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Valls ofrece sus votos “sin condiciones” a Colau y acrecienta su cisma con Rivera

La dirección no se cierra a pactar con el PSOE pero rechaza apoyar a candidatos «populistas».

  • El candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls (c) atiende a los medios
    El candidato a la alcaldía de Barcelona Manuel Valls (c) atiende a los medios /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

30 de mayo de 2019. 05:19h

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D. Fernández / O. González.  29/5/2019

Cada día que pasa tras de la elecciones municipales la batalla por la alcaldía de Barcelona escribe un nuevo capítulo. Tampoco pasa una jornada sin que salga una nueva disputa entre la dirección de Ciudadanos y su marca en la ciudad condal. La culpa la tienen los pactos. Al alegato independentista de Ernest Maragall tras conocerse los resultados respondían una Ada Colau visiblemente molesta y un PSC con una propuesta sobre la mesa: buscar una alcaldía alternativa. La aritmética es endiablada y esa remota posibilidad pasaba por recoger también los votos del partido, patrocinado por Ciudadanos, de Manuel Valls.

El ex primer ministro francés, hasta ayer, había mantenido un discreto silencio al respecto. Sin embargo, el mensaje que lanzó finalmente fue inequívoco. Desoyendo el camino marcado por Rivera, Valls ofrecía su ediles a Colau sin pedir nada a cambio: «La política en muchas ocasiones es escoger la opción menos mala», dijo, a lo que añadió que su decisión se trata de un «compromiso por principios. Hay que evitar que esta ciudad tenga un alcalde independentista. Recordemos que el independentismo es incompatible con la izquierda y el progresismo», aseguró.

Este discurso de Valls choca frontalmente con la nueva estrategia de Ciudadanos. Después de rechazar categóricamente un hipotético pacto con el PSOE tras el 28-A, Rivera suavizó su discurso cuando no habían pasado ni 12 horas desde que se conocieran los resultados definitivos de los comicios del domingo. Las líneas rojas se han ido diluyendo en lo referente a los socialistas, no así con el partido de Ada Colau.

En un comunicado, el partido de Albert Rivera lamentó ayer que el resultado de las urnas no permitirá a Cs gobernar en la ciudad condal, por lo que se sentarán en la oposición. «Estamos dispuestos a negociar con condiciones con el señor Collboni para que la ciudad de Barcelona sea abierta y constitucionalista», dice también el texto, en el que también se deja constancia de que en ningún caso contará con el apoyo de Cs un candidato «independentista» o «populista».

El domingo pasado, Colau y Maragall quedaron empatados a diez regidores, pero el republicano aventajó a la alcaldesa por un puñado de votos. En este contexto, una alcaldía alternativa pasaría por alcanzar los 21 regidores que otorgan la mayoría absoluta en el consistorio. El PSC tiene ocho y Valls, seis. Aunque los números salen, la alcaldesa, sin embargo, se inclina por un imposible tripartito de izquierdas con ERC y PSC. Tras los recientes acontecimientos, por mucho que le pese, la pelota está en el tejado de los comunes, que son los que tienen la última palabra.

Líneas rojas

En una reunión celebrada ayer entre Manuel Valls e Inés Arrimadas, el ex primer ministro francés rechazó aceptar ninguna «línea roja» que le pueda imponer Albert Rivera, aunque se mostró partidario de levantar un «cordón sanitario» frente a los partidos de extrema derecha, los populistas y el nacionalismo. No en vano, Valls ya advirtió el lunes que rompería su relación con Ciudadanos si estos aceptaban formar gobierno con Vox en el Ayuntamiento o en la Comunidad de Madrid.

El presidente de Cs en Cataluña, Carlos Carrizosa, afirmó ayer que el comité nacional de negociación de gobiernos autonómicos y municipales analizará los posibles pactos en el consistorio de la ciudad condal y trasladaría su propuesta a un órgano conjunto con la plataforma de Valls.

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