Familia

Baby Care: los mejores cuidados para la piel del bebé

Uno de los problemas más habituales en los neonatos es el de las irritaciones en la piel, extremadamente sensible a los agentes externos. La gama de cosmética natural E’lifexir® Baby Care está pensada para combatir esa fragilidad en su uso diario

No hay nada tan perfecto como la piel de un bebé, al menos, hasta que aparecen los primeros roces e irritaciones. Estas heriditas son muy molestas para el recién nacido y es probable que le provoquen llantos y molestias que desesperen y partan el corazón a sus papás.

Para esos primeros meses tan delicados, los expertos recomiendan una serie de acciones que contribuirán a mejorar mucho la dermis de nuestro pequeño y que le protegerán de las rozaduras. Para ello, E’lifexir® lanza la línea Baby Care de cosmética natural, certificada por Ecocert, que cuidará de la piel del bebé.

Esta etiqueta actúa como garantía de que el producto que la obtiene es un cosmético respetuoso con el medioambiente y elaborado con ingredientes de origen natural y libres de OGM (organismos genéticamente modificados), parabenos, fenoxietanol, nanopartículas, silicona, PEG, perfumes o colorantes sintéticos y productos animales (excepto los que se producen de forma natural por ellos, como la miel, leche, etc.).

¿Qué tipo de afecciones puede tener la piel de un bebé?

La mayoría de las rozaduras o heridas no tendrán mayor complicación y se irán con el paso del tiempo y los debidos cuidados. Sin embargo, es importante conocer cuáles son las más comunes para poder tratarlas adecuadamente.

Lo habitual es encontrar irritaciones en la línea del pañal. Esto puede deberse a que el pañal está muy apretado, a que el bebé lo ha llevado durante demasiado tiempo o a una pequeña alergia. Además, en la zona del culito, pueden salir además algunas afecciones debidas a las heces o la orina.

De la misma forma, cuando van creciendo, a veces alrededor de la boca pueden aparecer algunas irritaciones, debido a la dentición.

También es frecuente que algunos bebés sufran de piel seca, sobre todo aquellos que han nacido algunos días después de lo previsto. Estas pieles estarán algo más escamadas de lo normal, pero no suele ser nada preocupante, ya que la dermis que subyace la sequedad suele estar sana y suave.

En ocasiones, y sobre todo en épocas de calor, también podemos encontrar algunos granitos en aquellas áreas con una mayor tendencia al sudor como el cuello, las dobleces en la piel o, de nuevo, la zona del pañal.

No obstante, si las heriditas de nuestro bebé no atienden a ninguna de las descripciones anteriores o no desaparecen al cabo de un tiempo, lo mejor es que consultemos con un médico.

¿Cómo mimar la piel de nuestro pequeño?

Algunas de las anteriores irritaciones que aparecen en la piel son fáciles de reducir, cuando no de evitar, con algunas precauciones.

En el universo de los cuidados, uno de los momentos clave es el baño.

Lo primero que hemos de saber es que no hace falta que nos dilatemos mucho en el baño; al contrario, podemos reducirlo a unos 5 minutos. Con el agua, la barrera cutánea que protege la piel de nuestro bebé se debilita. Además, debemos controlar que el agua no esté demasiado caliente y que los jabones y geles que utilizamos no contienen SLS, SLES o detergentes agresivos que puedan desencadenar en una irritación.

Para la piel seca, lo mejor es una hidratación constante y consistente. Con una aplicación de leche corporal tras el baño será más que suficiente para proteger y contribuir a la mejora de su barrera cutánea.

En el caso de la zona del pañal, para evitar estos roces, lo mejor es cambiar el pañal lo antes posible, utilizar una crema de culito que hidrate, calme y haga de barrera protectora contra los agentes agresivos, y dejar que la piel respire al aire un poco cada día.

Para la zona perioral, los profesionales recomiendan el uso de cremas diseñadas exclusivamente para la piel de la cara del bebé y, a ser posible, que cuenten con los ingredientes calmantes de Bisabolol orgánico y Margarita azul.

¿Qué productos elegir?

La piel de los bebés es extremadamente permeable. Esto significa que cualquier cosa que le apliquemos será rápidamente absorbida y asimilada por su organismo. Por esto, es imperativo utilizar productos de cuidado que sean hipoalergénicos y lo más naturales posibles. Por supuesto, deberán haber sido desarrollados bajo estricto control dermatológico y pediátrico y concebidos para su aplicación en bebés con pieles sensibles y/o con tendencia atópica.

La línea hipoalergénica e’lifexir® Baby Care cumple todas estas prescripciones y está concebida para aliviar la delicada piel de los bebés, sobre todo ahora que se acercan las altas temperaturas. Con el verano, la piel queda más expuesta y, por tanto, a una mayor merced de agentes externos.

Su gel-champú dermatológico es una alternativa natural que alivia los picores del bebé, contribuyendo a su relajación durante el baño. Con agentes de limpieza derivados del aceite de coco y aloe vera, es una combinación perfecta para limpiar y reconstruir la barrera cutánea.

La leche corporal de esta gama protege la dermis, al tiempo que proporciona una rápida sensación de bienestar y confort a nuestro pequeño, además de actuar como antiséptico, gracias al Bisabolol orgánico.

Además, e’lifexir® Baby Care cuenta con una crema protectora específica para la zona del pañal, reduciendo las rojeces y manteniendo la zona hidratada en todo momento. De la misma forma, la crema facial reparadora y calmante será tremendamente útil para esas irritaciones en la zona perioral, tan comunes en los niños y niñas.

Por último, la gama natural también incluye aceite de masaje natural para aliviar los cólicos y crema solar mineral con protección SPF50+, que protege frente a UVA, UVB e IRA y que ayuda a evitar evitar quemaduras en los próximos días de sol. Al ser una crema solar formulada únicamente con filtros físicos, puede usarse desde el nacimiento.

Todas las medidas para el bienestar de nuestro pequeño son pocas a cambio de verle crecer sano. La piel actúa de primera barrera contra agentes externos y, aunque es importante cuidarla durante toda nuestra vida, dotarla de protección durante los primeros meses resulta crucial para el correcto desarrollo de un bebé.