Y ahora le toca...

El secretario general del PSOE mira para otro lado en los casos de corrupción en los que están implicados o imputados miembros de su partid

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, está preocupado por la corrupción... pero la de los otros partidos. Se muestra intransigente con las malas prácticas en la política, como debe ser, pero mira para otro lado cuando se trata de sus siglas. Defiende la apertura de comisiones de investigación en el Congreso y no escatima en gestos al indicar que solicitará al juez instructor del «caso Gürtel» que investigue las presuntas «comisiones ilegales» del ex tesorero del PP Luis Bárcenas. Pero... ¿cuando se trata de su propio partido?

En estos momentos, en los que sigue al frente de la secretaría general del PSOE, hay tres casos abiertos de supuesta corrupción entre sus filas, aunque ha optado por la inacción.

José Antonio Griñán continúa como presidente del PSOE y sigue al frente de la Junta de Andalucía a pesar de su supuesta implicación en el caso de los ERE fraudulentos, que ha supuesto el libramiento irregular de más de mil millones de euros entre 2001 y 2011, la década que investiga la jueza encargada del caso, Mercedes Alaya. La supuesta implicación de Griñán se deriva principalmente de su gestión como consejero de Economía y Hacienda, entre 2004 y 2009. La Intervención General de la Junta, el máximo órgano de fiscalización, advirtió reiteradamente a partir de 2005 de que la Junta estaba «prescindiendo de forma total y absoluta» del procedimiento administrativo establecido para el pago de las ayudas del «fondo de reptiles», la polémica partida 31. El centro de su implicación radica en que la Intervención remitió esos informes alertando de irregularidades al consejero de Empleo con copia al consejero de Economía y Hacienda, ya que de él dependía jerárquicamente la Intervención. Y éste no actuó. En su defensa, Griñán esgrime que nunca leyó esos informes, informa A. M.

Otro de los frentes que sigue abierto con implicación de miembros del PSOE es el «caso Campeón». El ex ministro de Fomento, ex secretario de organización del PSOE y ahora diputado en el Congreso José Blanco sigue parapetado en su escaño a pesar de estar imputado en la operación que investiga si el empresario Jorge Dorribo, propietario de la farmacéutica Nupel, pagó comisiones al entonces ministro de Fomento y a otros políticos para que agilizáran la tramitación de varios expedientes que afectaban a su compañía. Dorribo fue el único de los detenidos que ingresó en prisión, aunque quedó en libertad. En concreto, declaró a la juez que había pagado 200.000 euros al primo de Blanco, como condición para poder pedir algunos favores al ministro, con el que se entrevistó en una gasolinera de Lugo. Rubalcaba defendió a Blanco porque «no ha hecho nada, es un caso electoral», y dijo que pondría la mano en el fuego por él. El caso sigue abierto.

El secretario general del PSOE también ha defendido la inocencia del alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, a pesar de estar imputado en el «caso Mercurio». Fiscalía y los Mossos basan su acusación en un mínimo de tres delitos: malversación de fondos públicos, trato de influencias y omisión del deber de perseguir delitos. Bustos cesó de manera temporal de su cargo como alcalde hasta el levantamiento del sumario. Rubalcaba barre fuera de casa y de lo de casa prefiere no hablar.