Las consecuencias del confinamiento en nuestra boca

• La situación de estrés y ansiedad generada por la pandemia no solo afecta a la vida diaria y a la forma de relacionarnos, también a la salud de la boca.

Dental surgeon Christophe Weill, wearing a protective face mask, treats patient at his dental office in Vincennes
REUTERS/Lucien LibertLUCIEN LIBERTReuters

Ahora que la nueva normalidad está cada vez más cerca de llegar, el país va recuperando algunas de las actividades que formaban parte de la vida diaria antes del inicio de la pandemia.

Muchas de ellas tienen que ver con la vida social, aunque otro aspecto que la cuarentena ha obligado a pausar han sido determinados tratamientos médicos. En concreto, aquellos relacionados con la salud bucodental, con las consecuencias que ello conlleva.

Y es que ahora que las clínicas dentales vuelven a abrir y ofrecer sus servicios con normalidad, los odontólogos se encuentran una de serie de problemas comunes en muchos de los pacientes que atienden.

En este sentido, el doctor Jorge Ferrús, periodoncista y cofundador de la Clínica Dental Ferrus & Bratos de Madrid, explica por qué el confinamiento ha perjudicado nuestra boca en algunos casos muy concretos.

Encías que sangran y pican por problemas de gingivitis

En estos largos días de confinamiento, es normal haber sentido muchas preocupaciones por diferentes aspectos de nuestra vida, pensamientos que se traducen en estrés que, sin quererlo, perjudican a la salud en general.

Pero también la boca acaba sufriendo los estragos de la ansiedad y la intranquilidad constante.

“Tanto durante la cuarentena, cuando en nuestra clínica únicamente atendíamos urgencias dentales, como en estos días en los que ya ofrecemos todo tipo de tratamientos, hemos recibido a muchas personas con problemas de encías”, explica el dentista, Jorge Ferrús.

“En concreto, en situaciones de altos niveles de estrés es muy frecuente la aparición de una enfermedad periodontal llamada gingivitis ulcerosa necrosante aguda (GUNA), un tipo de gingivitis presente sobre todo en pacientes jóvenes”, continúa el periodoncista.

La GUNA suele aparecer con más frecuencia en personas que sufren altos niveles de estrés, ya sea por temas laborales, familiares, algún acontecimiento puntual, etc.

Aunque tiene otro factores de riesgo, como el tabaco, una alimentación deficiente o la falta de sueño reparador, es una enfermedad muy ligada a la ansiedad.

“Como toda gingivitis, sus síntomas se traducen en sangrado e inflamación. Pero, en concreto, cuando una persona tiene GUNA suele presentar una fuerte halitosis y picor de encías”, continúa el cofundador de la Clínica Dental Ferrus & Bratos.

Mayor incidencia de caries dentales

Las caries han sido otro de los problemas bucodentales que más se han venido tratando desde que comenzó la desescalada del confinamiento. No en vano, se trata de la enfermedad oral más común en la población, afectando a personas de todas las edades.

El hecho de no poder acudir al dentista durante un periodo tan largo como 2 meses resiente en gran medida la salud de nuestra boca. Además, por la circunstancias vividas en este tiempo, no es de extrañar que muchas personas hayan cambiado sus hábitos alimenticios.

Una dieta basada en el picoteo entre horas a lo largo de todo el día contribuye a que la boca no deje de aglomerar restos de comidas y, con ello, acumule una mayor cantidad de placa bacteriana.

“Hay que tener en cuenta que las personas que están en mitad de un tratamiento de ortodoncia fija con brackets, ya sean metálicos o linguales, requieren de un mayor control sobre su higiene”, explica Jorge Ferrús.

“El hecho de no acudir a revisión no solo ha podido suponer un problema en cuanto al transcurso de la ortodoncia, sino que ha imposibilitado que el especialista valore los cúmulos de sarro en las zonas de difícil acceso para el cepillo”, matiza.

Este aspecto también ha contribuido a que muchos pacientes acudan a la clínica para que les realicen un empaste dental y una limpieza profesional.

La tensión se traslada a la mandíbula y al cuello

Por último, la tercera incidencia que más demanda está teniendo en la actualidad son las relacionadas con dolor en la mandíbula.

El estrés afecta directamente a las horas de sueño, no solo evitando que se descanse correctamente, sino haciendo que una persona apriete los dientes de forma inconsciente.

“Dicho hábito, conocido como bruxismo, deriva en problemas de desgaste dental a largo plazo, pero implica un aumento de la tensión en la articulación temporomandibular o ATM”, cuenta el dentista Jorge Ferrús.

La ATM es la articulación que une el cráneo con la mandíbula a través de un pequeño hueso llamado cóndilo, por lo que un exceso de fuerza oclusal conlleva dolor y molestias en esta zona.

Otro de los síntomas más apreciables del bruxismo y de tensión es el dolor de cuello, oído y dientes, rigidez en los músculos de la cara, dificultad al abrir o mover la boca o un chasquido articular.

“El tratamiento más eficaz para ayudar a relajar la mandíbula durante las horas de sueño es una férula de descarga hecha a medida, al menos hasta que podamos recuperar la vida normal y dejemos de lado las preocupaciones actuales”, concluye el doctor Ferrús.