Portugalete, la cara menos conocida de Bilbao que merece la pena recorrer

Solo, en familia, con amigos o con tu amor. Es el sitio perfecto para perderse este verano y disfrutar de su gastronomía y, sobre todo, de su gente.

Solo, en familia, con amigos o con tu amor. Es el sitio perfecto para perderse este verano y disfrutar de su gastronomía y, sobre todo, de su gente.
Solo, en familia, con amigos o con tu amor. Es el sitio perfecto para perderse este verano y disfrutar de su gastronomía y, sobre todo, de su gente.Portugalete

Es tiempo de viajar por España y de, sobre todo, hacerlo también en zonas que generalmente no atraen grandes masas de turismo en verano. Por dos razones, la primera, porque así evitaremos contagios por culpa de las aglomeraciones y, la segunda, porque así podremos ayudar a quienes puedan necesitarlo más.

Hoy quiero contarles un viaje que hice recientemente y que aunó historia, arte y gastronomía, es decir, la combinación perfecta para mí. Se trata de Portugalete, ya saben, el otro lado de la ría que separa Bilbao en dos. Lo que se encuentra en frente de Las Arenas, Getxo, Neguri. Donde hace un siglo todo comenzó con los altos hornos de Vizcaya. El lugar adonde viajaron muchos de mis compatriotas gallegos. Tierra de trabajadores emigrantes que ya se quedaron tras le reconversión industrial.

En un viaje de prensa pudimos disfrutar de lo lindo de todo lo que el País Vasco siempre ofrece, empezando por la hospitalidad de los vascos, una manera de ser muy alejada de lo que siempre se dice de ellos. Puede ser que sean más secos o guarden más las distancias al principio pero en general, políticas tensas al margen que ya no son como antes, son gente hospitalaria y que, sobre todo, gusta y mucho, de comer y beber en cuadrilla y en la calle con el famoso “pincho-pote”, algo que nació de la última crisis y que se pensó para fomentar el consumo: si te tomas un bote, te regalamos un pincho. Exitazo total. Por el precio de beber, ya comes. Ya saben que soy muy dados a hacerse el aperitivo de pinchos y en varios bares. Para mí, algo de lo más divertido.

Nos alojamos en el Hotel Puente Colgante que, como su nombre indica está justo enfrente del puente colgante que sirve como medio de transporte público para personas y coches entre las dos orillas. Es un espectáculo, un autobús marítimo. Impresionantes las vistas de las habitaciones de un hotel que parece llevarte a épocas pasadas. Por cierto, si cuando vea el puente enseguida le recuerda al de Lisboa o incluso a la Torre Eiffel, está usted en lo cierto: concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Fue inaugurado el 28 de julio de 1893. Tanto en el proceso de diseño del puente, como en su construcción intervino el ingeniero y empresario francés Ferdinand Arnodin, experto tanto en la fabricación de cables como en la construcción y reparación de puentes colgantes y discípulo directo de Gustave Eiffel.

El emblemático establecimiento acometió una reforma integral en 2019 para remodelar completamente todas sus instalaciones. La nueva definición como Hotel Boutique trae consigo una nueva oferta de servicios para el disfrute de huéspedes, locales y visitantes. Convertido en hotel a principios del S. XX, se encuentra en un edificio histórico, una antigua casa de indiano construida por Manuel Calvo, emigrante portugalujo que hizo fortuna en las plantaciones de azúcar de Cuba y regresó a su villa natal, donde construyó su morada, la que es hoy el Puente Colgante Boutique Hotel. La renovación del hotel recupera la historia de su fundador rindiendo homenaje a su pasado gracias a una moderna decoración colonial al tiempo que respeta su fachada original.

El Paladar La Habana, nombre que se ha dado a la renovada cafetería del hotel, ofrece ahora deliciosas raciones creativas y un menú que incorpora ciertos toques cubanos.

Se amplía además la experiencia eno-gastronómica del hotel con el nuevo cocktail-lounge, el Cromwell, que recupera el nombre de un icónico bar portugalujo y donde se ofrecen cocteles acompañados de música en un entorno distendido. También en el ámbito gastronómico el hotel suma a su amplia oferta de vinos y espiritosos, cervezas artesanas de grifo elaboradas en sus propias instalaciones.

Gracias a la excelente ubicación del alojamiento, los huéspedes pueden disfrutar de una propuesta de experiencias turísticas apegadas al entorno local, lugares emblemáticos de la costa vizcaína, actividades urbanas en Bilbao y por supuesto el disfrute del Puente Colgante, una obra de ingeniería denominada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, motivo más que suficiente para atraer un turista interesado en la cultura vasca y las vivencias que ofrece el destino. También es reseñable la situación del hotel en el Camino de Santiago, también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que hace de este establecimiento un destino único.

El Puente Colgante Boutique Hotel acoge regularmente eventos y organiza actividades para sus huéspedes, locales y visitantes, comprometido con la vida social de Portugalete, celebrando y compartiendo los momentos más especiales de sus gentes.

Fachada del hotel Puente Colgante de Portugalete.
Fachada del hotel Puente Colgante de Portugalete.hotel Puente Colgante de Portugalete.
Hotel Puente Colgante de Portugalete.
Hotel Puente Colgante de Portugalete.hotel Puente Colgante de Portugalete.
Hotel Puente Colgante de Portugalete.
Hotel Puente Colgante de Portugalete.Hotel Puente Colgante de Portugalete.

¿Qué hacer en Portugalete?

El sábado por la mañana lo primero que hicimos después de un buen desayuno fue visitar algo que muchos, incluidos de ambas márgenes de la ría desconocen: el Museo de la Industria. Si se va con niños, mi recomendación es que tengan edades superiores a ocho años y que se contrate un guía. Están acostumbrados a explicar a los críos en su lenguaje la historia de los altos hornos. Impresiona notablemente cuando te cuentan cómo vivían y qué condiciones de trabajo tenían. Se explica perfectamente, en ese marco, que surgieran ahí los movimientos de los trabajadores. Un detalle: la mayoría se retiraban con tan solo veintipocos años y con los pulmones destrozados.

Museo de la Industria de Portugalete
Museo de la Industria de PortugaleteMuseo de la Industria

Traineras.

Justo debajo del museo se encuentra el Club de Remo San Nicolás Arraun Taldea, un clásico en la ría y un clásico, las traineras, en el País Vasco. Tuvimos la gran suerte de recibir una clase en el foso, es decir, en el interior y con agua. Pero por motivos de agenda no pudimos salir. A ver si la próxima vez, podemos salir a la ría. Es un planazo para niños. De hecho cuando lo visitamos, solo había niños dando clases. Algo que como madre entiendo que es lo mejor que se puede hacer por ellos: inculcarles amor por un deporte, el que sea.

Imagen de traineras en la Ría de Bilbao
Imagen de traineras en la Ría de BilbaoTraineras

Pintxo-pote

El gran momento gastronómico llegó después del esfuerzo hecho en remo y para reponer fuerzas nos fuimos por los bares de la zona del casco viejo. Sin duda, el planazo. Tanto si vas con niños como si no. Buenos precios y mejor comida. Recomiendo especialmente Casa Vicente en la calle Coscajales.

Calle de Coscojales
Calle de CoscojalesEFE

Dónde comer

Los organizadores del viaje después de llevarnos de pintxos a tres bares nos comunicaron, a eso de las tres de la tarde que teníamos comida. Sí, la fama de comer en abundancia la tienen merecida. No podíamos ya casi con más pero nos dieron el homenaje en un maravilloso restaurante: Casa Polvorilla. Sobre todo para comer marisco.

Tras la comida, un rato de descanso que bien lo merecía sobre todo el estómago después de la comida y a las 19.30 tuvimos una masterclass de coctelería de la mano de Emerson García Ramírez, finalista del campeonato de coctelería Carlos I y ganador del Premio del público por su cóctel Kombu.

Ya por la noche nos tenían preparada una gran sorpresa culinaria: ¡sí, más comida! Una demostración de cómo hacer bacalao al pil-pil o bacalao a la bilbaína (no sabría decir cuál me gustó más). El lugar: Torre Salazar, un precioso restaurante situado en la parte alta del casco viejo y desde dónde pueden verse unas preciosas vistas de la ría. Por cierto, si vais con niños, son muy bienvenidos. La torre alberga, además, un pequeño Museo sobre la historia de Portu, como llaman los portugalujos a su preciosa ciudad.

Torre Salazar
Torre SalazarTorre Salazar

Consejos:

A los vascos (como a casi todo el mundo) les gusta mucho que se les alabe la gastronomía. Hágalo. Con insistencia, además.

Las calles de Portugalete tienen buenas cuestas. Mejor calzado cómodo.

De política mejor ni hablar. Se ahorrará problemas aunque ahora todos conviven pacíficamente. Al menos es la impresión que percibí.

Aunque la visita sea a Portu, cruce la ría y camine por la otra orilla. También tiene su encanto.

El domingo por la mañana no se pierda el aperitivo con música de Dj en el hotel Puente Colgante

No olvide llevarse una chaquetilla. Como gallega, del norte, se lo recomiendo. Incluso paraguas. Nunca se sabe.