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Un acusado por kale borroka, al tribunal: «Lancé una piedra por inercia»

Cuatro jóvenes juzgados por terrorismo por una protesta en Pamplona en la que resultaron heridos tres agentes niegan que agredieran a la Policía

  • Incidentes violentos. Pamplona. 11 de marzo de 2017
    La Audiencia Nacional juzga por terrorismo a cuatro presuntos autores de los incidentes violentos registrados en el casco antiguo de Pamplona el 11 de marzo de 2017 / Efe

Tiempo de lectura 2 min.

21 de mayo de 2018. 12:49h

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Ricardo Coarasa 21/5/2018

Los cuatro jóvenes acusados de desórdenes públicos terroristas por los incidentes violentos que se produjeron en Pamplona el 11 de marzo del pasado año en el marco de una manifestación no autorizada convocada por la izquierda abertzale -en la que resultaron heridos tres agentes- han negado hoy que participaran en los hechos lanzando botellas, piedras y artefactos explosivos contra la Policía y arrastrando contenedores ardiendo.

En el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por desórdenes públicos terroristas, los procesados -que se desplazaron desde las localidades guipuzcoanas de Rentería y Beasáin a la capital navarra para participar en la protesta- han negado igualmente que en la misma se corearan vivas a ETA, como sostiene el fiscal José Perals, que pide para ellos una condena de siete años de prisión.

Uno de los acusados, Julen P. G., a quien el fiscal ha mostrado varias imágenes de los altercados piedra en mano con ademán de lanzarla a los agentes, se ha reconocido en el vídeo y aunque ha admitido que actuó “por inercia” ante la “incertidumbre” del momento, ha insistido en negar que la arrojara contra la Policía.

“Cuando empezaron los disturbios, lo único que hice fue dejar la pancarta para intentar alejarme de ahí”, ha asegurado al tribunal otro de los procesados, Asier P. B. “Yo no participé en los incidentes”, ha recalcado. Rubén I. B., por su parte, también se ha desmarcado de los episodios violentos y ha dicho que cuando estos comenzaron “la gente empezó a correr y decidí buscar un bar cercano para refugiarme”. En la misma línea que sus compañeros, Endika E. M. ha declarado que acudió a la protesta “para denunciar la represión contra los jóvenes” y solidarizarse con varios miembros de la peña osasunista radical Indar Gorri detenidos en enero de 2016. “La gente empieza a correr, se escuchar cargas y yo intento huir”, ha mantenido.

Sin embargo, según la Fiscalía los cuatro acusados participaron “activamente” en los “violentos incidentes de orden público” que se produjeron ese día, unos ataques “perfectamente organizado y planificados contra las Fuerzas de Seguridad” que causaron heridas a tres agentes y a un hombre que se refugió en un bar y fue alcanzado por un artefacto explosivo.

El fiscal Perals mantiene en su escrito de acusación -en el que pide para cada uno de ellos siete años de prisión por un delito de desórdenes públicos terroristas- que actuaron “con las tareas perfectamente distribuidas”, usando guantes y capuchas para ocultar su rostro, “con el propósito de alterar de forma grave la paz y tranquilidad ciudadana”.

Para el Ministerio Público, los jóvenes actuaron en el ámbito de la campaña de violencia (kale borroka) impulsada por el entorno de la izquierda radical abertzale través de la iniciativa “Errepresioari Autodefentsa”.

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