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Yihadistas infiltrados como inmigrantes

Grupos terroristas que operan en el Sahel tienen entre sus planes inmediatos el envío de «combatientes» a Europa camuflados entre quienes llegan en patera a las costas españolas o saltan las vallas de Ceuta y Melilla.

  • Abu Walid Al-Sahraoui, Iyad Ag Ghali y Abubakar Shekau
    Abu Walid Al-Sahraoui, Iyad Ag Ghali y Abubakar Shekau

Tiempo de lectura 4 min.

13 de octubre de 2018. 04:28h

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J.M.Zuloaga 13/10/2018

Varios grupos yihadistas que operan en el Sahel tienen entre sus planes inmediatos el envío de «moujaidines» (combatientes) a Europa camuflados entre los inmigrantes que utilizan pateras para llegar a la costa española o saltan los vallados de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

La vía de la inmigración ilegal, ya ha sido utilizada por el Estado Islámico a través de Grecia. Francia, que desarrolla en la zona, principalmente en Mali, la operación «Barkhane» (antes «Serval») contra el terrorismo, cuenta con buena información al respecto y transmite las alertas correspondientes a los aliados occidentales. Dichas informaciones son incorporadas a las investigaciones en marcha para evitar la infiltración yihadista en Occidente.

En los últimos tiempos, los agentes encargados de combatir la inmigración ilegal han observado que entre las personas provenientes del Sahel hay individuos que por su corpulencia, agilidad, manejo de objetos contundentes o improvisación de dispositivos de ataque a las Fuerzas de Seguridad, han tenido entrenamiento de tipo militar o «guerrillero». No son cosas que se puedan aprender en internet sino que demuestran que existe un aprendizaje que sólo puede tener la finalidad de cometer actos ilícitos, entre ellos los de carácter terrorista.

El cabecilla de uno de los últimos saltos al vallado de Ceuta, en los que se registraron actos de gran violencia contra los agentes de la Guardia Civil, era un «militar» experto en guerrilla que venía desde Togo.

No se le pudieron probar conexiones con el yihadismo pero su sola presencia como cabecilla del salto fue considerado como un hecho «inquietante».

Fue detenido junto con los que protagonizaron los actos más violentos contra los agentes de la Benemérita y puesto en libertad bajo fianza. Los citados expertos subrayan que en el viaje a través de África se produce, por la dureza del trayecto, una «selección» natural que sólo superan los más fuertes y preparados físicamente, precisamente por haber tenido el entrenamiento adecuado.

En los últimos tiempos no han sido detectados, que se sepa, elementos yihadistas entre los inmigrantes (aunque algunos de los que en el pasado protagonizaron atentados o intentos de organizar redes terroristas habían llegado ilegalmente a España y otros paises de Europa a través del Estrecho de Gibraltar).

Ahora, las informaciones que se poseen indican que las bandas yihadistas incluyen esta vía para introducir a sus «moujaidines» en «los territorios de los infieles», como ellos dicen.

Las bandas islamistas que están detrás de estos planes son las siguientes: «Jamaat Nasr Al Islam wa al mouminin» (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (GSIM), que se formó en marzo del año pasado por la unión de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), de Abdelkader Droukdel; Al Mouraboutine, de Mokhtar Belmokhtar; la Katiba Macina y Ansar Eddine. El cabecilla de este último grupo, Iyad Ag Ghali, es el que lidera el GSIM. Se trata de un antiguo líder del movimiento tuareg de Malí al que Estados Unidos ha puesto en la lista de los terroristas más buscados y a su organización entre las más peligrosas a efectos de adoptar medidas contra ella. El Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS), cuyo jefe es Abu Walid Al-Sahraoui que, en su momento, militó en el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (Mujao). Es un grupo emergente que choca con la dificultad de la fuerza que la «marca» rival, Al Qaeda, tiene en la zona.

Y Boko Haram, la banda yihadista tristemente famosa por el secuestro de niñas y que lidera un sujeto despiadado y peligroso donde los haya llamado Abubakar Shekau.

En África hay otros grupos yihadistas que en algún momento podrían intentar utilizar la vía de Ceuta y Melilla y la costa mediterránea de Marruecos para llegar a España y, por ende, al resto de Europa.

Los cabecillas de Al Qaeda y del Estado Islámico no cesan de animar a sus «combatientes» para que cometan atentados en esta parte del mundo. En su último mensaje, Abu Bark Bagdhadi, del Estado Islámico, lo expresaba de una manera contundente: una acción en Occidente vale por mil que podamos cometer en nuestro territorio.

No le falta razón al dirigente terrorista. El año pasado, las bandas yihadistas causaron casi 20 víctimas mortales en todo el mundo y una cifra similar de heridos. Pero sólo tienen eco en los medios de comunicación y, por lo tanto, en la opinión pública las que tocan de cerca a los occidentales. Las demás, se ven como algo lejano.

Se trata, añaden las referidas fuentes, de un asunto que debe ser tenido en cuenta ya que la peligrosidad de estas bandas es evidente y su intención de atacar Occidente, manifestada en repetidas ocasiones por Droukdel (AQMI), no ofrece dudas.

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