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Un imán argelino dinamizó a la célula del 11-M en la mezquita de la M-30 de Madrid

El ”clérigo” actuaba como enlace entre la célula de Madrid y Al Qaeda Central (AQC) a través del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), la filial de la banda yihadista en el país magrebí.

  • La Mezquita de la M-30, construida en 1992, es la mayor de estas características que hay en España / Foto: Jesús G. Feria
    La Mezquita de la M-30, construida en 1992, es la mayor de estas características que hay en España / Foto: Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 8 min.

11 de marzo de 2019. 04:46h

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J.M.Zuloaga 11/3/2019

Un imán que iba y venía de Argelia se reunía regularmente, en los meses anteriores a los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, con los integrantes de la célula que perpetró las acciones criminales. Así lo reveló en su día a dos periodistas de LA RAZÓN uno de los altos representantes de la comunidad musulmana en España. Los encuentros tenían lugar en uno de los salones de la mezquita sita junto a la M-30 de la capital de España.

Al citado representante, una persona ajena al yihadismo, no le extrañaron las reuniones, hasta el punto de que, según comentó, desconocía el nombre del imán. Cuando se produjeron los atentados fue cuando cayó en la cuenta, pero unos se habían suicidado o huido; y al otro no le había vuelto a ver desde entonces.

Que ocurran cosas como ésta no es inhabitual y ha sucedido con «comandos» de ETA que, tras ser desarticulados, los vecinos de la casa en la que se escondían recordaron de una serie de detalles, que ahora les parecían relevantes, y a los que en su momento no dieron importancia.

Uno de los dos informadores de este periódico hizo llegar el dato a un mando de la lucha antiterrorista por si se podía encontrar, de identificarse al imán, alguna pista sobre los autores intelectuales de la matanza que (sobre esto no hay ninguna duda) pertenecían a Al Qaeda o actuaban bajo su influencia. Se trataba de una investigación casi imposible si no se sabía el nombre del citado «clérigo».

Lo cierto es que, pasados 15 años de la masacre, el inductor o inductores de los atentados (sobre este extremo los expertos no se ponen de acuerdo y hay algunos que sostienen que los terroristas actuaron por propia iniciativa, siguiendo la «dinámica yihadista») no se conocen.

En 2004, era el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) el que actuaba en Argelia y el que, a partir de enero de 2007, tuvo una escisión y nació Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI). Uno de los cabecillas de la nueva banda era Hassan Hatab, que por su «cargo» en el GSPC, podría tener datos sobre el 11-M y el misterioso imán.

Hatab es un peligroso terrorista que se encuentra preso y sobre el que pesan varias condenas, entre ellas a la pena capital. LA RAZÓN se puso en su momento en contacto, en varias ocasiones, con la embajada de Argelia en España para solicitar una reunión, en los términos que se establecieran, con Hatab. No hubo respuesta por parte de las autoridades argelinas.

Sin identificar

Pese al tiempo pasado y al no haberse producido detenciones para realizar el correspondiente contraste, hay todavía ocho presuntos implicados en el 11M, cuyos perfiles genéticos fueron detectados en muestras de ADN halladas en los distintos escenarios relacionados con los atentados, que no han podido ser identificados. ¿Uno de ellos es el del imán argelino?. No se sabe.

Se trata de perfiles genéticos que en algunos casos se repiten lugares distintos, lo que avalaría la participación de esos individuos en las acciones criminales, en su preparación o como inductores. Según las investigaciones realizadas, que fueron recogidas en autos judiciales, uno de los perfiles fue hallado en el piso de Leganés, en el que se suicidaron siete de los autores materiales de los atentados. Al estar en utensilios de uso personal, hace sospechar su relación directa con los otros miembros de la célula. Otro de los perfiles, apareció en tres lugares relevantes: la finca de Chinchón en la que fueron preparadas las bombas colocadas en los trenes; el citado piso de Leganés; y el coche Skoda Fabia que fue encontrado en Alcalá de Henares el 13 de junio de 2004. En este caso, el ADN fue extraído en diversos efectos, (algunos de ellos también de uso personal), sin mezcla con otros perfiles, con control de acceso a dichos lugares, especialmente el piso de Leganés.

Lo que sí parece acreditado es que la célula autora de las matanzas podía estar integrada hasta por 20 individuos.

EL GSPC era la filial de Al Qaeda en Argelia, como después lo ha sido AQMI. Por si había alguna duda de que la banda yihadista estaba detrás de los atentados, el 15 de marzo de 2004, cuatro días después de la matanza, la cadena de televisión árabe Al Arabiya, con sede en Dubai, retransmitió una grabación sonora de Osama Bin Laden en la que el terrorista justificó el ataque y aseguró que «el 11-M es el castigo a España por sus acciones en Irak, Afganistán y Palestina». «Lo que ocurrió el 11 de septiembre y el 11 de marzo es la manera de devolveros vuestra mercancía. Tenéis que saber que la seguridad es necesaria para todos». El mensaje del cabecilla yihadista, abatido por una unidad de élite USA en Pakistán, era similar al vídeo que los autores materiales del 11-M grabaron vestidos de blanco y cargados de explosivos. Y ya se sabe que en terrorismo no hay casualidades.

El papel del imán que venía Argelia habría sido el de dinamizar la célula y transmitir a sus integrantes el sentido «religioso» de los crímenes que iban a cometer. Este individuo sería el enlace entre los terroristas y Al Qaeda Central. Pero hay más.

Cuando los Navy Seal abatieron a Bin Laden el 2 de mayo de 2011 en Abottabbad (Pakistán), encontraron una carta del terrorista en la que subrayaba que la «caída del Gobierno de Aznar» fue «una gran victoria para las víctimas de todo el mundo y para los que murieron en Madrid».

«En el pasado, la gran revolución francesa había noqueado a la dictadura de reyes y curas, hoy la Revolución española se ha convertido en un gran evento histórico y ha causado un potente terremoto al dirigir los primeros golpes más dolorosos y peligrosos a los peligrosos grupos de la muerte en Estados Unidos causando la caída del Gobierno de Aznar, que es una de sus eficaces herramientas. Esta es una gran victoria para todas las víctimas en todo el mundo y para aquellos que murieron en Madrid en particular», dice la carta, que permaneció secreta durante algún tiempo y que fue desclasificada por las autoridades norteamericanas.

«Por la gracias de Alá, los honorables muyahidines globales golpearon los trenes españoles con múltiples y mortales explosiones en hora punta, lo que condujo, por la gracia de Alá, a que los españoles comprendieran el mensaje», se lee en inglés en otro documento que estaba en poder de Bin Laden, titulado «Franquicia del Terror» y firmado por el «comandante de operaciones de Khorasan», filial de Al Qaeda en Afganistán, Abu Salih Al Somali.

Hassan Hatab, el hombre fuerte de Al Qaeda en Argelia

Hassan Hatab, nacido en enero de 1967, fue uno de los cabecillas y fundadores del GSPC. Militar profesional (paracaidista), dejó el ejército para unirse al Grupo Islámico Armado (GIA) en 1992. Abandonó esta organización para fundar el GSPC (en 2001, tras los atentados del 11-S, juraron fidelidad a Al Qaeda), que dirigió hasta que en 2003-2004 fue supuestamente relevado aunque hubo bastante confusión al respecto. Lo que sí parece avalado es que cuando el imán argelino se reunía con los miembros de la célula del 11-M, tenía conocimiento de lo que ocurría en la organización y pocas cosas escapaban a su control.

Con posterioridad, concedió varias entrevistas, en las que llegó a pedir a los yihadistas que abandonaran el terrorismo, hasta que en 2005 el GSPC anunció su expulsión. Este individuo se habría entregado a las autoridades argelinas en septiembre de 2007, acogiéndose a la Carta de Paz y Reconciliación (se habló de que había recibido el regalo de un Mercedes por este gesto). No quedó claro si cumple condena en la cárcel o está protegido en un «lugar seguro».

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