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Víctimas del odio en Alsasua

  • Manifestación celebrada en Alsasua contra la sentencia de la Audiencia Nacional / Foto: Efe
    Manifestación celebrada en Alsasua contra la sentencia de la Audiencia Nacional / Foto: Efe

Tiempo de lectura 4 min.

24 de marzo de 2019. 20:33h

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Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE.  24/3/2019

Cuando el 15 de octubre de 2016 una multitud agredió a dos guardias civiles y a sus parejas en Alsasua, COVITE decidió interponer una denuncia en la Audiencia Nacional. Días después, la presencia de cuatro miembros de este Colectivo en la localidad navarra para plantar cara a los radicales visualizó el clima de hostigamiento contra la Guardia Civil que todavía se vive en el País Vasco y en Navarra. Desde entonces hemos visto, en numerosas ocasiones, a centenares de personas, algunas de ellas con cargos públicos, manifestándose en las calles a favor de los violentos, asegurando reclamar “justicia” y “proporcionalidad” de las penas, cuando en realidad dan la espalda a la justicia y la presionan para lograr la impunidad a la que llevan décadas acostumbrados y a la que no piensan renunciar sin protestar. Yo misma he sido objeto de agresiones por parte de violentos de la izquierda abertzale, como muchos vascos no nacionalistas. Todas quedaron impunes. La brutal agresión que sufrieron dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua es la primera que se ha saldado con justicia, una justicia que miles de vascos y navarros jamás obtuvimos.

La manifestación de hoy en Alsasua fue otra prueba más de que la radicalización ha cuajado en la sociedad navarra, como en la vasca, y de que una vez más los que protagonizan una estrategia de acoso y derribo contra las Fuerzas de Seguridad siguen siendo héroes para muchos ciudadanos. Y de que los violentos siguen gozando del amparo social e institucional del que las víctimas hemos carecido, razón por la que muchas de nosotras hemos tenido que irnos del País Vasco y de Navarra. Las víctimas de la agresión de Alsasua, también. Como antes. Como casi siempre desde que tenemos memoria.

Desde la agresión del 15 de octubre de 2016, hemos visto de todo: cómo miembros del Gobierno de Navarra, de Podemos y hasta del PSOE, sin olvidar a los alcaldes de Pamplona y de Alsasua, han acudido a marchas convocadas por la izquierda abertzale pidiendo la libertad de los agresores. Hemos visto cómo Podemos decidió celebrar el día de Navarra en Alsasua para mostrar que no había “ningún problema de convivencia”. Y hasta que la presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, haya declarado que tenía “muy claro” que lo ocurrido en Alsasua no era un caso de terrorismo. Estoy segura de que todavía nos queda algún episodio indignante más por presenciar. Las víctimas ya no nos sorprendemos ante los delirios de la izquierda abertzale, que hoy sigue justificando el asesinato de nuestros familiares, llamando presos políticos a los asesinos y pidiendo su amnistía. Alsasua es el laboratorio de más de cuarenta años de terror sistemático y selectivo que hemos vivido en el País Vasco y en Navarra: las víctimas, silenciadas y escondidas, han tenido que exiliarse, y los violentos campan a sus anchas en las calles con todo el apoyo político y social. COVITE, entre tanto, seguirá defendiendo a las víctimas de su odio, trabajando y dejando trabajar a la justicia.

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