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Los acusados niegan haber agredido a los guardias civiles de Alsasua

Uno de los procesados, Jokin Unamuno, asegura que reconoció a los agentes porque días antes le pusieron multas de tráfico y discutió con ellos

  • Imagen del interior de la Audiencia Nacional donde están siendo juzgadas ocho personas por la agresión de Alsasua
    Imagen del interior de la Audiencia Nacional donde están siendo juzgadas ocho personas por la agresión de Alsasua
Madrid.

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16 de abril de 2018. 18:49h

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Francisco Velasco Madrid. 16/4/2018

Los ocho acusados de haber agredido a un teniente y a un sargento de la Guardia Civil y a sus parejas en Alsasua la noche del 15 de octubre de 2016 negaron ante el tribunal que les juzga de la Audiencia Nacional cualquier relación con los hechos. Todos ellos, siguieron una estrategia muy similar: no contestar a las preguntas ni del fiscal ni de las acusaciones particulares y de asegurar, la mayoría de ellos, que no sienten ningún tipo de "odio" ni "animadversión" hacia los guardias civiles, así como ningún otro miembro de las Fuerzas de Seguridad. Todos ellos coincidieron en que lo único que vieron esa noche en el bar Kotxa de Alsasua fueron momentos de tensión, pero en ningún caso agresión a los agentes. Algunos de ellos esgrimieron la embriaguez para justificar algunas de sus acciones. Además, algunos se presentaron como "víctimas", necesitando de asistencia psicológica o haber perdido el puesto de trabajo una vez salió a la luz su posible implicación en estos hechos. El fiscal solicita penas que oscilan entre los 12 y 62 años y medio de cárcel. El juicio se reanudará mañana con las declaraciones de los agentes y de sus parejas, quienes reconocieron a los acusados en las ruedas de identificación a las que fueron sometidos.

El primero en declarar fue Jokin Unanumo, quien aseguró que la noche en que sucedieron los hechos estuvo en el en el bar «Kotxa», en el que entró a las 5 de la madrugada para ver a unos amigos. «Es un bar al que no vamos habitualmente. Entré para buscar a algún amigo. Había ambiente y gente de fiesta. Vi a dos agentes de la Guardia civil porque me pusieron multas días atrás y con los que tuve una discusión. Eran multas de tráfico y por haber participado en una manifestación a "favor de los presos". Por ese motivo, por el hecho de haber sido sancionado, afirmó, estaba "enfadado" con los agentes, a los que les reprochó esas acciones: «Les dije que menuda jeta que tenían por poner multas y luego estar en los bares», asegura Unamuno, que añadió que no recordaba haberles insultado: "Creo que no les insulté".

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El acusado, que se ha negado a responder a las preguntas de la Fiscalía y las acusaciones particulares, ha asegurado que se acercó a ellos por el problema de las multas y con el que más discutió fue con el teniente. «Recuerdo que me llamó por mi nombre y empezamos a discutir, pero no recuerdo el motivo; pero no le insulté ni le dije expresiones malsonantes. Duró unos pocos minutos. Se formó un alboroto y empujones. No vi nada porque yo estaba discutiendo con el teniente y el alboroto ocurrió a mis espaldas». Unamuno ha explicado que el alboroto duró apenas unos minutos;, que salió gente a la calle, pero que él se quedó dentro.

«Los agentes salieron y sus parejas también. Yo no salí ni golpeé dentro ni fuera a nadie, sino que salí al rato. Después salí del bar y lo que vi fue al teniente tendido en el suelo ya una mujer como protegiéndole. Cuando salí no había nada. Se notaba una tensa calma, pero no había nadie pegando a nadie», ha señalado.

En ese momento, el acusado ha manifestado que cuando fue consciente de que había más jaleo del que pensaba se fue al bar enfrente del «Kotxa». «Me quedé en la puerta de ese bar, porque no tenía ningún motivo para esconderme ni para escapar», ha matizado.

En respuesta a su defensa, ha insistido en que no insultó a nadie. «Cuando llegó la ambulancia foral me acerqué otra vez al Kotxa, los agentes se acercaron a mí y me detuvieron. En ese momento la gente empezó a protestar, pero yo no me resistí a la detención. Me llevaron a un coche policial que estaba al lado del bar, me introdujeron en el vehículo y en un momento veo que la puerta está abierta y salgo. Estaba muy borracho y salí, pero yo no golpeé a nadie».

Unamuno ha insistido en que en ningún momento se acercó a ellos con la intención de provocar ninguna agresión, ni los alborotos ni empujones que se produjeron cuando discutía con el teniente. «Yo no quise provocar nada ni lo había previsto, aunque siento lo que ocurrió porque yo estaba muy borracho. Durante toda la tarde anterior estuve bebiendo, por lo que por la noche iba bastante bebido», ha concluido.

El acusado también ha negado tener amistad con los otros implicados salvo uno, con el que estuvo 10 años en el colegio. Tras responder a su defensa el fiscal pidió que se diese lectura a las dos declaraciones que prestó en fase de instrucción, para dar cuenta de las contradicciones. La primera, ante el juzgado número 3 de Pamplona, aseguró que al salir del bar vio a un chico y una chica encima de él y que no participó en ninguna agresión. También aseguró que había bebido bastante.

En la segunda declaración, ante el Juzgado de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, dijo que nunca había hablado con los agentes y no sabe por qué le identificaron. Que vio una pelea y que cuando llegó la Policía Foral estaba borracho: "LLevaba más de 12 horas de fiestas".

Ramírez de Alda: «Esa noche estuve de cena y en un partido de pelota»

El segundo en declarar fue Adur Ramínez de Alda, quien tampoco respondió a las preguntas del fiscal ni acusaciones y negó todos los hechos que se le imputan. Aseguró que no estaba en el bar Koxka. Al igual que el anterior se encuentra en prisión provisional por estos hechos. En su declaración aseguró que la noche en que sucedieron los hechos estuvo en una cena de despedida de un amigo que se iba de Erasmus y posteriormente al acabar el partido de pelota se marchó a casa, sobre las dos de la de la madrugada. «Mi casa estaba al lado del lugar donde era el partido. Estuve con Jokin (Unamuno) porque es de mi pandilla, pero con ninguno de los demás acusados», matizó.

Esa noche nadie me avisó que había agentes de la Guardia Civil en el bar Koxka. Cuando se detiene a Unamuno aparece una relación entre las 3.35 y 3.41 de la madrugada entre él y Jokin Unamuno, pero no hablaron nada de esos hechos.

En ningún momento, aseguró, trató de coordinar mediante llamadas telefónicas acción alguna contra los agentes de la Guardia Civil. De hecho, afirmó, se le puede ver, junto a Jokin Unamuno, en el partido de pelota vasca al que acudió, ya que el mismo fue retransmitido por televisión. Este partido tuvo lugar horas antes de los incidentes registrados en el citado bar y que acabó con la agresión del teniente y sargento de la Guardia Civil, quienes, en cambio, sí le identificaron. Sobre los motivos por los que fue identificado por los agredidos aseguró que "eso me gustaría saber a mi"

Arnanz: «No tengo animadversión a la Guardia Civil»

Posteriormente, declaró Oihan Arnanz, quien siguió el mismo criterio que los anteriores, sólo contestó a su defensa. Se encuentra en prisión provisional y, como los anteriores, también se desvinculó de los hechos acontecidos y de las agresiones a los agentes de la Guardia Civil y sus parejas.

Aseguró que estuvo en el bar "Kotxa" y que al acercarse a la barra vio a una persona que conocía, que era un guardia civil, y que estaba discutiendo con otras personas. En un momento dado, un chico se acercó a mí y me sacó de allí y que "no me metiese" en lo que estaba sucediendo. En todo caso, afirmó que "en ningún momento le amenacé con pegarle ni nada". "No he tenido nunca ningún tipo de problema con la guardia civil ni tengo animadversión a la guardia civil", afirmó.

En su declaración judicial aseguró, en cambio, que no estuvo en el bar donde se registraron los hechos enjuiciados, en contra de lo manifestado hoy, aunque lo justificó "en el miedo" que pasó cuando fue detenido y trasladado a las dependencias de la Guardia Civil en Tres Cantos.

La novia del teniente dijo que fue uno de los que "iniciaron el ataque, poniéndose muy agresivo" y diciéndole que "iban a reventar al teniente", golpeando a éste y al sargento, incluso cuando ya estaba en el suelo, y a ella.

Jon Ander Cab: «La novia del teniente me identificaría por un fallo visual»

Tras el receso le tocó el turno a Jon Ander Cob, quien se encuentra en libertad provisional y tampoco contestó al fiscal. El fiscal solicita para él 50 años de prisión. En su declaración negó igualmente los hechos. Aseguró que el 15 de octubre estuvo con dos amigos en un partido de pelota vasca y después fueron a un bar. A partir de las 5 dejó la zona de bares y fueron al "Kotxa", pero aseguró que no recibió ninguna llamada para acudir a ese lugar. Al llegar vi a un amigo en una esquina y otras personas, una ambulancia, y entonces aseguró que le preguntó lo que había pasado, a lo que su interlocutor le respondía que "había habido movida", pero nada más. Entonces me acerqué a otra persona para preguntarle lo mismo y me respondió de manera "alterada". Después me enteré que era el sargento de la Guardia Civil, lo que yo desconocía en ese momento. Tuve una conversación breve con él y no me acusó de nada.

En el local, aseguró que no conocía a ni al teniente ni al sargento ni ha tenido incidentes con ninguno de ellos. "Soy una persona pacífica". Sobre los motivos por los que fue reconocido por la novia del teniente lo justificó en que se podía deber a una "fallo visual", pero "sin mala intención".

Sólo permaneció una media hora y que pasado ese tiempo se marchó a casa. De hecho, aseguró que nadie se le acercó para recriminarle nada de que

pudiese ser autor de esos hechos. En esta línea, afirmó que no conocía ni al teniente ni al sargento, sí a la pareja de uno de ellos, pero con la que no tenía relación alguna.

Goichoechea: En ese bar «se producen hechos conflictivos de forma habitual»

Posteriormente, declaró Julem Goicoechea, quien jugaba de portero en el equipo de fútbol de Alsasua. El día anterior a los hechos, aseguró, tuvieron una cena de equipo en una sociedad gastronómica, donde tomaron "un par de combinados". Después se trasladaron a un bar y de ahí al "Kotxa", donde estuvieron hasta el cierre ,sobre las 6 de la mañana; allí, dijo, permaneció "con amigos, intentando ligar", a la vez que afirmó que no vio ningún tipo de agresiones, pero que a las 4:30 horas se produjo un tumulto de unas 10-12 personas. Esta circunstancia, dijo ,no le llamó la atención porque se trataba de un lugar donde se producían "hechos conflictivos" con cierta habitualidad.

En ese momento, añadió, estaba con otras personas, pero que "para nada" participó", en ningún tipo de agresión: "Soy una persona pacífica". A los 15 minutos del tumulto fue a orinar, pero no vi nada llamativo" ni participó en esos hechos.

Además, aseguró que verse inmerso en este procedimiento le está causando problemas psicológicos y, sobre todo, un "sentimiento de frustración" por no tener nada que ver en los mismos. Junto a ello, aseguró que no ha estado en ningún momento vinculado al mundo radical abertzale ni tiene rencor u odio o rechazo a la Guardia Civil: "No tengo sentimiento de animadversión ni nada de eso" a la Guardia Civil "ni he participado en pintadas ni en carteles" ni pertenece tampoco a ningún movimiento político. De hecho, afirmó que políticamente es "bastante ignorante".

Tanto el teniente como las parejas de los dos guardias civiles le reconocieron como uno de los que los "rodeó y golpeó dentro del bar", dijo la novia de uno de los agentes, golpeándoles cuando trataban de abandonar al

Aratz Urriola: "Estábamos junto al cementerio de botellón»

Aratz Urriola aseguró que no pertenece a movimiento político alguno y que nunca ha tenido discusión o enfrentamiento alguno con agentes de la Guardia Civil

«La noche en que se sucedieron los hechos estábamos junto al cementerio haciendo un botellón. Después, nos fuimos algunos al bar "Kotxa". Nos situamos al lado de la barra».

Por su parte, Iñaki Abaad, incidió en que no conocía a la mayoría de los acusados en este procedimiento, excepto a Ainara Uquijo, a quien preguntó lo que estaba sucediendo. Fue ella la que le informó de que habían detenido a Jokin Unanumo . En el bar, aseguro, el ambiente que percibía no era de tensión, pero sí le llamó la atención la presencia de agentes forales, de guardias civiles, etc.

Esos hechos, añadió, los grabó con el móvil, pero el contenido no lo pudo recuperar porque se le cayó "por la taza" en el baño de un bar. En todo caso, al igual que el resto de acusados, se desmarcó de las agresiones: "Yo aquella noche no agredí a nadie, ni aquella noche ni nunca".

La última en declarar fue Ainara Urquijo, quien se centró en que llegó al bar donde sucedieron los hechos cuando éstos ya habían pasado. Así, aseguró que llegó al "Kotxa"cuando detenían a Jokin Unamuno. Después preguntó los motivos de esa detención. Cuando llego a la zona observó que había "tensión" y comenzó a discutir con otras personas porque nadie sabía lo que había pasado. En esa actitud. dijo, pudo influir los efectos del acohol, ya que aunque "no estaba muy borracha, sí había bebido algo" y "sí que estaba un poco nerviosa".

El juicio se reanudará mañana con las declaraciones de los dos agentes que sufrieron las agresiones y de sus parejas.

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