¿Infértil o estéril?

¿Cuántas veces has oído hablar de fertilidad? Seguramente la respuesta a esta pregunta sean muchas. Pues bien, pese a ser un término muy extendido y utilizado conviene recordar de qué se trata para evitar confundir el término infertilidad con esterilidad.

¿Cuántas veces has oído hablar de fertilidad? Seguramente la respuesta a esta pregunta sean muchas. Pues bien, pese a ser un término muy extendido y utilizado conviene recordar de qué se trata para evitar confundir el término infertilidad con esterilidad. El doctor Pablo Grases briceño, de TopDoctors, lo explica.

La fertilidad es la capacidad de tener descendencia, hijos. La diferencia entre infertilidad y esterilidad es fácil de entender a nivel técnico pero muchas veces, están solapadas dentro del contexto emocional de las pacientes.

La paciente estéril es aquella que nunca ha conseguido un embarazo sin importar si hablamos de métodos naturales o asistidos. Mientras que la paciente infértil es aquella que a pesar de haber conseguido uno o más embarazos, no ha sido capaz de llevar a término una gestación viable cara a un nacimiento.

La diferencia entre una y otra situación nos ayuda a entender y aplicar los métodos diagnósticos más útiles para cada tipo de paciente.

¿Cuáles son las causas de infertilidad?

Las causas de la disminución de la fertilidad son muchas y muy variadas. Hemos de pensar en lo complejo que es la reproducción humana, los múltiples órganos y condiciones que deben cumplirse para que la magia de la reproducción ocurra.

Lo increíble y mágico es que finalmente ocurre y es maravilloso. Podríamos analizar de forma algo menos extensa las causas más comunes a las que nos enfrentamos los médicos que acompañamos en este proceso. Sin duda, hoy en día, decidimos afrontar la maternidad y la paternidad ya a una avanzada edad.

La edad materna (y en menor medida la edad paterna) es el factor que más impacta en la disminución de la capacidad gestacional de las parejas que acuden a nuestro servicio durante los últimos años. Actualmente, sabemos que existe variabilidad entre pacientes, pero podemos aseverar que es la edad materna la que a día de hoy disminuye de forma más clara la posibilidad de ayudar a nuestras pacientes a cumplir con éxito su deseo.

Otros factores tales como las cirugías previas, enfermedades infecciosas o autoinmunes, ingesta de sub-tóxicos a largo plazo y un gran etcétera pueden representar un reto diagnóstico, aunque por otro lado, muchas de ellas tendrán la opción de ser tratadas y mejorar así las posibilidades de éxito.

Un factor muy importante a mencionar, dada su frecuencia en nuestros centros de atención, es el llamado “estrés” que impacta de forma muy desfavorablemente en el potencial de éxito del proceso, en el cual no paramos de insistir, ya que buscamos el clima más relajado, de confianza y óptimo de tranquilidad entre nosotros y nuestras pacientes.

Finalmente, comentar que una vez aceptado lo complejo que es el sistema reproductor humano, nos queda bastante camino por aprender y avanzar en el conocimiento de los motivos y sus posibles soluciones. Hoy en día, son muchos los avances a nivel médico, farmacológico y sobre todo de microbiología celular para ofrecer a nuestras pacientes.

Juntos esperamos con ilusión que, poco a poco, podamos afrontar todas y cada una de las causas que puedan hacer fracasar el proyecto gestacional para poder modificarlas, mejorarlas y superarlas.

¿Cuándo se aconseja acudir a una clínica de fertilidad?

Para nosotros como personal sanitario dedicado a ayudar a nuestras pacientes a cumplir con su deseo gestacional, el hecho de establecer un vínculo que puede mejorar las condiciones para una futura gestación ya es un buen motivo para tener un encuentro en nuestra consulta. Podemos definir dos grandes grupos: En primer lugar, todas aquellas parejas que tienen un diagnóstico que dificulta su capacidad de gestación, tal como, cirugías previas del órgano reproductor, enfermedades infecciosas del tracto genital que comprometen la capacidad gestacional, enfermedades crónicas varias, etc.

Este grupo de pacientes ya conocedoras de su situación personal es conveniente que consulten para poder valorar acciones correctoras.

En segundo lugar y con mucha distancia las más frecuentes, son todas aquellas parejas que en un plazo de tiempo razonable y con relaciones sexuales completas, no han conseguido una gestación evolutiva.

Por otro lado, es erróneo establecer tiempos específicos a cada pareja, pero sí podemos decir que en parejas de menos de 35-36 años (sobre todo en el caso de la mujer) que no hayan conseguido gestación durante un año, éstas deberían acudir a consulta para valorar su caso particular.

En mujeres de 36 o más, el período de prueba no debería exceder los seis meses. Bajo ningún concepto puedo asegurar que una pareja que cumpla con lo anteriormente expuesto requerirá de técnicas de reproducción asistida, pero sí de una evaluación de la situación de aquella pareja en busca de gestación.

¿Qué valor aportan las pruebas de fertilidad?

Las pruebas de fertilidad permiten detectar las causas por las cuales una pareja tiene dificultades para conseguir un embarazo y, a la vez, nos ayudan a resolver el problema. Las pruebas más comunes son: test de sangre, pruebas de imagen y datos relevantes de la historia de cada paciente (a lo que los médico llamamos anamnesis).

No existen pruebas universales para todos los casos de la misma forma y manera

Este tipo de prueba no requiere de una preparación previa y no existe ninguna contraindicación para la realización de las mismas, ya que no estamos ante pruebas muy complejas o que puedan poner en peligro la salud de la persona.

¿Hay alguna manera de quedarse embarazada más fácilmente?

Existen diferentes opciones de tratamiento básico y sencillo que pueden mejorar las posibilidades de embarazo de una pareja. De entrada, la mejor y la más importante es tener un conocimiento de la situación real de la pareja y buscar el embarazo en un ambiente de tranquilidad y de normalidad emocional.

Solo en caso de ser necesario se valorarán técnicas de reproducción asistida, de más sencillas a más complejas, de acorde con la situación de cada pareja.

¿Cuáles son los grandes enemigos durante el proceso de reproducción asistida?

El enemigo número uno de la fecundación in vitro en la mayoría de los casos somos nosotros mismos. En ocasiones retrasamos demasiado el buscar ayuda y esto nos genera un estrés emocional muy dañino para afrontar las diferentes soluciones a la gestación. La angustia, los nervios y las prisas no son nada convenientes para procesos tan complejos.

El saber ser pacientes, mantener la calma y entender la situación es lo que más nos va a ayudar a tener éxito en el proceso.

¿Hasta qué edad se puede ser madre de forma segura?

Actualmente, siempre explicamos a nuestras pacientes que la edad es un factor condicionante de la capacidad de gestación, mucho más que de la potencial problemática que tendremos durante el embarazo. Una vez conseguido el embarazo, aplicar las técnicas de control necesarias y suficientes para poder llegar a buen puerto no debería, a día de hoy representar un gran problema.

Es sabido que a mayor edad pueden surgir más problemas durante el embarazo, pero podemos decir con cierto orgullo que hoy en día tenemos medios suficientes tanto a nivel de diagnóstico como a nivel terapéutico que nos permiten llegar al deseado “hijo sano en casa”, objetivo final de todos los que nos dedicamos a esta profesión.