupadas" en otras concentraciones que preveían "problemáticas": una protesta anarquista, una manifestación contra el referéndum, una concentración de Falange y otra convocada por la ANC por la tarde frente al Palau de la Generalitat y el partido Barcelona-Las Palmas. Además, ha insistido, era necesario "mantener reservas" ante otros posibles incidentes "por si había que actuar".
El que fuera responsable del centro de coordinación de los Mossos durante la recta final del "procés" ha abordado también los altercados durante los registros de la Conselleria de Economía el 20-S, cuando según ha recordado hubo "requerimientos" de apoyo de la Guardia Civil a los Mossos, que enviaron unidades de orden público "para tener la seguridad de que la comitiva judicial saliera sin mayores problemas". "Hubo mucha confusión", ha resaltado, en relación al modo como la letrada de la Administración de Justicia quería abandonar el edificio, "ella sola o con toda la comitiva judicial". Puesto en contacto con ella un mando de los Mossos, ha añadido, se decidió su salida por la azotea.

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