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Zarzuela intensifica la distancia con la Generalitat

La Casa del Rey no entra a valorar el intento de politización del 17-A y sostiene que lo importante son las víctimas

La presencia de la Reina en los actos conmemorativos, gesto que afirman partió de ella, refuerza la unidad de la Corona

  • El Rey Felipe VI, junto al ex president Carles Puigdemont durante los actos en memoria de las víctimas de Las Ramblas y Cambrils en agosto de 2017/Shooting
    El Rey Felipe VI, junto al ex president Carles Puigdemont durante los actos en memoria de las víctimas de Las Ramblas y Cambrils en agosto de 2017/Shooting

Tiempo de lectura 4 min.

12 de agosto de 2018. 13:00h

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Aurora G. Mateache 11/8/2018

Este viernes los Reyes afrontan uno de los retos más difíciles de 2018: asistir a los actos conmemorativos del primer aniversario de la atrocidad que sufrieron las ciudades de Cambrils y Barcelona: el atentado yihadista que se llevó la vida de 16 personas y dejó centenares de heridos. Una tragedia que debería tener como protagonistas a las víctimas, y que sin embargo desde el sector separatista catalán se ha politizado hasta el punto de que ni los propios afectados, como la asociación ACVOT, tiene intención de ir al no haber recibido invitación por parte del ayuntamiento que dirige Ada Colau. Y, entre otro motivos, no han tenido invitación porque es la manera que tiene el consistorio de evitar cursar la invitación más incómoda: la del Jefe del Estado. Con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, caldeando el ambiente desde que se anunció la idea de llevar a cabo los actos, pidiendo que no es invitase al Monarca – después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara que definitivamente el Rey estará presente–, soltando afirmaciones en boca de todos los catalanes como que ya «no es el rey de los catalanes», o que aún esperan sus «disculpas», la situación ha llegado el punto de que hasta desde las filas de Podemos se advierte a Torra de que «mientras Felipe VI sea el jefe del Estado tiene que acudir a este tipo de actos», en boca del secretario general del partido en la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar, quien asimismo ha lamentado que se utilice este acto para «escenificar diferencias políticas». En este punto, con el «aderezo» de los CDR calentando la llegada del Rey con anuncios de escraches antiborbónicos, desde distintos sectores se ha alzado la voz para pedir al presidente del Gobierno que planifique una estrategia de defensa a Felipe VI, ya que independientemente de que se tenga una ideología monárquica o republicana, el rey simboliza la unidad del país, por lo que en realidad es una estrategia por parte de los rupturistas de derrotar a la cúspide de la pirámide constitucionalista y, por tanto, a España. Si bien el líder del Ejecutivo ha manifestado públicamente en todo momento su defensa a la Corona, nunca ha aclarado si tiene estudiada una respuesta para que no vuelva a suceder en Barcelona este viernes lo que sucedió el pasado agosto durante la concentración un mes después de los atentados: el Rey fue abucheado, pitado e insultado. No hay que olvidar que los soberanistas catalanes quieren fragmentar el país pero también son sus socios para que prosperase una moción de censura que le condujo a prometer «lealtad al Rey» para ser presidente de Gobierno.

Con este percal por delante, la Casa del Rey no entra en provocaciones y sus portavoces responden la misma frase ante cualquier pregunta al respecto: «el Rey estará en las vías constitucionales». Desde que comenzó la ofensiva de intentar impedir la presencia de Don Felipe en la concentración, dentro de la Casa se ironizaba con que no esperaban invitación alguna, gentileza que no se tiene con Corona desde hace tiempo. Huelga decir que, como máximo representante de los españoles, no necesita la invitación de una comunidad para acudir a un acto en España.

El lenguaje de la Corona es muy hermético, y salvo excepciones, las respuestas se dan con hechos. No es casualidad que, si el año pasado se quiso dar todo el protagonismo al Jefe del Estado, acudiendo solo a la concentración en señal de repulsa al yihadismo, y Doña Letizia no fue sin tener ningún acto oficial paralelo, en esta ocasión Doña Letizia sí estará presente, un gesto que, fuentes del entorno, aseguran que ha salido de ella, en una iniciativa de solidaridad con las víctimas y de querer estar junto al Jefe del Estado en ese día. La Casa del Rey refuerza con su asistencia la postura de la Corona, Rey y Reina unidos, junto a las víctimas. Valga el tópico, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Y eso que la Generalitat se ha esmerado en tirarle piedras a lo largo de todo el año, desde el «feo» del presidente del Parlamento catalán Roger Torrent sin asistir a la inauguración del Mobile Congress, hasta las permanentes ofensas del Jefe del Ejecutivo catalán, Quim Torra tanto en la celebración de los Juegos Mediterráneos en Tarragona, en los que le entregó un libro con imágenes de la actuación policial durante el pasado 1 de octubre, hasta en los premios Princesa de Girona, en los que optó directamente por no asistir. La ofensiva de la Generalitat a la Corona cada vez es más patente, y de momento Zarzuela hace caso omiso dando una imagen de normalidad institucional. El Jefe del Estado ya ha manifestado en distintos sectores, tanto empresariales como políticos, que la Corona estará presente en Cataluña cuando sea necesario, exactamente igual que en cualquier otra comunidad española.

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